jueves, 2 de agosto de 2007

El censor censurado

Siempre he estado en contra de esta manía moderna de ser políticamente correcto en todo. Y eso porque aparte de mi tendencia natural a eliminar las trabas y el oscurantismo de la educación de las personas, también considero que es una de esas tendencias que acaban provocando una especie de "auto-fagocitación", es decir, que ella misma se bloquea, como acaba pasando siempre que se quiere ir en contra de la realidad.

Esta tarde he podido ver un ejemplo clarísmo al leer esta noticia, en la que se habla de un anuncio en contra de las corridas de toros, que ha sido retirado por la Comisión de Control de la Publicidad francesa. La razón es que lo consideran inapropiado.

Uno no puede evitar sonreír al ver de qué manera los que luchan contra algo que consideran políticamente incorrecto (las corridas de toros), son censurados porque otros piensan que lo que ellos hacen (el anuncio en cuestión) es a su vez políticamente incorrecto. Quieren que se prohíban las corridas de toros por ser crueles, y para eso muestran esa crueldad. Pero claro, al hacerlo caen en la misma incorrección que quisieran ocultar. Es como si para que se prohibiera la pornografía exhibiésemos imágenes porno para decirle a la gente "¿Veis? Este tipo de cosas deben prohibirse".

Una cosa es la educación y la moderación y otra cosa es la gilipollez moderna que reniega de todos esos aspectos de la realidad que no encajan con ese mundo de regaliz y gominolas en el que se nos quiere educar. Y he aquí el quid de la cuestión: si hay un aspecto de la realidad que queremos ocultar por considerarlo políticamente incorrecto, llegará un momento en que entraremos en contradicción. ¿Por qué? Porque ese aspecto permanecerá en la realidad, y alguien tendrá que verlo, aunque sólo sea la propia persona que se encarga de ocultarlo a los demás.

Es lo que siempre nos hemos preguntado acerca de los censores: si unas imágenes se consideran malas porque pueden incitar a las personas a ciertos crímenes, ¿no deberíamos pensar que quien se encarga de censurarlas acabará siendo un criminal? Porque si su oficio consiste precisamente en verlas para después ocultarlas, necesariamente acabará empapado de ellas. "No, porque se trata de una personas suficientemente preparada", dirán algunos. Pero he aquí la contradicción: si se puede estar preparado para afrontar ese aspecto de la realidad, ¿no es mejor educar para estar preparado que ocultar?

Cuando se educa a los jóvenes (o no tan jóvenes) se tienen dos opciones: mostrar las cosas tal como son u ocultar ciertos aspectos. Por mucho que se diga, el segundo camino es un error, pues para progresar en la vida el conocimiento es fundamental, y un conocimiento sesgado de las cosas necesariamente será perjudicial. Ahora bien, es cierto que algunas pueden resultar muy comprometidas de enseñar, pero precisamente ahí está la gracia de la educación: en que la persona aprenda a convivir con esa realidad, aceptarla y, si es dañina, aprender a afrontarla. Lo otro no es más que escurrir el bulto y crear un mundo que no existe, un mundo que se derrumbará tan pronto como la innegable, cruel y terriblemente cierta realidad nos haga abrir los ojos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

personalmente me parece muy diferente y no creo que la denuncia de las corridas de toros sea una cuestión de “corrección política”. En un caso se denuncia la crueldad real de las corridas de toros y se pide su prohibición (que no su ocultación al público) y en el otro se censura la exhibición de esta violencia con el solo objetivo de no ofender la vista del espectador. Respecto al reproche a la censura comparto el razonamiento respecto a primar la educación vs. la censura, pero no acabo de entender que tendríamos que hacer con la violencia y la crueldad real, educar igualmente?

En ese caso la campaña me parece de lo más adecuada o es que alguien puede decir que algo de lo que aparece en la misma no es cierto? O es que acaso alguien puede decir que no se tortura al toro en la “fiesta nacional”? Son falsas las imagenes que se muestran en el spot o las que se han visto en las corridas retransmitidas por TV?

A mi, personalmente, no me produce ninguna risa.

Para quien quiera más información


instrumentos de tortura taurina

monsieur le six dijo...

Nadie dirá nunca que lo que hace lo hace por corrección política. Siempre se aducirán otras causas, como lo que tú mencionas de "la crueldad real" (¿"real"? Ve a una plaza y pregúntale a la gente que va si se consideran crueles... es más relativo de lo que parece). En otras ocasiones se habla de defender "el sentido común", "la educación", "la decencia"... estamos en lo mismo: defender nuestros gustos y costumbres y luego ocultarlo con motivos aparentemente razonables. Que sean actos o las imágenes de esos actos, me parece irrelevante respecto al fondo de la cuestión: el ánimo de prohibir lo que no gusta.

Y ojo, que al señalar que una cosa es "políticamente correcta" no estoy diciendo que sea buena o mala, eso es otro tema.

Y sí, yo creo la crueldad también forma parte de la educación, igual que todos los elementos de la vida.

Agustín Muñoz dijo...

Continuando con mi comentario anterior:

Cuando alguien censura como lo ha hecho la Comisión de control de la Publicidad francesa, no está cuestionando el fondo del mensaje si no la forma. La "corrección política" es eso: Alguien quiere decir/mostrar/...algo y se considera inadecuado para la moral general.
Aquí se enfrentan la libertad de expresión de quien emite con el supuesto derecho de los receptores a que no les lleguen mensajes ofensivos. En mi opinión debería primar siempre la libertad de opinión.


En el caso de las corridas de toros estamos hablando del maltrato, prologonda y vejatorio a un animal. Esto es un hecho, incontrovertible. La corridad dura lo que dura y en ella se hace lo que se hace.
Aquí se enfrenta el derecho a un trato digno de un animal con el derecho a hacer lo que nos plazca con él por que no consideramos que sea crueldad sino "arte". A parte es un "bicho", no tiene derechos.


Si equiparamos como excesos de la "corrección política" la censura y la crítica a las corridas de toros, estamos poniendo al mismo nivel la libertad de expresión y el supuesto derecho a hacer lo que nos plazca por que "nosotros" lo vemos bien y nadie tiene derecho a decirnos que debemos hacer.

Esta es una idea muy a lo "sin Dios ni Amo", pero desgraciadamente el anarquismo se ha demostrado poco practicable en el mundo real.

monsieur le six dijo...

Creo que ahí hay que matizar algo. Lo políticamente correcto no atañe sólo a la forma, sino a los hechos. Vivimos en unos tiempos en los que abundan los "progres de pacotilla", esos que se apuntan al carro del ecologismo, del antimilitarismo, que claman contra los toros, contra la caza, la pesca,... Parece que ser así es "guay". Mola eso de llamar asesinos a quienes cazan conejos (por decir algo) o insultar a los militares que simplemente quieren defender a su país o ayudar en las misiones que contribuyen a la paz en el mundo. Como estos, mil ejemplos. Para esta gente, lo que se escapa a esa movida ya no es políticamente correcto, y eso se refiere a los hechos, no sólo a las formas.

Para mí es evidente: Hace décadas, torear era "chachi", el torero era un tío de puta madre que ganaba pasta y tenía fama entre las mujeres. Ahora resulta que es un maltratador de animales y un asesino. Y todo porque ahora torear ya no se considera políticamente correcto. Y no, no es una cuestión de forma, pienso yo.

Con esto no quiero decir que esté a favor de los toros, o que no me parezca bien el ecologismo, etc. Eso es otra historia. Por mi parte, pueden prohibir las corridas mañana mismo, que a mí también me parecen una crueldad, pero me lo parecen sin más, y entiendo también a quienes defienden la tradición, no me echo las manos a la cabeza alarmado para dármelas de progre. Creo que hay que ser un poco abierto, y especialmente con aquello que no nos gusta. Si mañana se volvieran a permitir las luchas de gladiadores, a mí no me parecería bien, pero intentaría tomármelo con filosofía y entender a sus defensores, aunque discrepe de ellos, no intentar a toda costa que la realidad sea como a mí me gustaría, porque a lo mejor resulta que en el fondo el raro soy yo. Ese es el mensaje para mí.

Otra cosa es que, evidentemente, son casos diferentes la censura de una información que la prohibición de unos hechos. Sin embargo, el objetivo de mi artículo era simplemente mostrar al "cazador cazado", nada más; hacer ver que a veces queremos eliminar algo (sean hechos o imágenes, me da igual) porque nos parece incorrecto, y nos encontramos con nuestra propia actitud censurada, con argumentos similares; y la moraleja para mí es que hay que ser un poco más abierto,porque si ahora todos nos ponemos a modelar la realidad a nuestro gusto, vamos listos.

Por cierto, a pesar de las discrepancias, gracias por tus interesantes y razonados comentarios :)

Agustín Muñoz dijo...

Tienes toda la razón, más allá del tema concreto de las corridas de toros, en que muchas veces nos falta perspectiva para comprender la opinión del otro. Es más, muchos ni siquiera hacen ni el intento.

En cualquier caso, y por más perspectiva que le demos a la vida, al final todos intentamos modelar la realidad. Con una campaña publicitaria, o cuando escribimos un blog, o cuando lo comentamos. Nos gusta pensar que nuestra opinión pesa, ni que sea un poquito, e inclina el fiel de la balanza de nuestro lado.

Por cierto felicidades por tu blog, heterodoxo y por tanto interesante.