lunes, 15 de junio de 2009

La madre de la obra

Hoy he llegado a este artículo en el que se critica la autoridad del público para protestar contra el autor de una obra o serie famosa, por haberla finalizado o alterado radicalmente, y no puedo evitar la tentación de reproducir el comentario que he dejado allá:

En parte coincido con el artículo, pero...

Hay que andarse con cuidado al hablar del "dueño" de una obra. Yo creo que en el arte, el autor no es más que quien decide plasmar el sentimiento. Cuando el público comparte el sentimiento y lo alaba, la obra se hace famosa, y en ese momento ya es una experiencia compartida, un pensamiento común tanto de autor como de lectores (o espectadores). Sherlock Holmes no existió sólo en la imaginación de Conan Doyle, sino también en la de sus lectores. En cierto modo es una idea común, solo que hay una persona que ha tenido la capacidad de "lanzarla", pero una vez lanzada, pertenece un poco a todos.

Además, las grandes obras, como los hijos, tienen algo de vida propia, y el autor, aunque fue quien puso la simiente, no la hubiera visto crecer si el público no la hubiera acogido; él es el padre, pero podría decirse que el público es la madre en la que esa simiente creció y se hizo capaz de vivir por sí misma. Ya no le "pertenece" a él, es una criatura independiente.

Cuando el autor decide de pronto cortar la idea original o darle un fin inesperado, es como si matase a su propio hijo, con el consiguiente enfado de la madre.

Imagen: https://www.allposters.es/-sp/The-Pieta-Posters_i1513868_.htm

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