lunes, 31 de diciembre de 2007

El año de las frases

Ya se acerca el final del 2007 y toca hacer balance del año (cómo no). Seguramente se podrían destacar muchas noticias de actualidad: la muerte de Fernando Fernán Gómez o la de Benazir Bhutto, el fin de la tregua con ETA, el secuestro de El Jueves por la caricatura de los príncipes, el incidente de la ONG que secuestraba niños en el Chad... Sí, todas esas cosas son importantes, pero yo creo que sobre todo ha sido el año de las frases memorables; y es que durante este 2007 hemos podido oír algunas que realmente harán historia. Aparte de las últimas perlas sobre la posibilidad de comer conejo para no gastar tanto en las cenas y alguna otra ocurrencia curiosa de nuestros políticos, ha habido ciertas expresiones que, por una u otra razón, han calado especialmente en el público y serán recordadas durante bastante tiempo.

¿Quién no recuerda ese "Yo me llamo Josep Lluís" de Carod-Rovira al ser preguntado por un señor que le llamaba (muy al estilo de Castilla y de Madrid) Don José Luis? El curioso rifi-rafe entre quien pretendía mantener su nombre original y quien no desistía de "traducirlo" caló en la gente y al día siguiente todo eran coñas sobre el tema, igual que tiempo atrás se habían hecho sobre el café de Zapatero.

No tan simpático y divertido ha sido el "Antes partía que doblá" de nuestra ministra Magdalena Álvarez. En este país ya estamos acostumbrados (desgraciadamente) a que no dimita ni Dios, por muy mala que haya sido su gestión, pero que encima el lumbreras de turno tenga la desfachatez de soltar una frase tan chulesca como esta y mantenerse en sus trece con la prepotencia propia de quien no está al servicio de los ciudadanos, sino únicamente para el suyo propio, fue algo que gustó muy poco a la sociedad, especialmente a quienes tuvimos que sufrir directamente los resultados de su gestión. Sin duda esta frase quedará como dicho popular para quienes tengan la misma soberbia y caradura que la señora Álvarez. Desde aquí, mi más sincero váyase de una puta vez.

Pero sin duda la reina de todas las frases del año es la del rey (lógico, por algo se es rey). Lo del "¿Por qué no te callas?" es algo que quedará definitivamente para la posteridad. En un mundo dominado por la falsedad y la diplomacia, en el que parece que todo está estudidado de antemano y no hacemos sino ver la representación de unos actores que ya conocen su papel, soltarle algo así al payaso de Chávez es algo demasiado espontáneo y gracioso como para ser olvidado. Gracias, majestad, por haberle dado un poco de vidilla a la actualidad política, tan aburrida últimamente. Ay, si no fuera por estos ratos...

En lo personal, para mí ha sido una año muy importante. No sé si bueno o malo, pero importante seguro, y espero que el 2008 lo sea más, y para bien. Feliz año a todos :-)

sábado, 29 de diciembre de 2007

Aprender riendo

Hace poco fui a comprar un libro para mi hermano. Cumple años dentro de nada, y como es empresario y pronto va a ser padre, me he pasado por las secciones de empresa, pedagogía, psicología, etc., a ver si encontraba alguno de esos libros medio en serio medio en broma del estilo "cómo ser padre y empresario, y no morir en el intento", o bien alguna obra sarcástica sobre el mundo de la empresa, al estilo Dilbert. Me he quedado parado al comprobar la escasez de este tipo de obras. Todo me ha parecido muy serio, muy académico, o muy orientado al éxito, a triunfar, muy "a la americana"; y en el caso de las pedagógicas, también muy políticamente correcto, muy orientado a aquel famoso tópico del "padre de família media americano". He echado en falta alguna obra que nos muestre el lado ridículo de todos estos temas, que nos haga reír al enseñarnos en qué se suele meter la pata. Creo que es una buena manera de aprender.

Recuerdo cuando se pusieron de moda las tiras cómicas de Dilbert. A mí no es que me encantasen, porque los dibujos eran feos, y a veces se recreaba demasiado en la incompetencia de los mandos intermedios o en la vagancia de los empleados, rizando el rizo y exprimiendo algunas ideás más allá del realismo, pero en algunos casos las encontraba muy acertadas. Para muchos oficinistas encerrados en su cubículo y sometidos a la tediosa rutina de los proyectos y las estupideces de los jefecillos de turno, aquello se convirtió en casi un Biblia; era la revelación divina, el libro esperado que por fin se atrevía a mostrarnos a las claras (dentro de la parodia, claro) las ridiculeces del mundo de la empresa. Frente a las obras "pro-sistema", que pretendían inculcarnos aún más si cabe esa filosofía moderna del triunfo a toda costa, de llegar a lo más alto, etcétera, aparecía por fin un libro políticamente incorrecto, que nos decía todo lo contrario: que no éramos más que el engranage de una extraña máquina encaminada a crear dinero para beneficio de unos pocos, que se beneficiaban de los miedos y las ambiciones de los que estaban por debajo.

Hacen falta obras así, maneras alternativas de ver las cosas. Hace falta una mirada sarcástica sobre todas esas cosas que aparentan ser tan serias pero en las que hay encerradas tantas y tantas situaciones ridículas. Estoy seguro que en muchos equipos de trabajo de muchas empresas, Dilbert ha ayudado a mejorar ciertos aspectos, al hacer ver los fallos que se comenten a menudo. Las obras humorísticas normalmente son más provechosas, porque para hacer reír hace falta sorprender al lector, y por tanto uno no puede soltar perogrulladas, como a menudo hacen los libros "serios", sino que hay que mostrar las cosas bajo una óptica novedosa que nos llame la atención. Y además, puestos a escoger, al menos nos reiremos un rato.

Finalmente, para mi hermano escogí un libro literario, no académico, sobre las desventuras de ser padre y marido, en clave de humor, escrito por un norteamericano y traducido al catalán. Se titula Els fills i la mare que els va parir (Los hijos y la madre que los parió). Espero que le guste. Al menos se reirá más que si le regalo La aventura de ser padres, o algo así.

Imagen: http://shinning4jesus.homestead.com

viernes, 28 de diciembre de 2007

La verdadera cara de la navidad



Hace poco ya dije lo que opinaba de la navidad, pero hoy he visto esta imagen en el blog de Loth y no he podido resistirme a ponerla aquí también. Simplemente genial, ahora sí que una imagen vale más que mil palabras.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Con Z de ZGAE

No he podido dejar de crear esta entrada para sumarme a la campaña de protesta por la actitud del PSOE en la pasada votación sobre el canon. Que conste que no es una protesta general en contra de ese partido, ni un apoyo a ningún otro, pero los ciudadanos tenemos el deber, creo, de comenzar a hacerles ver a los políticos que las equivocaciones se pagan caras, y que su obligación es representar la voluntad popular; y puesto que yo también formo parte de ese pueblo cuya voluntad querría estar representada y no lo está, pues yo dejo clara mi postura, y me uno a esta iniciativa para que vean que cosas como esta acaban pasando factura. Miles de veces nos hemos quejado de la poca capacidad de reivindicación que tenemos los ciudadanos de este país. ¿Vamos a dejar pasar también esta ocasión de hacerles ver que no estamos de acuerdo?

domingo, 23 de diciembre de 2007

La teoría del grano de arena

Todos los que filosofamos acostumbramos a tener teorías. No siempre son muy originales, pero está gracioso eso de tener ideas que nadie te ha contado antes (al menos que tú recuerdes) y darte cuenta de que te explican muchas de las cosas que ocurren en el mundo. Aunque haya más gente que haya llegado a la misma conclusión, el hecho de que tú lo hayas hecho por tu cuenta te hace pensar que no debes ser tan tonto, y eso siempre resulta a gradable.

De las teorías que siempre me están rondando por la cabeza y que mantengo como principios para juzgar lo que ocurre en el mundo, pocas me gustan tanto como la teoría del grano de arena. Si tuviera que enunciarla sería algo así:
Ninguno de nosotros es tan fuerte como para cambiar el mundo sustancialmente, pero ninguno es tan débil como para no aportar un granito de arena que pueda cambiarlo.
Dicho así queda muy vago, pero se ve muy claro con algunos ejemplos. El más típico sería el del hambre en el mundo, clásico problema que todas las personas idealistas dicen que debería eliminarse, mientras las que se las dan de realistas responden que no hay nada que hacer, y lo mismo afirman respecto a las guerras, las enfermedades, etc. Evidentemente, tienen razón quienes dicen que no está en nuestra mano eliminar estos males del mundo, pero eso no es razón para no hacer nada, puesto que si todos hacemos un poco, al final, todos esos granos de arena sumados harán una gran montaña, y realmente moveremos el mundo.

En el caso de las guerras, por ejemplo, la actitud de los pacifistas siempre ha sido tachada de utópica e ingenua. Sin embargo, lo cierto es que hoy en día vivimos en un mundo bastante menos belicoso que el de nuestros antepasados, y eso lo debemos en buena medida a todos los miles y miles de pacifistas que desde la Segunda Guerra Mundial han presionado a los gobiernos y a la sociedad para conseguir un mundo en paz. No es que no puedan estallar guerras en nuestra sociedad contemporánea, pero los gobiernos saben que se enfrentan a una gran presión para declararla, y eso no sería así, probablemente, si todos esos miles de pacifistas, a los que se tachaba de utópicos, no se hubieran movilizado en su momento, y lo siguieran haciendo hoy en día.

Hagamos pues siempre buenas acciones, aunque sean modestas, y no infravaloremos nuestra pequeña aportación, porque si todos somos un poco mejores, al final el mundo será mucho mejor.

Foto: http://www.americanadelsur.todouy.com

miércoles, 19 de diciembre de 2007

La filosofía de sillón

Hoy he estado paseando, como casi siempre hago por las mañanas, por algunos de los blogs y webs que tengo enlazadas, y me he quedado con una impresión algo negativa de lo que he visto. No es que no haya novedades o que no se tenga ingenio para contarlas, pero... no sé, veo una tendencia general a opinar de temas serios con una cierta ligereza, al desprecio fácil, a lanzar afirmaciones algo fuertes con demasiada tranquilidad, con un convencimiento pasmoso de que por supuesto que las cosas son así, y a ver quién se atreve a decirme que no.

Escribir en un blog es, como ocurre con quienes escriben una columna en un periódico, una actividad que incita a convertirse en el clásico filósofo de sillón, que desde su cómodo despacho opina alegremente sobre los más variados temas, desde la guerra de Irak hasta la devaluación del dólar, sin cortarse ni un pelo cuando lanza las más audaces opiniones al respecto. Tarea nuestra (me incluyo, puesto que yo también escribo) es la de luchar contra esta tendencia, tan natural por otra parte en el ser humano, y mantener un cierto grado de humildad, de modestia, yo incluso diría que de buen humor. No somos dioses que desde el Olimpo contemplan el mundo, allá abajo, con sus pequeñeces tan sencillas de entender para nuestra infinita sabiduría. Esto hay que tenerlo claro. Somos más bien como esos todólogos, esos sabelotodo de las tertulias televisivas que se dedican a arreglar el mundo ante las cámaras, pero que muy probablemente no sean capaces, en la práctica, ni de arreglar los problemas en su comunidad de vecinos.

Que conste que no discuto el derecho de cada cual a opinar sobre aquellos temas que le llamen la atención. La existencia de este blog es una pruebla de que no dudo de él, e incluso lo ejerzo. Ahora bien, ese tono altisonante y despectivo que a veces leo en algunos bloggers (que no por ello dejan de ser personas inteligentes e ingeniosas), me resulta algo repulsivo, sobre todo cuando se transforma en costumbre, y parecen unos viejos cascarrabias que cada cierto tiempo vuelcan su bilis en la página HTML correspondiente. Convendría, creo yo, que de vez en cuando bajasen de su atalaya y se relajasen. Sí, ya sabemos que hay muchas cosas odiosas en este mundo, que hay mucha gente a la que nos gustaría criticar o poner a parir día sí y día también, pero vale la pena también que lo que escribimos contenga algo de alegría, de buen humor y de actitud positiva y creativa, porque quien aparenta ser un cascarrabias, acabará siéndolo realmente, si es que no lo es ya.

Imagen: http://www.regalosvip.com.ar

martes, 18 de diciembre de 2007

Feliz consumo navideño

Cuando yo era pequeño, recibía cada Navidad, como la mayoría de los niños, algunos regalos para reyes o para "Papá Noel". Unas veces eran más modestos, otras más caros, pero bueno, algo caía. Por lo demás, los mayores se limitaban a comer turrón y cantar villancicos, pero no había regalos para ellos. Desde hace unos años, sin embargo, mi familia ha adoptado la costumbre (bastante extendida, por lo visto) de hacer regalos a todos los familiares directos en estas fechas. Pero ojo, regalos de los de verdad, nada de "una tontería, un detallito", no, no, cosas de esas en las que igual te dejas 200 ó 300 euros; y es que en la España del siglo XXI, más desarrollada económicamente que la de hace unos años, uno no puede quedarse a medias, si haces regalos tienen que ser cosas caras, porque si no parece que seas un tacaño.

Sinceramente, no comparto esta costumbre. Creo que es un gasto desmesurado en un país en el que todo el mundo se queja amargamente del euribor y de lo caro que se ha puesto el pescado o el pan. Una cosa es que los niños tengan cada invierno unos juguetes nuevos con los que entretenerse hasta las siguientes navidades y otra muy diferente gastarse hasta del orden de centenares de euros en regalos. Pensemos qué pasa si tenemos muchos hermanos, viven nuestros abuelos, etc. Pueden ser miles de euros los que nos hagan falta para quedar bien con todos; y esto se suma a los gastos de comida (ya de por sí cara), al gasto de la fiesta de fin de año, y por supuesto a los juguetes de los niños. El paraíso para los comerciantes, sin duda, pero el infierno para quienes van algo justos de dinero. ¿No era la Navidad un momento de celebración cristiana, o quizás es en realidad un periodo comercial, como las rebajas? ¿Qué ha quedado de aquel humilde pesebre, en el que un pobre carpintero y su mujer intentaban que un recién nacido estuviera caliente refugiándose junto a un buey y una mula? Sólo ha quedado el oro del rey Melchor; el resto, a nadie le interesa.


Imagen: http://www.endoinfo.info

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Dos batallas premonitorias (II): Wake

Todos sabemos que los Estados Unidos entraron en la Segunda Guerra Mundial tras el ataque por sorpresa a la base naval de Pearl Harbour. Sin embargo, pocos saben que la primera batalla entre americanos y japoneses, una vez declarada ya la guerra, fue la batalla por la isla de Wake. Se trata de una pequeño atolón situado en pleno Océano Pacífico, en el que los norteamericanos mantenían un batallón de marines desde 1941. Allá, los 523 militares disponían de doce F4F Wildcats y de unas pocas piezas de artillería para defender la posición.

Pearl Harbour fue atacada el 8 de Diciembre, y ya ese mismo día, bombarderos japoneses llegaron hasta Wake para destruir en tierra su aviación. Lo consiguieron en buena parte, dejando sólo 4 de los 12 cazas americanos en condiciones de volar. Confiados en que la pequeña fuerza americana no opondría resistencia, los japoneses enviaron el día 11 a seis destructores, tres cruceros y dos buques de desembarco, para tomar la isla. Los norteamericanos, bajo el mando del comandante Winfield S. Cunningham, esperaron pacientemente que se acercasen para tenerlos a tiro y les sorprendieron con la artillería, hundiendo uno de los destructores y dañando otro. Idéntico éxito obtuvieron los cuatro cazas americanos, que hundieron otro más. Los japoneses, sorprendidos, se retiraron. Prácticamente todos los buques sufrieron daños y dos habían sido hundidos. Fue la primera derrota japonesa en el Pacífico, a manos de un puñado de hombres.

Cuentan que una vez superado este primer trance, cuando a los defensores les preguntaron por radio desde Estados Unidos qué necesitaban que les enviasen, Cunningham respondió: "Manden más japoneses". En realidad, Cunningham lo que pidió fue diversos suministros de material militar, pero la respuesta inventada (quizás una broma incial del propio comandante) perduró y se convirtió en una frase de propaganda durante la guerra.

En principio, se les debían haber enviado refuerzos desde Hawái, pero el alto mando estimó que era una operación demasiado arriesgada ante la presencia japonesa y que el islote no merecía ese riesgo, así que la flotilla de apoyo dio media vuelta y volvió a Pearl Harbour, abandonando a Cunningham y sus hombres a su suerte.

El 23 de Diciembre, una nueva flota japonesa, se presentó ante la isla. Para entonces, los sucesivos ataques habían conseguido acabar con todos los cazas americanos, no sin antes sufrir muchas bajas (en el total del enfrentamiento, hasta 20 aparatos japoneses acabarían sufriendo daños, 8 de ellos derribados). Desembarcaron las tropas (1.500 hombres) y se enfrentaron a los norteamericanos, que resistieron valientemente pero al final tuvieron que rendirse. Los supervivientes fueron enviados a campos de prisioneros en Japón.

Al acabar la batalla, las bajas japonesas rondaron los 800 muertos y unos 1000 heridos, frente a los 49 militares y 70 civiles norteamericanos muertos. Probablemente, una de las acciones más heroicas del ejército de los Estados Unidos, que pasó a la Historia semiolvidada, debido al escaso valor estratégico de la posición. De hecho, nunca se pensó en reconquistarla, y no fue hasta 1945 cuando finalmente las tropas americanas se presentaron para formalizar la rendición con los ocupantes japoneses.

Fuentes:
http://www.ibiblio.org/hyperwar/USMC/USMC-M-Wake.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Wake_Island
http://marinescoloniales.blogspot.com/2006/10/la-batalla-por-wake_13.html

Imagen: wikipedia

lunes, 3 de diciembre de 2007

Dos batallas premonitorias (I): Westerplatte

Hace tiempo que no cuento batallitas, o sea que hoy toca conflicto bélico.

Voy a contar la historia de dos batallas prácticamente olvidadas, pero muy simbólicas, puesto que parece como si fuesen un mal augurio para Alemania y Japón durante la Segunda Guerra Mundial, ya que fueron las primeras en cada uno de los dos frentes, tras el inicio de hostilidades, y además ambas mostraron una heroica conducta de los aliados frente a un enemigo muy superior. Vamos a por la primera.

Todo el mundo sabe que la Segunda Guerra Mundial comenzó con la invasión de Polonia el 1 de Septiembre de 1939, pero casi nadie sabe cuál fue la primera batalla. Pues fue el enfrentamiento que se produjo en Westerplatte (una base polaca situada a orillas del Báltico, junto a Danzing), que fue atacada pocos minutos después del bombardeo alemán de Wielún, primera acción bélica de la guerra.

En Westerplatte se encontraban 182 soldados polacos y 27 civiles, al mando de Henryk Sucharski. Frente a ellos, unos cuantos miles de alemanes, apoyados por tres buques de guerra y por la Luftwaffe, pretendían tomar el puesto. No tuvieron mucha suerte, puesto que el primer día perdieron 82 hombres, frente a 4 bajas polacas. Finalmente, el 7 de Septiembre consiguieron que los polacos se rindieran, pero para entonces habían perdido entre 300 y 400 hombre, frente a 15 muertos y 53 heridos polacos, y eso a pesar de contar con los stukas y con el apoyo de la marina. Un incómodo fracaso para la Wehrmacht, que aunque pasó desapercibido, fue un presagio de su derrota final.

Por parte polaca, un increíble ejemplo de la heroicidad de algunos de sus hombres. Se ha criticado mucho la ineficacia polaca ante la invasión, sobre todo a raíz de las imágenes de la caballería enfrentándose a los tanques alemanes, pero creo que también hay que recordar momentos como este, en el que los polacos no estuvieron por debajo de nadie.

El próximo día, la primera batalla del Pacífico.

Fuente: wikipedia
Imagen: wikipedia

jueves, 29 de noviembre de 2007

Spinal Tap

A mediados de los 80, cuando todavía era un adolescente, vi por casualidad (curiosamente nos la pusieron en mi colegio, no recuerdo por qué) una película subtitulada en castellano que representaba a una banda de rock, haciendo parodia de las diferentes situaciones y actitudes que se dan en el "mundillo". La película se llamaba This is SpinalTap, y me pareció genial. Estos días he vuelto a verla, después de tantos años, y me ha vuelto a dejar la misma impresión. Realismo, humor inteligente (a veces más fino, otras más burro, pero siempre acertado) y sobre todo una buena manera de contemplar el rock desde el buen humor y la autocrítica. Probablemente es lo mejor que se ha hecho al respecto; nada que ver con vergonzantes parodias "patateras" a lo Isi-disi, en las que gente como Santiago Segura cree que para ser gracioso basta con recrearse en tópicos (a menudo falsos) y soltar burradas.

La película está llena de detalles buenísimos (de aquellos que requieren verla varias veces, porque siempre hay alguno que se te escapa), desde las propias letras de las canciones hasta escenas como la del detector de metales, o la del amplificador que llega al nivel 11, o esa en la que se pierden por los pasadizos del local mientras van hacia el escenario con sus instrumentos (cosa que según cuentan les ocurrió realmente a los KISS en un concierto en los 80). Pero el gran mérito de la película consiste para mí en que refleja, dentro de la parodia, la realidad del mundo del rock en aquellos años. Incluso situaciones "serias" como los problemas creados en el grupo por la novia del cantante, o las discusiones con el manager y la discográfica están tratados con un claro conocimiento de lo que realmente ocurre en la vida de los músicos de rock. No en vano, en su momento muchos músicos de prestigio dentro del rock, como Ozzy, la alabaron y dijeron que era la pura realidad.

Son montones los detalles del grupo en los que vemos reflejados ciertos recuerdos a otras bandas como Manowar, Motörhead, Rolling Stones... Hasta parodiaron el uso de la diéresis de los Motörhead, usándola sobre la n en la portada del This is Spinal Tap.

Tanto éxito tuvo la película, que se transformó en una especie de icono, y hasta llegaron a editar un disco y aparecer en directo como banda real (actuaron incluso en el tributo a Freddie Mercury). Pero no me enrollo más, sin duda lo mejor que podéis hacer es ver la película, que vale mucho la pena.

Imagen: http://www.spinaltapfan.com

jueves, 22 de noviembre de 2007

¿A la francesa o a la suiza?

Leo continuamente quejas de muchas personas, criticando a los españoles por su pasividad ante los problemas sociales, mientras los franceses ahí están, "con dos cojones", como dirían algunos, manifestándose cada vez que quieren reclamar algo a su gobierno. Parece que a este lado de los pirineos se ve muy bien eso de montar huelgas generales o de bloquear las carreteras, mientras nos lamentamos de no tener la misma iniciativa para tentar la paciencia del ministro de turno o del presidente. Está de moda el Vive la France.

Pero reflexionemos un poco sobre la cuestión misma: Vamos a suponer que la ciudadanía desea bloquear una decisión del ejecutivo o una ley que esté a punto de salir aprobada. ¿De verdad creemos que la manera de hacerlo es salir a la calle a montar ruido con una pancarta o dejar sin transporte a un país? No sé. ¿De verdad no hay alguna manera mejor? Pensándolo bien, en un país como el nuestro sólo se me ocurren otras dos:
  • Una huelga: Que viene a ser lo mismo que la manifestación, y encima es más difícil de montar y probablemente requeriría colaboración de los sindicatos... vamos, un follón.
  • Esperar a las próximas elecciones: Pero claro, de momento la medida tirará "p'alante", y además ya sabemos cómo es esto de las elecciones: en la práctica sólo hay dos o tres partidos, y el actual siempre tiene probabilidades de repetir.
Por otro lado, la manifestación da una serie de problemas. Primero porque tiene que estar "autorizada". Pero claro, eso significa que si a la administración de turno realmente le molestase una manifestación quizás podría bloquearla y declararla ilegal (afortunadamente esto no suele ocurrir). Por otro lado, movilizar a la gente no es tan sencillo, no sólo por la pasividad natural del español, sino porque en general no resulta fácil hacer llegar un mensaje a la sociedad en general, que éste cuaje, y que todo el mundo se ponga de acuerdo en ir tal día a tal sitio.

Para colmo, vivimos en un país en el que las manifestaciones están muy desprestigiadas. Demasiada manipulación. No hay más que ver que muchas de las últimas que se han montado han sido las de la AVT (con clara intencionalidad política y manipuladora) o las del Fórum (una vergüenza, esas sí que deberían haberlas ilegalizado: Vamos, hombre, ahora vamos a tener que pagarles nosotros las inversiones a los afectados. Que se jodan y punto). Vayas a donde vayas, hay partidos u organizaciones de todo tipo intentando "sacar tajada" de la aglomeración de gente. Hace poco, por ejemplo, se montó una en mi ciudad para protestar por los problemas del servicio Renfe en el Garraf, cosa lógica dados los inconvenientes que sufrimos últimamente. No fui. La organizaba un colectivo que, en el fondo, es una célula de ERC, y entre las reivindicaciones se mezclaban sus típicas peticiones reclamando competencias para la Generalitat, etc. (lo cual a mí me importa un bledo, sólo quiero que funcione bien el tren, me la pela quién tenga la competencia); y yo lo siento mucho, pero por muy justa que sea la protesta, no me da la gana de que me usen como peón para sus propagandas políticas. Si me manifiesto lo hago para protestar por algo, no para alguien. Así no me extraña que la gente no se anime a participar en las protestas: sólo ves borreguismo y manipulación.

Ya en alguna ocasión he defendido la necesidad de los referéndums. Son geniales, porque votas la medida, no al partido. Una buena práctica que países como Suiza han adoptado desde hace años. Creo que esa es la manera, y no la de los franceses. Si por cada medida polémica, el gobierno tuviera la costumbre de organizar referéndum, otro gallo cantaría. Sarkozy, por ejemplo, evidentemente hubiera tenido que hacer uno. Si lo gana, pues bien, eso le da legitimidad para sus medidas, y ya puede manifestarse quien quiera, que el pueblo le ha dado su apoyo y punto. Y si sale que no, pues se jode, porque para eso la democracia es el gobierno del pueblo, y si éste dice que no es que no y punto. En lugar de eso, los políticos se basan en una presunta "legitimidad" que tienen a partir de las últimas elecciones; pero eso no es suficiente, porque en esas elecciones los ciudadanos lo jugaron todo a una carta, no votaron medida por medida, y a veces es necesario conocer su opinión en cada caso, al menos en las cuestiones más cruciales. Así nos ahorraríamos huelgas, manifestaciones, y sobre todo tener que esperar cuatro años más para, al final, estar en las mismas.

martes, 20 de noviembre de 2007

Esto se mueve

Parece que poco a poco la cultura libre se abre paso en la sociedad, bien mediante conferencias en las que se explica en lo que consiste, para promocionarla, bien luchando directamente contra sociedades como SGAE, que intentan limitar nuestra libertad en beneficio de unos cuantos.

Cualquier paso es positivo. Desde un comentario en algún modesto blog (como este) hasta las acciones legales como la que ha emprendido la AI y otras asociaciones. Cada cual puede aportar algo, unos más ambiciosamente, otros más modestamente, pero poco a poco, entre todos podemos conseguirlo.

Imagen: http://dvdfreak.wordpress.com

martes, 13 de noviembre de 2007

El rey sin chuleta

Estos días no se habla de otra cosa, tanto en la red como fuera de ella. Lo de los políticos montando el espectáculo ya está muy visto, pero que el rey de España le suelte al presidente de Venezuela un espontáneo "¿pero te quieres callar?" es demasiado bueno como para no opinar sobre ello. Y puesto que a estas alturas todos el mundo ha opinado ya, pues opino yo también, que para eso están los blogs.

En general, exceptuando a unos pocos forofos de Chávez, o algún sudamericano resentido con España (que desgraciadamente los hay, y por lo visto no les avergüenza identificarse con alguien como Chávez), o alguna de esas típicas personas que siempre tienen que ir contra corriente para parecer originales e inteligentes, como si supieran algo que los demás no sabemos, lo cierto es que las opiniones coinciden bastante. No hay más que leer los comentarios de los lectores en los medios y blogs: hay coincidencia general en que Chávez dio un espectáculo lamentable, como de costumbre, Zapatero estuvo diplomático y correcto, y el rey dijo lo que todo el mundo hubiera querido decir en ese momento.

Sobre Chávez y Zapatero hay pocas cosas a comentar. El primero hizo eso a lo que ya nos tiene acostumbrados, para mayor vergüenza de los propios venezolanos, que sin duda hubieran querido poder decirle lo mismo que el rey: que se callara. Zapatero también estuo en su linea, y no se le puede criticar gran cosa, excepto, como bien apunta Javier Ortiz, que el hecho de que Aznar sea español no es argumento para defenderle; habrá otros, pero ese no. Sin embargo, salvo este detalle (que no es lo fundamental para mí), creo que el presidente hizo lo correcto.

Las discrepancias vienen ante el estallido de carácter de Juan Carlos I. Ciertamente, no estamos acostumbrados a que el rey diga lo que piensa, sino más bien a que lea alguno de esos aburridos textos que alguien le escribe, y que suelen comenzar con el famoso "Es para mí motivo de honda satisfacción..."

Por lo que he podido ver, hay dos bandos: los que creen que hizo lo que debía, al expresar lo que en el fondo todos pensábamos, y los que creen que tuvo un tono inadecuado para un encuentro de este tipo, a pesar de que su reacción reflejase el sentir general. Aún encontrando respetables todas las opiniones, mi natural aversión a lo políticamente correcto (ampliamente expresada en este blog) me lleva a defender al rey en esta ocasión. Sí, quizás puede ser una reacción algo inadecuada y poco "respetuosa", pero qué queréis que os diga, hay momentos en los que uno tiene que salirse del protocolo. Chávez estaba chuleando a la delegación española, esa es la verdad. No sólo se había permitido el lujo de llamar fascista a un presidente elegido democráticamente, sino que no dejaba hablar a Zapatero y pretendía usar la cumbre para hacer política personal. Eso es inadmisible y había que pararle los pies. Si la presidente de Chile, anfitriona de la reunión, no quiso o no supo hacerlo, y Zapatero, en su linea de "diálogo por encima de todo" tampoco, pues alguien tenía que dar la cara contra el fantoche de Chávez. Supongo que la ventaja de los reyes es esa: como no tienen que afrontar las elecciones, pueden decir lo que piensan sin electoralismos.

He leído por ahí algún comentario de personas que dicen que si se hubiera callado también se le criticaría por ser una especie de monigote, y que ahora por haber dado la cara se le critica igual. Es cierto, a veces no se sabe qué es lo que la gente quiere, parece que todo esté mal. Y es que analicemos la frase: el rey no ha insultado a Chávez, ni le ha dado de hostias, ni ha llamado a la Legión contra él; simplemente le ha parado los pies cuando estaba chuleando al presidente del gobierno. ¿Que al hacer eso no cumple el protocolo? Sí, pero qué queréis que os diga: creo que a la política actual le sobra corrección y protocolo, y le falta capacidad para decir las cosas como son. Y ojo: quizás eso incluya también soltar que Aznar era un fascista, pero si llamas fascista al ex-presidente de un país, luego no pongas el grito en el cielo cuando te intenten parar los pies. Tú te lo has buscado; y aún fueron diplomáticos con Chávez, le podrían haber soltado con mucha razón que él es tanto o más fascista que Aznar (y si no que se lo pregunten a los venezolanos). Puestos a eso...

Yo lo que sí tengo clara es una cosa: me resulta mucho más interesante lo que se dice sin chuleta que con ella. Esta frase del rey, acertada o no, pasará a la Historia, mientras que todos esos hinchados discursos que se limita a leer, se olvidarán para siempre.

Imagen: http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Fleur-de-lis.svg

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Nunca están contentos

Es realmente ilustrativo todo el follón montado alrededor del escándalo de la ONG El arca de Zoé, que por lo visto manipulaba a los niños que sacaba del Chad y hacía creer a sus padres adoptivos que venían de una situación que para nada se correspondía con la realidad, probablemente para obtener dinero con ello. Sin duda es algo muy condenable, y las autoridades de aquel país hacen bien en querer juzgar a los culpables, se pongan como se pongan los gobiernos de Francia y España. El de España, por lo que parece, ha pasado bastante del tema al principio (o eso se deduce de alguna declaración que se filtró en su momento de algunos de los detenidos), mientras que el francés se ha involucrado hasta el pundo de que Sarkozy ha viajado personalmente al Chad para traerse a algunos de sus ciudadanos, y de paso también a algunos españoles. Se podría hablar mucho sobre si el método correcto era el francés o el español, pero a mí lo que me llama la atención no es eso sino la reacción de la oposición.

En España, casi desde el primer momento, la oposición ha puesto a caldo al presidente, hasta el punto de pedir que vaya al Congreso a explicar la situación. Incluso algún personaje ha salido de su "retiro" para decir que se sentía humillado ante la rápida reacción francesa. Lo divertido es que en Francia también se critica a Sarkozy, pero por buscar un efecto propagandístico y un protagonismo exagerado. Es curioso, parece que todo está mal. Me pregunto qué ocurriría si de pronto pusiéramos a la oposición francesa en España y a la española en Francia. ¿Alabarían ambos entonces a sus respectivos presidentes? La respuesta no puede ser otra que: evidentemente que no. Los que ahora dicen digo dirían Diego y los que decían Diego dirían digo. ¿Por qué? Pues porque en este extraño mundo en el que vivimos, algunos piensan que la labor de la oposición es, literalmente y con perdón, estar continuamente tocando los cojones. El principio básico es "el gobierno siempre está equivocado", da igual lo que haga. Tampoco importa quién está en ese momento en la oposición: si se cambiasen las tornas y fuese, por ejemplo, Rajoy quien estuviese en el poder y Zapatero en la oposición, veríamos exactamente la misma película. Saldría el incombustible Pepe Blanco a decir lo mismo que dice ahora Acebes y listo. En Francia, seguro que igual, puesto que en el fondo, todas las democracias parecen estar igual de podridas. Es todo como una mala comedia en la que cambian los nombres de los actores, pero el argumento es siempre el mismo, y ya aburre.

Cada vez estoy más convencido de que uno de los mejores parámetros para medir la pureza de una democracia es el grado de coincidencia entre gobierno y oposición. Cuando las discrepancias son sistemáticas, no tenemos partidos demócratas, sino algo así como empresas que quieren desbancar a la competencia para conseguir más cuota de mercado (entiéndase el mercado como los bancos del Congreso, y la cuota como la cantidad de escaños). España, medida con este baremo, sería una democracia completamente contaminada.

Sinceramente, no sé cómo acabará esto. Espero que los culpables sean condenados y que los inocentes vuelvan a casa lo antes posible. Que viaje quien tenga que viajar y que se quede quien tenga que quedarse, pero por favor, que alguien piense más en esas personas que en sus votos.

Imagen: http://medias.lemonde.fr

lunes, 5 de noviembre de 2007

Las cosas que nos preocupan

Tras el relax de este puente, me siento en la mesa de mi oficina y mi cerebro empieza a mezclar ideas y preocupaciones. Pienso en muchas cosas, algunas muy personales, otras que afectan al planeta entero... me pregunto qué importancia debería darle a cada una, aunque supongo que si fuese un buen empleado debería olvidarlas y centrarme en las nuevas funcionalidades de la aplicación, en lugar de pensar en todo eso y menos publicarlo en mi blog.

Leo que el "presidente" (en realidad dictador) de Pakistán, el general Musharraf, ha decretado el estado de excepción y arrestado a montones de abogados, periodistas... opositores en general, ante la tranquila pasividad de Occidente, para el que por lo visto hay dictadores buenos y dictadores malos. También espero con una cierta curiosidad que nuestra administración diga algo sobre el restablecimiento del servicio de trenes de cercanías, ya que se suponía que hoy darían la estimación. Mientras me hago esa pregunta pienso en el escape de gas provocado este puente por las obras, o en el sospechoso hormigón que han tenido que "inyectar", según dicen, en algunos edificios de la zona para evitar grietas. Está realmente emocionante la cosa, y corre el riesgo de convertirse en la chapuza de la legislatura, como el Prestige lo fue para la anterior. Y espérate, que lo del túnel del Eixample será lo más divertido.

Pienso también en lo mal que me encuentro después de pasar ayer dos horas ayudando a mi hermano en asuntos de su empresa. No me importa para nada ayudarle a montar catálogos, pero eso de tener el almacén junto a la riera de Cubelles no es bueno: el clima de allí es húmedo y malsano, y aún estoy destrozado y con los ojos enrojecidos por el catarro/alergia o lo que sea que me provoca aquello. Por cierto, si alguien quiere comprar accesorios de baño de calidad, que me lo diga, así por lo menos sentiré que mi trabajo no habrá sido en vano :P

Pienso en que este fin de semana toca ir a Madrid, y que en cierto modo será un viaje "a la aventura", porque no sé qué (y más concretamente quién) me voy a encontrar. Es como en los "viejos tiempos". Si es que a veces lo mejor es no andar siempre sobre seguro, sino colgarse la mochila al hombro e ir "p'allá", a ver qué pasa. Casi siempre se aprende algo o pasa algo que valga la pena.

También pienso que el día 17 hay un concierto en Cerdanyola, y si acabo yendo, no sé cómo leches me lo montaré para volver de allí. A ver si la gente que conozco que quiere ir lleva coche, porque si no...

Pienso que tengo muchos artículos a medias por publicar, pero me da palo ponerme a recopilar tanta información, revisarla... a ver si me animo y los acabo.

Y pienso que este proyecto se tendría que terminar en Diciembre, o sea que me pongo a programar ya, que si no me van a linchar. Feliz lunes a todos.

Imagen: http://www.previsl.com

jueves, 1 de noviembre de 2007

El precipicio de los bisontes

Los indios pies negros fueron una tribu estrechamente ligada a los bisontes. Usaban su carne para alimentarse, su piel para vestirse, su cola para hacer cuerdas, sus huesos para diversos utensilios, y su cráneo para la Danza del Sol, ceremonia muy importante de su pueblo.

Pero lógicamente, los bisontes no se dejaban cazar así como así, y dispararles flechas desde los caballos era un proceso tedioso, cansado, y que proporcionaba pocas presas, a las que había que acercarse bastante, con el consiguiente riesgo. Para solucionar este problema, los indios idearon una estratagema que seguramente hoy en día no sería muy bien recibida por las organizaciones defensoras de los derechos de los animales, pero que a ellos sin duda les debió resultar muy útil.


En los territorios que habitaban (en la provincia de Alberta, al suroeste de Canadá), existe un precipicio que separa dos llanuras. Afortunadamente para los pies negros, los bisontes pastaban a menudo en el valle superior, por lo que se dedicaron a perseguirles con fuego y otras medidas, ahuyentándolos hacia hacia el precipicio. Los bisontes, ya embalados en su carrera, caían al vacío y, al despeñarse, acababan muertos o por lo menos lo suficientemente maltrechos como para no presentar resistencia.

El precipicio es un importante foco turístico y alrededor de él se realizan diversas actividades culturales relacionadas con los indios. Desde 1981, es Patrimonio de la Humanidad, por ser uno de los testimonios de vida indígena más importantes. De hecho, en la parte inferior del precipicio aún se acumulan enormes cantidades de huesos de los animales que allí murieron.

Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Precipicio_de_los_Bisontes
http://www.head-smashed-in.com/

Imagen: http://es.wikipedia.org

viernes, 26 de octubre de 2007

Seguimos para Bingo

Lo están bordando. Por si no fuera suficiente el hecho mismo de interrumpir el servicio de trenes desde el Sur de Barcelona durante un par de semanas (o más, porque no se sabe aún exactamente cuándo podrán reiniciarlo), el otro día van y ponen un carril especial para los autobuses de Adif entre Gavá y Barcelona. Resultado: un colapso acojonante en la autovía de Castelldefels. Suerte tuve yo de ir por el carril adicional habilitado en el sentido contrario, porque si no no sé cuándo hubiera llegado. Sé de una señora de Vilanova que tardó tres horas en llegar desde esta localidad a la Plaza de las Glorias en Barcelona. La gente incuso perdió la paciencia e invadió el carril para los autobuses, ante la pasividad de los mosssos, lógicamente (sólo faltaba que encima pusieran multas ante esta situación, la que se hubiera liado hubiera sido gorda).

Menos mal que por fin llegó el fin de semana y algunos descansaremos un poco de esta movida, porque el cabreo ya estaba llegando muy alto. Y la semana que viene seguirá subiendo.

Por si fuera poco, hoy mismo ha habido otro hundimiento que incluso ha destruído una parte del andén de la estación de Bellvitge, cerrada al público estos días. Acojonante, hasta el punto de que Adif ha suspendido temporalmente la adjudicación de la obra del polémico túnel bajo Barcelona. No han dicho las razones, pero evidentemente se trata de evitar la polémica, sobre todo si finalmente la escogida fuese OHL.

Mientras, los políticos y empresarios implicados callan excepto para lanzarse o sacudirse (según el caso) las culpas. Razones e información, ninguna. ¿Pa qué? ¿Pa cagarla?

Imagen: http://www.lavanguardia.es

jueves, 25 de octubre de 2007

Cuánto nos importa la libertad

Desde el siempre interesante blog de Enrique Dans, me llega una noticia de esas que te hacen perder (más aún) la fe en las instituciones y las personas, a menudo acobardadas ante las amenazas de unos cuantos mafiosos y personas sin escrúpulos. Os recomiendo que echéis un vistazo a los enlaces y veáis de que va el tema porque tiene guasa. Toda una universidad escurriendo el bulto ante lo que claramente es una amenaza mafiosa contra uno de sus miembros. Vale que un particular, cuyas capacidades son limitadas, pueda a veces verse superado por el desafío de un proceso legal, pero ¿la Universitat de les Illes Balears no es capaz de tener la decencia de plantar cara en un caso como este? Me parece muy triste que lo que deberían ser los focos de la cultura y la libertad del conocimiento, se conviertan en meras organizaciones formativas sin ningún vínculo con los principios que motivan su existencia.

Imagen: http://peru.indymedia.org

martes, 23 de octubre de 2007

Túneles que se hunden

Tengo la desgracia de ser uno de los usuarios afectados por el corte de servicio ferroviario en la entrada a Barcelona desde Bellvitge. Ayer, por ejemplo, llegué casi una hora tarde al trabajo, y hoy he llegado justo a tiempo gracias a haber salido dos horas antes en coche desde mi casa en Vilanova i la Geltrú. Aunque las diferentes administraciones han puesto toda la carne sobre el asador, trayendo autocares de toda España y dedicando un montón de personal de Renfe y de la policía para controlar la situación, lo cierto es que los retrasos y molestias son inevitables. Menos mal, por otro lado, que la gente ha tenido bastante paciencia y ha aguantado estoicamente el via crucis que supone ahora mismo moverse entre Barcelona y las poblaciones de la Costa Dorada. Ayer mismo, por ejemplo, cuando montamos en el autocar que debía trasladarnos desde Gavá a Barcelona, todos los usuarios nos quedamos de piedra cuando nada más arrancar el conductor dijo por el altavoz: "Bueno, señoras y señores, vamos a hacer lo que podamos. Si alguno conoce bien el trayecto hasta Plaza España, le agradecería su ayuda". Comprensible por otro lado su ignorancia, puesto que muchos conductores han tenido que venir a toda prisa desde otros lugares del país, sin conocer el trayecto que debían recorrer.

Ante esta triste situación, que según parece se prolongará unos diez días más (los usuarios de FGC aún lo tienen peor, pues pueden tardar dos meses en poder volver a subir al ferrocarril), llama la atención la falta de explicaciones de los responsables políticos. Sí, ahora ya empiezan a abrir la boca algunos, pero es lo mismo de siempre: el partido que administra (en este caso el PSOE) sólo habla de que lo prioritario es la seguridad de los usuarios (hombre, faltaría más) y comentan las medidas que se van a adoptar para paliar los efectos de este inconveniente, pero sin hablar de causas o de la prevención. Mientras, los de los demás partidos piden dimisiones y punto. Es lo fácil.

Hombre, a mí que dimita la ministra me parecería consecuente, pero no me tranquilizaría. A fin de cuentas, ¿qué garantías tengo de que el siguiente lo haga mucho mejor? Y es que aquí caben dos posibilidades:

A. Que lo que ha ocurrido sea una desgracia imprevisible.
B. Que hubiera podido preverse de haber llevado bien el proyecto.

Si estamos en el caso B, está claro que tiene que haber dimisiones, pero también (y sobre todo) explicaciones de por qué se han hecho las cosas de una determinada manera. Esto último es lo que yo echo más en falta. Pero si ocurriese que la opción cierta fuese la A, entonces quizás no tendría que dimitir nadie (son desgracias que pasan), pero sí que deberíamos recibir explicaciones de los proyectos que hay previstos. Me refiero, claro está, al famoso túnel que pasará (si nadie lo impide) justo por debajo de la Sagrada familia. Hace pocos días ya publiqué un artículo sobre ello, y mira por dónde, ahora viene más a cuento que nunca reiterar lo que dije entonces: que necesitamos explicaciones, justificaciones, argumentos, no que nos vengan con la política de Juan Palomo. Porque si ahora resulta que por estas obras se ha hundido un túnel, ¿por qué no podría pasar lo mismo debajo del templo? Si un túnel puede hundirse, el otro también podría. Ya sabemos que previsiblemente no tiene que pasar, pero ¿acaso previsiblemente teníamos que estar sufriendo los inconvenientes de estos días? Y en definitiva: ¿Es realmente imprescindible que el símbolo más internacional e identificativo de la ciudad pueda sufrir el más mínimo daño por no querer hacer pasar el túnel por cualquier otra parte? Porque como le pase algo, se va a liar más gorda que ahora, y no lo va a arreglar nadie trayendo más autobuses.

Pero bueno, ya sabemos cómo acabará todo esto: los usuarios nos joderemos unos días más, a la ministra la obligarán a dimitir (ya que la presión política tiene que acabar liberándose por alguna parte, y ella es la válvula más débil), se nombrará otro ministro, y nosotros nos quedaremos sin saber por qué se hicieron o por qué se harán las cosas. Y p'alante.

Imagen: intercentres.cult.gva.es

sábado, 20 de octubre de 2007

El círculo de la moral

Entre todas las obras de la cultura grecolatina, que tan importante es para mí, un pequeño fragmente que siempre me ha resultado genial es la introducción que hace Cornelio Neponte a sus biografías de varones ilustres. En ella dice lo siguiente:
No dudo, Ático, que habrá muchos que consideren sin importancia y poco digno del papel representado por varones excelsos este género literario, sobre todo cuando lean que cuento quién enseñó música a Epaminondas y cuando vean que, entre sus cualidades, aludo a su habilidad para la danza y a lo bien que tocaba la flauta.

Sin embargo, éstos serán por lo común personas que, ignorando los escritos de los griegos, pensarán que nada es bueno si no se aviene a sus propias costumbres.

Si consiguiesen aprender que no todos tienen la misma idea de lo que es honesto y vergonzoso, y que todo juicio en este sentido se basa en el uso y costumbre de los antepasados, no se extrañarían de que, a la hora de relatar los grandes hechos de los griegos, me decida a seguir sus propias costumbres.

En efecto, no supuso desdoro alguno para Cimón, ciudadano ateniense tan ilustre, el hecho de haber tomado como esposa a su propia hermana, nacida del mismo padre, pues sus conciudadanos hacían otro tanto por tratarse de una institución pública. Sin embargo, entre nosotros esto se considera abominable. Así también en Creta es motivo de honra y honor entre los adolescentes el haber tenido cuantos más amantes mejor. No hubo en Lacedemonia mujer tan noble como para que, tras enviudar, no aceptase ir a una cena, movida por una recompensa. Casi en toda Grecia fue causa de gran honor el haberse proclamado vencedor en una Olimpíada, y del mismo modo para nadie fue motivo de vergüenza el haber sido actor de teatro y el haberse exhibido públicamente como espectáculo ante el pueblo; y sin embargo todo esto entre nosotros se considera infamante, humillante y muy lejos del concepto de honorabilidad.

Por el contrario, otras muchas cosas que, a nuestro juicio y según nuestras costumbres, son dignas, entre ellos en cambio se reputan como vergonzosas. ¿Qué romano siente vergüenza de llevar a su esposa a un banquete?; o, ¿acaso la dueña de la casa no habita en el lugar más visible de la misma y se deja ver públicamente? Muy distinto es lo que acaece en Grecia, donde a la mujer no se le admite en un banquete salvo que se celebre entre parientes, y no permanece sino en la parte más íntima de la casa, llamada "gineceo", en el que nadie puede penetrar excepto los parientes consanguíneos más próximos.
Siempre que veo a mis contemporáneos echarse las manos a la cabeza por tal o cual tema relacionado con las costumbres, me acuerdo de este texto, mientras me pregunto quién muestra una mente más exenta de prejuicios, si nosotros, los modernos que presumimos de vivir en una época avanzada y liberada de las antiguas supersticiones, o bien este hombre que vivió en el siglo I a.C. Y también me pregunto si la moral no va dando vueltas, en un extraño círculo en el que se alternan los prejuicios, de manera que la moral no evoluciona, sino que va dando vueltas. Es como si existiera un conjunto de prejuicios posibles, y cada época escogiera un subconjunto de ellos para escandalizarse. Cuando pasa el tiempo, la siguiente época desdeña unos cuantos, a los que ya considera "normales", y vuelve a adoptar algunos que antes no lo eran, de manera que la capacidad de escándalo permanece más o menos constante.

Eso no quita que hay sociedades algo más puritanas y otras algo más relajadas. A las décadas de los 70 y 80 les tocó ser relajadas. A la década actual, tan políticamente correcta, con su clara tendencia a escandalizarse por todo, le toca estar en la fase puritana. Es paradójico (puesto que hoy en día se presume de respetar todas las opciones morales), pero cierto. Pertenecemos a las épocas en las que la sociedad se asusta de ciertas cosas, que durante siglos se han llevado a cabo sin que haya pasado nada. No podríamos ni hablar como habla Cornelio Neponte sin que una turba de impertinentes que no entienden nada nos acusaran de justificar el machismo o la pederastia. La obsesión moral de nuestra época es tan aguda que ya no se puede ni insultar, como señalaba Pérez-Reverte hace tiempo en un acertado artículo. Ya ni se puede llamar a alguien "hijo de puta" porque las señoras que ejercen este oficio pueden sentirse ofendidas. Vergüenza produce saber que antes del nacimiento de Cristo se podía realizar un discurso más libre que ahora, en el tercer milenio. Lo mismo ocurría en temas políticos: Vemos a Sócrates, Platón o Aristóteles cuestionarse las formas de gobierno y resaltar los defectos y virtudes de cada una, de una manera abierta y filosófica, mientras que hoy en día... pobrecito del que pretenda cuestionar, no ya la democracia en general, sino el establishment actual.

A veces envidio a ese Sócrates que caminaba tranquilamente por las calles de Atenas, conversando con sus discípulos.

Imagen: www.eltabacoapesta.com

jueves, 11 de octubre de 2007

El país en el que es delito preguntar

No, no estoy hablando de Irán, o de China, o de Birmania, o de Cuba. Estos días estamos comprobando que en este país está prohibido algo que creíamos que sólo se prohibía en los países sometidos a gobiernos represivos: preguntar (y por tanto opinar, puesto que la única razón para prohibir una pregunta es la de querer silenciar la opinión).

Todos hemos podido comprobar cómo los políticos de Madrid han puesto el grito en el cielo por la iniciativa de Ibarretxe de convocar una consulta popular, diciendo que es ilegal, que no debe permitirse, etc. Es importante notar que, por lo que he escuchado, Ibarretxe querría que fuera un referéndum vinculante, pero que en caso de que no pueda ser (porque desde el Gobierno no le autoricen), está dispuesto a llevarla a cabo como simple consulta. Bien, es este segundo caso, no habría ningún problema. Si las empresas que hacen estadísticas sondean continuamente la opinión de los ciudadanos, qué menos que permitir a los políticos conocer la opinión pública de cara a un gobierno más ajustado a la voluntad popular. Vamos, creo que no tiene nada de raro.

Pero en Madrid no piensan lo mismo, y lo condenan sin distinción, sea referéndum, consulta o lo que sea. Y no es que se limiten a discrepar o que discutan con razones la posibilidad de consultar al pueblo; no, no, simplemente lo condenan y ponen el grito en el cielo, sin más. El otro día incluso apareció Zaplana diciendo que era el desafío más grande a nuestra democracia después del 23-F. Vale, ya sabemos que Zaplana es como es y que no hay que tomarse muy en serio sus zaplanadas, pero es que desde el gobierno se están diciendo cosas no muy alejadas de esto. Sinceramente, me parece desproporcionado. Me parece incluso vergonzoso que aparezcan todos ellos (ellos, que tienen siempre en la boca la palabra democracia) llevándose las manos a la cabeza, clamando que es ilegal, invocando los espíritus constitucionales y diciendo cosas como que "al gobierno no le va a temblar la mano para impedirlo". Por lo visto les ha molestado que el lehendakari quiera preguntarle algo a la gente. Pues a mí, en cambio, me molesta más que ellos quieran impedirlo.

No es que me oponga porque me caiga bien Ibarrexte o porque comparta sus ideas nacionalistas. Para nada. Personalmente, los nacionalistas siempre me han tocado los cojones. Todos. Los nacionalistas catalanes (a estos los tengo que sufrir porque soy catalán y vivo en Cataluña), los nacionalistas españoles (que aunque no se autodenominen así porque les jode la etiqueta "nacionalista", lo son), los nacionalistas vascos (a estos no los sufro directamente, pero me agobian desde los telediarios y los periódicos) y los de la república independiente de Swazilandia (que no existe, pero si existiera, también los mandaría a tomar por culo). Me tocan los cojones todos ellos, con sus dichosas banderitas, me da igual que sea la "estelada", la ikurriña, la rojigualda con la gallina o una banderita multicolor hecha con retales de la ropa vieja del armario. Me molestan por la manía que tienen de hablar en plural, incluyéndonos a los demás en sus guerras particulares, cuando lo cierto es que a la gran mayoría de los ciudadanos nos la pelan sus gilipolleces, por haberse convertido en el centro de la política de este país cuando hay centenares de cosas más interesantes e importantes a las que dedicar nuestros esfuerzos. Me fastidian sus interminables demandas de "autodeterminación" y sus peticiones de independencia (o de integración, según sea el nacionalismo), me agobian con sus idealismos y su manera de vivir en el pasado. Sinceramente, me gustaría que se callasen ya, que no me metan a mí y a los ciudadanos que pasamos de su rollo en sus guerras estúpidas. Que piensen lo que quieran (cada cual puede tener su opinión), pero que no sean tan pesaditos, por favor.

Ahora bien, eso es una cosa. Y otra cosa muy diferente es que alguien (me da igual si es un lehendakari o el presidente de una comunidad de vecinos) decida hacer una consulta popular. Ah, ahí sí que tiene todo mi apoyo, o por lo menos todo mi consentimiento. Como muy bien dice Alber Vázquez, lo de que le pregunten a uno está de puta madre. ¿Cuál sea el contenido de la pregunta? Da igual: Habrá consultas más importantes y menos importantes, más oportunas y menos oportunas, pero por preguntar que no quede, oye. Eso no quita que si la consulta me parece superflua o inoportuna, también diré muy alto (como lo digo ahora) que me parece una meada fuera de tiesto, y que con lo tranquilitos que estábamos y en las circunstancias actuales, está fuera de lugar venir ahora a remover las aguas, sabiendo de sobra que con una consulta de esas se iba a liar gorda. Ahí creo que Ibarretxe la caga, como muy bien señala su compañero de partido y alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, o como ya ha apuntado el presidente del PNV Josu Jon Imaz recientemente. Imaz y Azkuna tienen toda la razón: Ibarretxe es inoportuno al lanzar esta propuesta.

Pero que Ibarretxe lance una propuesta inoportuna... mira, es algo que no me molesta excesivamente. Vale, Ibarretxe mea fuera de tiesto, pero bueno, qué queréis que os diga, será cosa de "los vascos y las vascas" (como parece que está de moda decir ahora) decidir si van a votar o no, y de sus compañeros de partido y de gobierno apoyarle o no para realizar esa consulta. En cambio, sí me molesta y mucho la respuesta que se ha dado desde Madrid. En contraste con el análisis sosegada y coherente de la situación hecho por Imaz y Azkuna, vemos al presidente Rodríguez, a la vicepresidenta del gobierno o nuestro eterno predicador socialista, Pepe Blanco, planteándolo como si fuera un "desafío al estado de derecho" (creo que palabras similares hemos oído estos días en boca de María Teresa Fernández), y hablan de "aplicar la ley", como si ahora la ley prohibiese preguntar al pueblo. Pues sinceramente, a mí lo que me parece un desafío al estado de derecho y sobre todo a la democracia es lo que dicen la señora Fernández, el señor Blanco y el señor Rodríguez (del PP ya ni hablo, evidentemente). ¿Por qué? Pues porque demonizar una simple consulta popular es una actitud francamente antidemocrática, se mire por donde se mire. La podremos criticar, podremos decir que es inoportuna, que no soluciona nada, etcétera, etcétera, y podremos tener mucha razón, pero demonizarla nunca, porque una consulta popular es la viva plasmación de la democracia, y sólo en los estados dictatoriales puede verse como una amenaza. ¿Nos imaginamos los comentarios de todo el mundo (incluídos estos dirigentes del PSOE) si la noticia de que se ha prohibido una consulta nos viniera de Cuba, de Irán o de China? Ya saltaríamos todos indignados clamando que en esos países no hay democracia, etc., etc. Pero qué difícil es, en cambio, ver la viga en ojo propio.

Yo no sé tanto de leyes como para saber si tienen razón los políticos de Madrid que afirman que la propuesta es ilegal (el otro día salió el presidente del Tribunal Supremo, creo, diciendo que clarísimamente lo era) o quienes dicen que de eso nada. No lo sé. Yo quiero pensar que no lo es, porque eso significaría que los partidos aún no han secuestrado completamente esta débil simulación de democracia en la que vivimos, y que todavía es posible que la gente diga lo que piensa sin necesidad de tener que contar con la aprobación de la endogámica oligarquía política. Ahora bien, si realmente lo fuera, entonces yo me declararía francamente contrario a la constitución de 1978, y por tanto también a los partidos que la usan como escudo para defender su curioso y particular concepto de la democracia. Lo siento, pero por ahí sí que no paso. Que se pretenda defender como democrática una ley de leyes que impide realizar una simple consulta no vinculante, me parece tan antidemocrático, que no podría ver en ella sino un último legado de la dictadura de Franco. ¿Tanto bombo con nuestra hiperalabada transición para esto? Pues no me vale. Es que vamos, ya sólo falta que quienes se oponen a la consulta de Ibarretxe repitan esa frase que a veces aún oímos decir a veces a algunos de nuestros mayores cuando ven algún desorden en la sociedad causado por el exceso de libertad: "Estas cosas con Franco no pasaban" (a los del PP poco les ha faltado para soltarlo).

Pero claro, ¿qué actitud demócrata podemos pedir a quienes hace poco desautorizaron a sus colegas de Navarra, negándoles una alianza en su parlamento después de haber estado siempre diciendo que respetarían lo que ellos dijeran? Tras haberles tomado el pelo a los propios miembros de su partido y a los electores que depositaron su papeleta por ellos, no vamos a pedirles que estén de acuerdo con Ibarretxe.

Pero para mí, la consulta misma, su contendio, o su resultado, son lo de menos. No me importa excesivamente la pregunta que vaya a hacer Ibarretxe (seguramente será una gilipollez retórica del estilo "¿Cree usted que los ciudadanos de este país deben poder decidir sobre su futuro?"), ni me preocupa mucho lo que le contesten los vascos y las vascas, ni nada de eso. Lo importante, desde mi punto de vista, es que si no se pudiera convocar porque desde Madrid la bloquearan, eso significaría que mañana mismo podrían bloquear cualquier otra consulta sobre otro tema que sí fuese importante y oportuno. Ese es el problema. Que los políticos demuestran continuamente tener miedo de la gente. Lo han demostrado muchas veces y ahora se les vuelve a notar. El miedo, no la ilegalidad, es lo que les mueve a bloquear las consultas.

Recordemos lo que ocurrió con uno de los poquísimos referéndums que se han celebrado en España, el de la constitución europea. Muchos países ni siquiera lo plantearon a los ciudadanos, ante el temor de que la rechazaran, pero otros no se atrevieron a negarle al pueblo el derecho a opinar en un tema tan importante... y así acabó: la gente demostró que no opinaba lo mismo que los políticos y se la tuvieron que comer con patatas. Por eso los políticos odian los referéndums, excepto cuando tienen muy claro que los van a ganar. Y precisamente por eso yo los exijo: porque son el último resquicio que nos queda para que podamos opinar sin pasar por la clase política.

Yo quiero tener una clase política realmente democrática, que no le tenga miedo a la gente, unos políticos que nos preguntasen más a menudo sobre ciertos temas, porque al final es la única manera de que las decisiones importantes se tomen como Dios manda y todo el mundo las acate. Nos podían haber preguntado qué nos parecía la asignatura de educación a la ciudadanía, o si preferíamos la de religión o ninguna de las dos... y no lo hicieron. Nos podían haber preguntado si queremos que el estado siga financiando a la iglesia o no... y no lo hicieron. Nos podrían haber consultado sobre la renovación del CGPJ (hecho gravísimo desde mi punto de vista y en el que una consulta popular no hubiera estado de más)... y no lo hicieron. Nos podían haber consultado si nos parecía bien legalizar los matrimonios de personas del mismo sexo, para que no quedase duda de si realmente era una demanda de la sociedad o no... y no lo hicieron. Nos podían haber preguntado tantas, y tantas cosas... y nunca lo han hecho, desde aquel famoso referéndum de la OTAN. Sólo en esa ocasión y cuando la dinámica de la UE les obligó a convocar el de la constitución europea, nos han preguntado. Que yo recuerde, ni una sola vez más. ¿Y se llevan ahora las manos a la cabeza porque por fin alguien pregunta algo? ¿Y encima con carácter no vinculante, como una simple consulta (una consulta, por el amor de Dios)? Permitidme que alucine. "Es que la pregunta caerá fuera del ámbito constitucional", dicen algunos. Me la pela. Es más: Mejor ejercicio democrático aún, el de ese pueblo que se atreve a replantearse, aunque sólo sea como hipótesis, las normas que él mismo se puso una generación atrás. A fin de cuentas, ¿por qué no? ¿Está prohibido pensar? ¿Está prohibido plantearse (o replantearse) cosas, preguntar, criticar, indagar?

No hace mucho se quería reformar la constitución sólo por la tontería de que si el príncipe iba a tener un hijo o una hija, y la gente tan pancha. De hecho, si la memoria no me falla, los políticos pensaban hacerla por su cuenta, sin referéndum ni nada, no vaya a ocurrir que la gente opine (hombre, por Dios, qué pretende usted, que la gente opine,... a dónde iremos a parar). ¿Y en cambio no se puede ni hacer una puta pregunta que no supone una obligación para nadie? "Es que es lo que marca la ley." Pues vaya mierda de ley, ya estamos tardando en cambiarla. Ah, no, que entonces la gente opina y eso no mola. Claro, ingenuo de mí...

Siempre he tenido la sensación de vivir en una democracia simulada, pero aún mantenía un pequeño resquicio de esperanza hasta hace unos años. Aznar me dio la primera señal de que no hay tal esperanza cuando nos metió en Irak por sus cojones sin que pudiéramos impedirlo de ningún modo, y estos últimos días esa sensación se ha agudizado. He empezado a notar que la oligarquía no está tan lejos de tenernos a todos atados y amordazados. Y eso sí que me preocupa, no Ibarretxe y sus tonterías nacionalistas. Ibarretxe sólo me aburre.

Imagen: http://www.mujeresenred.net

martes, 9 de octubre de 2007

Las oscuras razones

Siempre me ha parecido curiosa la escasez de razones que se produce cuando se pretende tomar una decisión desde ciertos círculos de poder. Aún recuerdo cuando, en la campaña sobre el referéndum de la fallida constitución europea, los partidos nos insistían un día sí y otro también en que había que votar que sí, que eso de la constitución estaba muy bien, nos beneficiaba un huevo y valía la pena adoptarla. Pero no nos la explicaban: nos la vendían, como se vende un detergente o una marca de colonia. Nadie hizo un resumen de los puntos más importantes, ni nos dijo qué tendríamos con ella que no tuviésemos ahora, nadie dijo: "vale la pena porque en el artículo tal, punto cual, pone tal cosa y eso nos vendrá bien". Nadie, que yo recuerde. ¿Que podríamos habernos leído el tocho nosotros mismos e intentar descifrarlo? Bueno, sí, pero una cosa no quita la otra. Parece como si hubiera una extraña tendencia a no explicar el porqué de las cosas, a venderlas, simplemente, sin decir por qué o por qué no. La propaganda prima sobre el debate abierto y racional. Y me parece grave, porque cuando a uno no le explican las razones, tiende a imaginarse las peores.

Hoy mismo aparece en las noticias que el arquitecto jefe de la Sagrada Familia afirma que el túnel del AVE que se está construyendo podría ser peligroso para el templo. No es una declaración nueva: en el mismo sentido han venido manifestándose diferentes arquitectos y también la población en general, que se opone al paso del AVE por el centro de Barcelona y piden que vaya por el litoral.

Mientras, la administración calla. Como quien espera a que el ruido mismo se vaya apagando, no dan explicaciones ni razones, simplemente siguen adelante porque "es lo que había previsto". Está bonito eso de hacer las cosas "por mis cojones" sin tener en cuenta la opinión de la gente ni de expertos en la materia. Ante situaciones como esta, ¿cómo no pensar mal? ¿Cómo no plantearse que seguramente existen, por ejemplo, oscuros tratos con empresas involucradas en la costrucción? ¿Tanto cuesta explicar las razones o intentar rebatir las que se dan en contra?

La Sagrada Familia es, más allá de las creencias religiosas de cada uno, el símbolo más importante y conocido de Barcelona, un templo único en el mundo cuya construcción ha llevado y llevará muchos años. Ponerlo en peligro por culpa de un túnel es algo que, por lo menos, merecería una explicación. En casos como este, callar y declararse culpable de incompetencia o manipulación, vienen a ser la misma cosa.

Imagen: http://www.aciprensa.com

sábado, 6 de octubre de 2007

El arte de la mamada

En respuesta a la petición de Sonia para que explique cómo se hace una buena mamada (lógicamente somos los hombres quienes debemos responder a esta intrigante pregunta, igual que ellas deberían explicar la de la lamida), voy a llevar a cabo tan demandado cometido.

Antes de empezar, una aclaración lingüística. En mi primer artículo sobre sexo, ya dejé muy claro que intentaría huir de la autocensura que nos rodea. Es jodido, porque la subnormal sociedad en la que vivimos nos ha trastocado tanto las neuronas en su empeño por volvernos gilipollas perdidos, que por mucho que lo intentes algún resto de mojigatería te queda, pero en general intentaré no usar palabras como "felación" o "pene", que me parecen totalmente eufemísticas, al menos fuera del ámbito científico. Aquí no estamos en la facultad, o sea que a partir de ahora será "mamada" y "polla" respectivamente. Molan más, y son más convincentes. Aún podemos aceptar términos alternativos como "verga" e incluso "miembro", para hacer más ameno el texto, pero nada de decir "sexo oral", por el amor de Dios; hablemos como las personas.

Bien, aclarado esto, vamos a por la explicación. Atentas, porque la cosa tiene su importancia.

En primer lugar, hay que hacer un comentario para las chicas miedosas. Sí, damas y caballeros, resulta que hay mujeres a las que les da un poco de miedo mamar porque creen que no lo van a hacer suficientemente bien, y que el hombre no va a quedar a gusto. A las jovencitas inexpertas, les envío un claro mensaje: A ver, niñas, para esto no hace falta estudiar física nuclear ni sacarse un MBA. Se trata sólo de chupar una polla, no es tan difícil, incluso cuando no se ha hecho nunca. ¿Que en algún momento la cagáis y le hacéis daño o no mantenéis el ritmo adecuado? Pues oye, nadie nace enseñado; id tanteando el tema, observad las reacciones de vuestro chico, y si tenéis dudas, preguntad. Normalmente la intuición y el sentido común son suficientes para saber qué hacer, pero si no lo fuesen, se pregunta y listo. Si él se mosquease por una tontería así es que es un mamón y le pueden ir dando mucho por culo. Tampoco nosotros sabemos al principio cómo hacer las cosas, pero no es nada difícil cuando tienes a tu lado una chica comprensiva que te ayuda; si la chica no lo es, pues oye, que se junte con sus amigas feministas a despotricar contra los hombres y decir lo mal que lo hacemos en la cama, y que se haga bollera si quiere. No perdemos nada por prescindir de gente así, por muy guapa que sea.

También puede haber un cierto temor por repugnancia natural (no a todo el mundo le gusta la idea de chupar pollas, e igualmente ocurre con los coños), o también por escrupulosidad. En el primer caso, no hay nada que hacer: En el sexo lo importante es pasarlo bien, si algo no te gusta pues no lo hagas y listo. En el segundo, pues oye, no cuesta nada lavarse, ¿verdad? Ninguna parte del cuerpo humano, bien lavada, tiene por qué dar asco.

Bueno, ahora que ya nadie tiene miedo, vamos a por la explicación del método.

Cuando se comienza la operación, pueden pasar dos cosas: que el chico ya esté empalmado (o casi) o que no lo esté (o muy poco). Se supone que si la chica no es un cardo, él no está drogado ni borracho o muerto de sueño, y se han hecho los preliminares pertinentes (que siempre están bien, pienso yo), pues estaremos en el caso A. Pero como el caso A es el mismo que el B pero sin la operación de levantarla, pues comenzaremos por el segundo, asumiendo que el A no es más que la continuación del B a partir de una cierta fase. ¿Hasta aquí se entiende? Bien.

Si el chico/hombre/maromo/macho-ibérico aún no está preparado, hay dos maneras típicas que hacer que la sangre vaya para donde tiene que ir. Una es que la chica engulla todo el miembro de golpe (no es difícil porque aún no está recto) y lo deje crecer en su boca. El segundo método es justamente el contrario: lamer los alrededores, especialmente los huevos. ¿Cuál es mejor? Bueno, es un poco cuestión de gustos, pero yo, personalmente, me decanto más por el segundo. ¿Por qué? Bueno, en primer lugar porque lo de lamer los huevos es algo que a los hombres nos pone mucho (luego incidiré sobre el tema), pero sobre todo porque es mucho más visual. En efecto: al poder ver la lengua de la chica empapando con sus babas nuestra entrepierna, la imagen es mucho más divertida que si simplemente la vemos con los mofletes hinchados, como quien se está comiendo una butifarra. Vale la pena detenerse en esta observación: No importa sólo la sensación del tacto, como creen algunas, sino que es muy, pero que muy importante lo que se ve. De hecho, hay hombres para los que es imprescindible que la chica les mire a los ojos mientras lo hace (yo en particular no, pero bueno, cada cual tiene sus manías y esa está muy extendida).

El otro método también tiene muchos seguidores, sobre todo entre las mujeres, a las que les gusta notar cómo se va inflando en la boca mientras ellas la tocan con su lengua, hasta que llega un momento que no les cabe toda. En fin, que cada cual escoja el que le guste más, o que los alterne, pues la variación es importante para no aburrirse al cabo de muchos días de hacerlo.

Una vez la polla ya está como tiene que estar (con el capullo bien visible sobre la piel), es cuando empieza la mamada propiamente dicha. En esta operación es importante cuidar los cuatro factores fundamentales:

-Variación: No se debe hacer siempre lo mismo, porque si queremos prolongar este placer durante algunos minutos y siempre lo hacemos igual, será un rollo, así que siempre conviene ir rotando por las técnicas que explicaré a continuación, en lugar de usar una sola.
-Lamer: Hay mujeres que lo de "mamada" se lo toman al pie de la letra, y sólo hacen eso, es decir, engullir la mitad superior (más o menos, según el tamaño de él y la capacidad de ella) como si estuvieran comiendo un polo. Error. Al hombre, por lo general, le gusta que la cara de la mujer sea visible, y su lengua también. Eso no quiere decir que no se deba mamar, pero debe alternarse convenientemente con lametones (e incluso con besos, según los gustos), y a ser posible hacerlos de manera que él vea la lengua claramente. Lo mejor es que ella abra bien la boca, extienda la lengua todo lo que pueda, y vaya recorriendo con la punta todo el miembro masculino o sus alrededores, de diferentes maneras, y moviendo bien la lengua de vez en cuando.
-No olvidar los huevos: Este es un detalle que a muchas mujeres se les olvida, y es fundamental. A todos los hombres nos gusta que nos laman los huevos (quien diga que no, miente, os lo garantizo), así que ya sabéis. No es difícil de hacer, o sea que creo que sobran las explicaciones. Además, por lo general a las mujeres también os hace gracia esta operación (no digáis que no).
-Centrarse en la punta: El capullo es, como todos sabemos, la parte más sensible, como el clítoris lo es en la mujer. Por tanto, es importante concentrar los lametones con la punta de la lengua en él, sobre todo en el frenillo.

A estos factores se les podrían sumar otros relativamente comunes, como el que he comentado antes de mirar a los ojos, o hacer sonidos que den un poco de ambiente a la escena (esto es como el cine, la banda sonora influye); ya sabéis a lo que me refiero, algo del estilo "mmm...mmm..." como cuando comes algo sabroso. No se puede hacer más, porque con la boca llena no se puede hablar (en realidad se podría conversar durante las pausas, pero eso daría para un artículo entero, así que lo discutiremos otro día). También hace gracia, porque queda como de muy guarrilla, parar unos segundos para relamerse, siempre con cara sonriente y mirando a los ojos. Lo recomiendo. Igualmente, vale la pena recrearse en diferentes posturas que sean visuales, como agarrar la polla y comerla prácticamente de lado, de manera que la punta de ésta presiona el moflete de la chica, mientras ella mira a los ojos del hombre. En general, este tipo de imágenes gustan, así que conviene recrearse en ellas, no todo es chupar y listo.

Supongo que no hace falta explicar que hay que tener un poco de cuidado con los dientes, porque el capullo es una zona sensible, y podemos hacer daño, pero vamos, que creo que es de cajón. De todos modos, es una cuestión variable, porque hay hombres más sensibles que otros a este respecto. También sería conveniente explicar cómo manipular la polla, pero eso obligaría a escribir un artículo entero sobre cómo hacer una paja (que ya caerá, tranquilos), así que lo dejo aquí para no alargar demasiado este.

Vale la pena comentar una técnica muy famosa, conocida como la garganta profunda. En ella, la mujer engulle completamente la polla, de manera que esta debe penetrar incluso en su garganta (de ahí el nombre). No es fácil porque a la mujer le pueden dar arcadas o le puede producir angustia el hecho de no poder respirar por la boca durante unos segundos, pero desde luego la que lo consiga puede estar segura de que su hombre estará bien contento después de practicarla, así que las que os atreváis ya sabéis.

Básicamente, con esto basta para la mamada propiamente dicha. En caso de que luego se quiera seguir con otras prácticas, pues aquí acabaría nuestra explicación. Si se quiere seguir con esto hasta la corrida final, debemos explicar qué hacer con el semen, así que vamos a ello.

Existe una tendencia generalizada a que el hombre se corra en la cara de la mujer, normalmente cerca de la boca, y de manera que ella intente recibir en ella una parte al menos de la leche. Bien, eso es algo que gusta a casi todo el mundo (tanto a ellos como a ellas), pero puede resultar monótono. Existen básicamente estas variantes, que siempre se pueden alternar para no repetir demasiado:

-Que la polla continúe en su boca hasta el final, de manera que la corrida sea "interior". Luego, hay dos posibilidades básicas: que ella lo trague todo, o lo contrario, que una vez lo tenga en la boca, lo deje resbalar por la boca y le caiga por el cuello. Yo, personalmente, encuentro más estética la segunda. Es cierto que lo de que ella trague le da mucho morbo a mucha gente (tanto al que se corre como a la que traga), pero pienso que una vez hecho, se pierde la gracia de la novedad, y resulta menos vistoso.

-Que la polla salga y lance la descarga en alguna parte. Generalmente se prefiere la cara, aunque hay muchos fetichismos (en el cuello, en las tetas...). Si se hace en la cara, hay que tener un poco de cuidado en que no caiga en los ojos, porque escuece. Por lo demás, siempre conviene que la región mojada sea la mayor posible, una vez más por vistosidad.

En aquellas técnicas en las que ella no acaba tragando, siempre está la posibilidad de que él sea el que la "limpie" con la lengua y trague su propio semen, pero no suele ser lo común. Por lo general la gente prefiere limpiarse con pañuelos o lavándose.

En fin, creo que con estos consejos es suficiente. Espero haber aportado algo de luz sobre la práctica de este bello arte. Si alguna tiene alguna duda, siempre puede escribirme preguntando :P

Ahora dejo que opinéis vosotros en la sección de comentarios. Gracias por vuestra atención, y que aproveche.

Foto: http://siskko.wordpress.com

jueves, 4 de octubre de 2007

Free Burma

No suelo ser muy amigo de estas campañas, pero:
Free Burma!

miércoles, 3 de octubre de 2007

Hay que ver lo que nos gustan las estatuas

Las vacaciones transforman a las personas, está claro. Sobre todo a las que se van de viaje. Y es que no me digáis que no es asombroso pensar en toda esa larga fila de turistas que llegan de París, Praga, San Petesburgo, Viena, Roma o cualquier otro lado del mundo (escoged el sitio que os parezca más interesante), con sus folletos turísticos y sus cámaras de fotos repletas de imágenes, pero sobre todo de imágenes culturales.

Y es que hay que ver lo que nos gustan las estatuas. Vamos, es que molan mogollón, pero eso sí: sólo en vacaciones. El resto del año, nuestro interés por la escultura, la pintura o la arquitectura oscila entre nada y casi nada. Sin embargo, nos compramos un billete para París o Roma, y oye, se nos despierta la vena artística de golpe, y pasamos a interesarnos por la diferencia entre un arco románico y uno gótico, o por los matices de la pintura impresionista, o...

Venga ya, hombre, menos gilipolleces. La gente parece que no quiera irse de vacaciones, sino presumir de vacaciones. Igual que quienes se compran un coche para presumir de cochazo, y no por sus necesidades de transporte, también hay quienes viajan para que los demás vean las vacaciones taaaan interesantes que han realizado, y lo muy culturales que son. Visitamos el Prado o el d'Orsay aunque pasemos olímpicamente de la pintura, y nos recorremos el British Museum sólo por pasar la mañana viendo curiosidades, igual que hay quienes pasan la mañana en el Ikea.

Yo lo llamo hipocresía cultural. Consiste en hacer ver que te interesa muchísimo el arte, que practicas un turismo profundísimo, lleno de actividades y visitas culturales, pero en el fondo todo eso te la repatea bastante, y la prueba de ello es que cuando llegas a casa y abres la maleta desaparece súbitamente todo interés por edificios, estatuas o pinturas. De pronto, las particularidades del arco gótico o el románico vuelven a formar parte de aquellas aburridas clases de Historia del Arte que nos tuvimos que aprender para aprobar, y los matices que pudiera tener la pintura de Rubens o la de Monet, nos importan lo que siempre nos han importado: un bledo.

Y yo me pregunto: ¿qué necesidad hay de aparentar? Yo no siento esa necesidad. Nadie está obligado a interesarse por tal o cual cosa. Nadie. Cada uno se preocupa de lo que le interesa y se fija en lo que le llama la atención. Si algo no te va, pues haces bien en pasar de ello. Yo cuando visito una ciudad para asistir a un concierto o visitar a unos amigos, no siempre realizo visitas culturales. Si me sobra tiempo y me apetece, pues sí, me paso a ver tal plaza o tal puente, pero si no, pues vuelvo para casa, y con la conciencia muy tranquila. Por lo general, prefiero fijarme en lo cotidiano, en cómo es la gente de allí (las personas, para mí, son el principal atractivo turístico), en sus costumbres, en cómo se mueve la ciudad durante el día y qué hacen por la noche, en qué sulen comer y a qué horas, en cómo se saludan... ese tipo de cosas. A Madrid, por ejemplo, he ido muchas veces en el último año y nunca he pisado el Prado (que visité hace años, pero cuando era un chavalín, y aparte de que ya no me acuerdo, seguro que ha cambiado). Y no siento ningún peso moral por ello. Igual un día de estos me da por pasarme, porque interesante me parece, pero nada más, será una visita como cualquier otra. A fin de cuentas no soy un gran aficionado a la pintura. ¿Por qué iba a estar entre mis prioridades entonces? Si algún día voy a París, por ejemplo, es posible que visite el Louvre o es posible que no, quién sabe. ¿Me gustaría? Por supuesto. ¿Está entre mis prioridades? No, decididamente. Lo haré si me sobra tiempo y me veo con ganas para recorrerme un museo tan inmenso, pero dependería de las circunstancias; y en cualquier caso no volvería a casa como hacen algunos, alardeando de ello o explicando lo muuuucho que les ha gustado... tanto como para no fijarse en ningún cuadro ni en ningún pintor en los meses siguientes. Y así, hasta el próximo viaje. Joder, si es que hay gente que la cultura la vive, ¿eh? Pero lástima que sólo cuando llevan colgada la cámara de fotos.

No dudo de que habrá personas realmente interesadas en los museos, las estatuas y las catedrales. Para ellas, todo mi respeto; pero son minoría frente a la legión de ilustrados de boquilla, que muestran un interés hipócrita y falso hacia el arte y la cultura, sólo por aparentar.

Foto: wikipedia