
Hace un rato me he decidido a ver
Camino, película muy premiada en la gala de los premios Goya, acomplejada versión española de los Oscars, en la que nuestras "estrellas" (¿de verdad se creen que lo son?) intentan hacer ver que son más o menos como los actores de Hollywood. En los primeros instantes, unos letreros nos recuerdan que cuenta con la participación de TVE, TV3 y no se cuántas instituciones, aparte de estar subvencionada por el Instituto de Crédito Oficial, el Ministerio de Cultura, etc. Vamos, que no veas la de pasta que deben haber metido ahí
de nuestro bolsillo. Esto es algo que me motiva aún más a criticarla si la encuentro mala, porque una cosa es que un director (por nombrar a la persona más implicada) haga un bodrio con
su dinero, y a partir de aquí ya se verá si le sale bien el negocio, y otra muy distinta que lo haga con
mi dinero. Más aún cuando luego aparecen los representantes de "nuestro" (aunque yo no lo considero mío) cine a llamarnos delincuentes en esa misma gala pretenciosa y vomitiva como es la de los Goya. Pero vamos a la película.
La verdad es que yo pensaba que las películas propagandísticas contra la represión mental promovida por ciertos sectores de la religión (como es el Opus Dei) eran cosa del pasado, algo más propio de finales de los 70 y principios de los 80, cuando los españoles estaban ávidos de ver tetas en las películas y de sacar a la luz las miserias morales de aquella sociedad excesivamente anclada en el catolicismo durante siglos. Vale, supongo que en aquel momento era lo inevitable, e incluso lo correcto, pero ¿de verdad hace falta seguir con el mismo tema en 2008? Uno ya está cansado de estas temáticas: que sí, que ya sabemos que los del Opus son unos sectarios y que la libertad de pensamiento es muy buena... decir algo así no es nada original ni nos aporta gran cosa. Por lo menos, si nos lo quieren decir, que sea con una trama que dé pie al debate, que sea ocurrente y variada, que haga pensar al espectador en lugar de arrinconarlo con unos personajes que sólo nos dejan una opción al juzgarlos, que nos haga interesarnos con unos hechos opinables, no una historia morbosa llena de personajes absolutamente tópicos y previsibles.
No sé cuál será la visión de otras personas, pero a mí, a estas alturas, este tipo de "criticas" (porque la película es una crítica, por mucho que, según he leído, se haya intentado presentarla como imparcial), me aportan muy poco, por no decir nada. No creo que suscite la reflexión de casi nadie, en contra de lo que algunos argumentan para defenderla. Pienso que las personas ya tenemos una opinión formada sobre este tema, y a quienes nos causa repulsión ese tipo de ambiente ultrareligioso, no nos va a decir nada nuevo, mientras que a las personas creyentes, muy probablemente les parezca algo insultante y que cae en la crítica "progre" facilona. Vamos, que a unos les indignará y a los otros no les aportará nada nuevo.
Desde el punto de vista técnico no hay nada que criticar. Los planos, la fotografía, la música... todo está muy bien. Incluso la actuación de los actores me parece muy buena, pero acaba siendo repulsiva de tanto como el director y el guión los encorsetan en unos personajillos sin vida, incapaces de despertar el interés. La protagonista, sí, muy mona y con unos ojos preciosos y una sonrisa maravillosa (qué te juegas que en unos años será pasto de las también tópicas películas españolas en las que la protagonista sólo está para enseñar las tetas), pero su personaje de niña buena a lo Marisol ya está más visto que el TBO. Y ya no hablemos del cura, con ese aire de malo, o las compañeras de colegio, sobre las que he leído un párrafo muy explicativo en
filmaffinty que vale la pena reproducir:
Acto seguido, aparecen más caricaturas: La niña pija y mala del cole, que cada vez que sale dentro de cuadro, es en posturas macarriles, comiendo chicle, poniendo cara de me importa todo un pijo, y símiles. Que sí Fesser, que sabemos que las pasotas son así, ¡¡pero también reposan, coño!! Tampoco se queda atrás la amiga cotilla, que es peor que chuparte cualquier programa del corazón un mes entero, y resulta ridícula...
Absolutamente de acuerdo. La película ya nos empalaga a los cinco minutos, de tan previsible que es, por mucho que el uso del
flashback (totalmente innecesario, además, y que sólo sirve para alargar aún más esta agonía de cinta) y otras técnicas como los sueños de la niña, intenten darle una especie de intriga.
El hecho de que esta película haya recibido tantos premios y alabanzas es sólo una muestra más de lo encorsetado, pobre, falto de imaginación, estúpido, lamentable, anquilosado y triste que es el cine español en general. Hay unos cuantos "subgéneros" de los que no saben salir nuestros directores: las películas de la guerra civil y de la postguerra (a las que ya he criticado en alguna ocasión), las películas de putas y travestis, a lo Almodóvar, que pretenden ir de realistas, cuando no hacen más que intentar provocar al espectador, las comedietas cutres a la española en plan Torrente, con su típico antihéroe feo, tonto y machista,... y el anticlerical (al que pertenece ésta) ya es también un clásico de nuestro cine, como lo fue el clerical en tiempos de Franco, un subgénero más que no nos aporta nada. Carecemos, en cambio, de películas decentes de aventuras, de terror (lo siento, pero Jesús Franco no me sirve), históricas (ya lo comenté hace tiempo: con lo amplia que es nuestra historia y lo mal tratada que está), etc. Todo se acaba pudriendo enmedio de la propaganda ideológica y del costumbrismo estereotipado.
Sinceramente, no he sido capaz de acabar la película. He soportado a duras penas 20 minutos y no me he visto con moral para tragarme las dos horas que aún quedaban (porque esa es otra: dos horas y diecisiete minutos para contar algo así, no tiene sentido). El resto de la película lo he visto por encima, y prácticamente todo eran escenas desagradables de hospital. No, gracias, tengo cosas mejores a las que dedicar dos horas de mi vida que a ver la agonía de una pobre chica a la que rodean unos cuantos sectarios cristianos.
Podría enumerar más ridiculeces de la obra, como la tontorrona historia de... ¿amor? entre la protagonista y el niño, absolutamente ñoña y sin gracia, pero creo que esta crítica ya se ha alargado demasiado; no quiero resultar tan pesado al lector como esta película lo ha sido para mí.
Imagen: http://www.cinematical.es/tag/DiarioDeUnaNinfomana/