Mostrando entradas con la etiqueta ciencia y tecnología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciencia y tecnología. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de marzo de 2013

"Incompatibilidad de caracteres" o "cómo escribo las comillas bajas con ALT+n"

A raíz de una consulta de @Ronronia en Twitter, sobre cómo escribir la comillas que se usan en Alemania („ “) mediante la tecla ALT más un código (como siempre se ha podido hacer en MS-DOS), pensé en escribir este artículo para aclarar ciertas cuestiones relativas a la visualización de texto en un ordenador. No voy a centrarme en los teclados, ya que eso requeriría todo un artículo aparte sobre la introducción de datos mediante teclados no occidentales, y carezco de experiencia en el tema. Simplemente supondré que el usuario dispone del teclado adecuado, o bien que lee un fichero ya existente.

Lo que cuento está basado en mi propia actividad laboral y particular, así que si cometo algún error o doy información incompleta, cualquier comentario será bienvenido.

Introducción

Desde que los ordenadores disponen de métodos más amigables que las tarjetas perforadas para introducir la información, el usuario se ha encontrado ante el desafío de escribir texto para que la máquina lo interprete, y luego visualizarlo, ya sea en una pantalla o imprimiéndolo en un papel. Cada pulsación del teclado debe transformarse, de alguna manera, en una letra (más exactamente, en un caracter, o sea, un signo) que también debe poder guardarse en la máquina, para poder recuperar más tarde signo que se tecleó. Ahora bien, los ordenadores no guardan trazos, sino bits agrupados en códigos, de manera que es necesario establecer una correspondencia entre el código que guarda el ordenador y el carácter a dibujar. ¿Cómo realizar esta correspondencia?

Escribiendo en inglés: Tabla ASCII

El método más clásico lo establecieron, cómo no, los norteamericanos, mediante su organización de estándares, ANSI. Ésta propuso una tabla de códigos llamada ASCII (American Standard Code for Information Interchange).
La tabla contiene 128 códigos (del 0 al 127), para cada uno de los cuales se establece un significado. En realidad, sólo los que van del 32 al 126 son imprimibles, es decir, caracteres propiamente dichos. El resto corresponde a códigos de control.

Para poder identificar de manera fácil cada código con su caracter, la empresa Microsoft hizo que desde su sistema operativo MS-DOS el usuario pudiera escribir cualquier caracter de la tabla, simplemente manteniendo pulsada la tecla ALT y escribiendo el código. Al liberar la tecla ALT, se imprimía el caracter correspondiente al código introducido.

Del inglés a las lenguas occidentales: ASCII extendido

Cualquier persona no anglosajona que mire la tabla ASCII, notará en seguida algunas deficiencias. Por ejemplo, no existen las letras con acento o diéresis. Esto es así porque los norteamericanos definieron, lógicamente, los caracteres que les hacían falta, y no los que se usan en francés, español, griego o chino.

Para subsanar esta deficiencia, diversas empresas de informática (en particular IBM, que era la que comenzó a fabricar los primeros PC's) decidieron extender la tabla al doble, del 0 al 255, de manera que cada byte de información hiciera referencia exactamente a un caracter. Aquí podéis ver cómo quedó la tabla ASCII extendida.


Ahora bien, 128 posiciones adicionales no son muchas. Nos pueden permitir algunos caracteres más, como los acentos; pero ¿qué ocurre si queremos escribir letras griegas? ¿O cirílicas? ¿O caracteres chinos? Resultó que no había espacio para todos, y las máquinas de entonces no podían tratar fácilmente codificaciones muy extensas; convenía que sólo hubiera un byte para cada letra. Para solucionarlo, se decidió crear varias extensiones de la tabla ASCII, no una sola. Cada extensión estaba orientada a las necesidades de una determinada cultura. Por ejemplo, la extensión 737 de IBM contenía las letras griegas. Las más usadas, sin embargo, fueron las que de alguna manera recogían los caracteres que se consideraban más útiles en las lenguas occidentales (español, francés, alemán...), como la extensión 437, y una extensión especial creada por Microsoft llamada Windows-1252 (o CP-1521, ya que normalmente las tablas se designan como CP-xxx, de code page). También ciertas organizaciones de estándares internacionales, como ISO, establecieron ciertas reglas. Así surgió la tabla ISO-8859-1, que es casi calcada a la Windows-1252, la cual a su vez tiene bastantes caracteres en común con la extensión 437. Estas han sido las tablas estándares en los ordenadores occidentales hasta hace poco, y de hecho aún se usan mucho.

Entonces, ¿ya puedo escribir las comillas bajas con ALT+código?

No. Resulta que las comillas alemanas no se consideraron en su momento caracteres útiles, por lo que ninguna de las extensiones ASCII ni tampoco otras tablas comunes la contienen (quizás haya alguna, pero desde luego no es de las habituales). Es más, aunque alguna extensión la contenga, ni siquiera puede uno estar seguro de que pueda escribir una letra con acento o una letra griega: dependerá de la tabla de caracteres que use la aplicación en concreto (en este caso el intérprete de comandos de Windows, heredero del antiguo intérprete de MS-DOS). Si el intérprete usa la extensión 737, sí que podrás escribir una letra griega, por ejemplo una xi minúscula (ξ) mediante ALT+código; pero si usa el Windows-1521 (como probablemente ocurra si estás en España) no podrás.

Os estaréis preguntando cómo se cambia de tabla de caracteres. Pues bien, en Windows se usa el comando chcp (change code page). Por ejemplo, chcp 737 cambiaría a la tabla CP-737, en la que tendríamos las letras griegas.

Entonces, ¿sólo tengo que cambiar la tabla y ya podré obtener el símbolo que quiera?

Tampoco XD Es muy triste, pero los obstáculos a superar para conseguir tu símbolo son numerosos. Resulta que aún hay un elemento más que no he explicado: la fuente. Y es que no basta con asociar un código a un carácter, sino que luego ese carácter debe dibujarse, y existen diferentes maneras de hacerlo, como todos sabemos (no es lo mismo una letra dibujada en Arial que en Courier o en Times New Roman).

Por defecto, el intérprete de comandos de Windows usa la fuente Lucida Console. Si esa fuente no tiene definidos todos los dibujos para los posibles caracteres de las tablas, de nada servirá cambiar de una a otra si justamente falta el que queremos. Es más, aunque la fuente tuviera definido el caracter en alguna posición, haría falta que fuera justamente la posición que especifica la tabla con la que trabajas en ese momento. Pero volveremos a eso cuando hable de Unicode.

Si os interesa saber qué caracteres soporta una fuente y qué aspecto tienen, os recomiendo una utilidad llamada BabelMap, que resulta muy útil.

¿Podemos cambiar la fuente del intérprete de comandos? Sí, aunque no resulta fácil, y además, si se hace, hay que tener cuidado con seleccionar siempre una fuente equiespaciada. Aquí explican el porqué.

De las lenguas occidentales a todas: Unicode

La globalización de la sociedad en la que vivimos y el auge de Internet, han hecho que el mundo esté cada vez más intercomunicado a través de ordenadores. El clásico aislamiento que uno esperaba tener cuando trabajaba con sus aplicaciones ya no es cierto. Cada vez es más común que un mismo documento contenga caracteres de diferentes culturas, o que un programa deba aceptar que lo utilicen usuarios de países muy distintos. En los 80 daba igual que un documento no pudiera contener texto en chino. Ahora sería inadmisible.

Notepad nos muestra texto unicode sin problemas
Para poder ampliar la lista de caracteres posibles, se decidió crear una ampliación de ASCII llamada Unicode, donde el código pasara de uno a dos bytes, es decir, que en lugar de 256 combinaciones, ahora tenemos 65536. En realidad, algunos caracteres se sitúan más allá de los dos bytes (se puede llegar hasta la posición 0x10FFFF), pero se trata de casos un tanto especiales; prácticamente todo se puede resolver en el rango de los dos bytes. Eso da para mucho; por eso Unicode no sólo contiene letras y números de todo tipo, sino cualquier signo de puntuación imaginable. Podéis consultar la tabla en diferentes sitios de Internet, como este.
El intérprete de comandos, en cambio, no
Aunque al principio costó que las aplicaciones informáticas adoptasen la nueva codificación y abandonasen las viejas extensiones de ASCII, ya empieza a ser habitual trabajar con él. Cualquier usuario de Windows, por ejemplo, puede arrancar típicas aplicaciones como el bloc de notas o el Word, y escribir caracteres de todo tipo, sin preocuparse de nada, puesto que la aplicación ya se encargará de guardarlo en una codificación adecuada para Unicode (generalmente, UTF-8). Incluso los intérpretes de comandos pueden llegar a mostrar el contenido de ficheros que usan Unicode.

Vale, pero no consigo obtener el caracter que quiero con ALT+código. ¿Qué está ocurriendo?

La utilidad del intérprete de comandos para dibujar un caracter mediante ALT+código fue una facilidad que tuvo su sentido en su momento, cuando ASCII o CP-1521, pero que hoy en día, con la complicación de tener que cambiar de tabla, resulta más un rollo que otra cosa.  Sin embargo, a alguna gente le puede funcionar, y realmente es posible sacar las comillas alemanas si se tiene la configuración adecuada, según algunos testimonios. Todo esto gracias a ciertos juegos entre las tablas, según se haga comenzar el número por 0 o no. Aquí tenéis una explicación del tema.

Aún así, parecería razonable que Microsoft se haya interesado en permitir escribir un código Unicode tras el ALT, en lugar de seguir obligándonos a preocuparnos de las tablas. Y así es: si mientras se mantiene ALT pulsado se teclea el signo + seguido del código hexadecimal del carácter, en principio debería aparecer el símbolo correspondiente de Unicode.

Por cierto, que lo mismo es posible hacer en la consola de Linux pulsando a la vez Shift+Ctrl, la letra u y, a continuación, el código hexadecimal del caracter.

¿UTF-8 es Unicode?

No. UTF-8 es una de las posibles codificaciones de Unicode. Y es que si miramos los caracteres de los primeros códidos de Unicode (por debajo de 128) veremos que son... justamente los de ASCII. No es casualidad: ya desde el principio se pensó en que los códigos de un solo byte fuesen compatibles y, en todo caso, si alguien quería escribir otro caracter, que usase dos bytes, o tres (o incluso cuatro para algunos caracteres algo especiales). Por contra, UTF-16 usa dos bytes de entrada. Tanto UTF-8 como UTF-16 tienen sus ventajas e inconvenientes, que no voy a discutir aquí. Basta con saber que UTF-8 es la más extendida en Occidente, y por eso a menudo se usan como si fueran sinónimos, de manera que si una aplicación nos pregunta si deseamos guardar el texto en UTF-8, en el fondo nos está preguntando si usamos Unicode. 

El BOM

Si intentáis crear un fichero en UTF-8 con el bloc de notas de Windows y abrirlo luego en Linux, es posible que veáis que el texto está bien, pero que hay algo extraño al comienzo del texto, unos pequeños símbolos. Por el contrario, a veces un fichero de texto UTF-8 creado en Linux o mediante una aplicación java y luego enviado a ciertas aplicaciones de Microsoft o implementadas con algún lenguaje de esta empresa, producen problemas, como si Windows no fuese capaz de usar Unicode. ¿Qué está ocurriendo? Todo esto es culpa del BOM.

BOM significa Byte Order Mark, y son tres byte que se pueden incluir antes de un texto UTF. En realidad, sólo tiene utilidad para la codificación UTF-16, ya que ésta, al usar dos bytes, plantea la duda de si el que viene primero es el de más peso o el de menos peso (es un clásico problema de la informática: los little-endian y los big-endian). En UTF-8 no existe ese dilema, y el estándar unicode desaconseja su uso. Por eso muchas aplicaciones y librerías de programación no lo incluyen. Sin embargo, Microsoft decidió ponerlo siempre en cualquier texto unicode, tanto si era UTF-8 como si era UTF-16, y usarlo de paso para que la aplicación que lee el texto sepa si éste es unicode o alguna tabla habitual de Windows, como CP-1521.

Conclusión

Si quieres escribir las comillas alemanas y no tienes un teclado que contenga esos caracteres, búscalos por Internet y pégalos en tu texto ;)

Algunas imágenes están sacadas de: 

martes, 20 de marzo de 2012

Herramientas de gestión de proyectos

Hoy quiero compartir con vosotros la información que he recopilado estos días sobre herramientas de gestión de proyectos (para los van de guays, project management). Resulta que en mi equipo de trabajo ha surgido la necesidad de gestionar de una puñetera vez, aunque sólo sea por encima, lo que tenemos pensado hacer y los plazos y prioridades con los que se va a hacer cada cosa. Vamos, ese tipo de planificaciones que son de sentido común, pero que en las empresas españolas sólo se hacen como por obligación, y a menudo con la única intención de ofrecer fechas de entrega a los comerciales, pero no porque se sea consciente de lo importante que es.

La mayoría son herramientas libres, porque muchas ganas de pagar licencias no es que tengamos y, además, siempre está bien que el código sea abierto, por si se quiere hacer alguna pequeña modificación (por ejemplo, traducirla).

Team Lab: Me ha causado muy buena impresión lo poco que he visto de ella. Aparentemente completa, fácil de usar y atractiva. Pero es una utilidad on-line. Esto tiene ventajas e inconvenientes. La ventaja es que te ahorras la instalación y mantenimiento. La desventaja es que tienes que confiar en la nube, y la verdad es que para guardar tonterías vale, pero para guardar la gestión de tus proyectos, pues como que prefiero un programa que yo ejecute en mis servidores, la verdad.
LibrePlan: Me ha parecido muy completa, pero quizás demasiado para lo que buscamos en mi empresa. Quizás en el futuro sí que busquemos algo así, pero de momento nos conformamos con saber qué módulos vamos a implementar, qué prioridad tiene cada uno y cuándo se entrega.
Kunagi: No hace mala pinta, pero las pantallas de la web no me han parecido muy ilustrativas.
2-plan: En realidad son dos partes de la misma herramienta: desktop y team. Una es un programa local (desktop) que permite gestionar proyectos, ver el diagrama de Gantt, etc. La otra es un entorno web, muy fácil de instalar, que permite que los miembros del equipo (team) actúen y vayan diciendo cuántas horas dedican, o añadan notas y modifiquen datos. Existe traducción al español, pero incompleta (aunque uno mismo puede meterse en los ficheros y traducir). La aplicación desktop está bastante bien, pero la team la veo un poco pobre.
ProjectForge: Una herramienta alemana (al igual que 2-plan) bastante completa. Se puede integrar en Tomcat o ejecutar aparte como programa java. Hace muy buena pinta y parece que se le puede sacar mucho partido, pero no es fácil aclararse en cómo usarla, y aunque muchos manuales están en inglés, justamente el de conceptos y usuario está sólo en alemán. La aplicación no está en español, pero no es difícil editar el fichero de idiomas.
GanttProject: Un pequeño y modesto programa, pero muy intuitivo y que en unos minutos te permite crearte lo básico: unas cuantas tareas, unos recursos (o sea, empleados) y la relación entre ellos. Está orientado a trabajar básicamente con el diagrama de Gantt. Tiene algún "bug", pero los resultados se almacenan en un XML muy fácil de editar, así que lo he podido resolver bien.

Finalmente me he decantado por GanttProject, que ahora mismo es lo que mejor cuadra con nuestras necesidades. Las otras herramientas están bastante orientadas a que los empleados se conecten para entrar sus horas de trabajo, y así tener un reflejo realista de lo que va pasando; pero a nosotros nos interesa más la previsión, y no tener que ir entrando lo que hacemos. Si nos acostumbramos a gestionar proyectos, no descarto que en el futuro nos arriesguemos a usar algo más completo, como ProjectForge, pero de momento nos basta con GanttProject.

Nos hubiera gustado realizar estas labores mediante el Trac, que ya usamos para tratar los errores y peticiones de software, pero desgraciadamente el plugin para tener roadmaps de proyectos no nos acabó de funcionar, e inlcuso si hubiera funcionado, quizás necesitamos algo a más alto nivel, aislado de los detalles de cada pequeño error o petición.

miércoles, 25 de enero de 2012

Nubes y extravagancias

La red lleva unos días llenándose de comentarios de todo tipo sobre el cierre de Megaupload por parte de las autoridades de EEUU. No he dicho nada hasta ahora, en parte porque no estoy muy metido en su funcionamiento (no tengo cuenta con ellos, y sólo esporádicamente lo he usado para compartir ficheros), y en parte porque otros ya han hablado sobre el tema mismo del cierre mejor de lo que yo mismo hubiera hecho. En particular, me gusta la explicación de Juan Camilo Cano sobre las descargas.

Pero hay un par de cuestiones que quizás no se han tocado tanto, y me apetece comentarlas. La primera es la extravagante vida del dueño de Megaupload, Kim Schmitz (más conocido como Kim Dotcom) al que algunos medios se han dedicado a convertir en un villano, como si otros muchos millonarios y grandes empresarios de los que no se dice nada, llevasen vidas menos extravagantes, fuesen menos malvados o hiciesen cosas menos reprobables moralmente o menos perjudiciales para la sociedad. Ahora resulta que es un escándalo que un tipo forrado tenga coches de carreras y monte fiestas con chicas guapas. Acabemos. Como si desde pequeños no nos estuviesen inculcando desde todas partes que eso sería lo mejor que nos podría pasar de mayores.

La otra cuestión, más puramente informática, es la del daño que esto puede hacer a una de las modas más recientes de Internet: la nube. Desde hace unos meses casi no se habla de otra cosa. Programar en nube, subir los datos a la nube... si no orientabas tu negocio y tus proyectos a la nube, no eras nada; un paria, un atrasado uno que no se entera. Ahora, después de que muchos miles de usuarios que pagaban religiosamente su cuenta y que no subían contenidos ilegales, sino información personal o profesional, hayan perdido esa misma información, todo queda en entredicho. La tan cacareada nube, ya no es tan "guay". Se ha visto que un rayo puede hacer que se esfume, y eso no hace gracia; sobre todo cuando uno de los argumentos para defenderla era la seguridad, pues se consideraba a tu información aislada de los problemas de almacenamiento físicos.

Personalmente nunca he sido muy partidario de la nube. Siempre la he visto como una vieja idea de la desaparecida empresa Sun Microsystems (¿o fue su actual dueña, Oracle?), que ya en los 90 hablaba de que el futuro estaba en trabajar desde un simple terminal contra la red, sin tener un PC potente que guarde todo en local. La idea tenía sus ventajas e inconvenientes. Para algunas cosas la veía bien, pero seguían sin convencerme temas como la confidencialidad, la seguridad y la inmediatez. Sí que es buena la conectividad y la accesibilidad que aporta. Quizás el cierre de Megaupload haga volver la cordura a la moda informática, aunque lo que suele suceder en estos casos es que, siguiendo la ley del péndulo, lo que ayer era maravilloso, hoy pasa a ser lo peor, y viceversa. Veremos.

Imagen: http://www.silverwolfrevenge.es.tl/DESCARGAR-PROGRAMAS.htm

martes, 15 de marzo de 2011

Terremotos y reactores

Mi escaso tiempo libre hace que actualice poco a menudo, y ni siquiera en estos días de sucesos importantes, como la guerra civil libia o el terremoto de Japón, he querido añadir más texto a la sobreinformación que a veces inunda la red.

Pero con lo del tema de las centrales nucleares, quizás estaría bien decir algo, porque es brutal el nivel de desinformación, de psicosis y de comentarios interesados (será que hay mucha gente cobrando dinero de un lado y de otro) sobre el tema.

Antes de nada, aclarar que no soy ni pro-nuclear ni anti-nuclear. Creo en las posibilidades de la tecnología para ayudarnos en multitud de aspectos y pienso que, al final, todo es una cuestión de compromiso entre coste, seguridad, rendimiento, mantenimiento, etc., que no siempre es fácil de establecer, y muchas veces es opinable. También pienso que en este tema se vuelca demasiada basura en los medios, tanto por parte de medios sensacionalistas, a los que no les importa mentir con tal de impresionar, como por parte de empresas o trabajadores interesados en defender las nucleares, como por parte de ecologistas de salón que creen que una central es como la bomba de Hiroshima pero recubierta de cemento, como por parte de políticos que pretenden arañar unos votos haciéndose los ecologistas un día, o comprando los votos de alguna población que recibiría subvenciones por mantener instalaciones nucleares otro... Gente partidista e interesada hay de todos los colores. Desde la histeria más estúpida de algunos medios hasta los artículos presuntamente tranquilizadores, uno puede encontrar de todo. Yo, por mi parte, sólo quiero que se tomen las decisiones más razonables.

Siempre he estado a favor del desarrollo de las energías renovables, no porque ayuden a conservar el medio ambiente (que también), sino por una simple razón estratégica. Con las renovables, no dependes de que se agoten las reservas de tu proveedor, o de que estalle una guerra a 3000 Km que acabe dañando tu economía. Sólo tienes que construir los equipos y mantenerlos. El resto lo da la Naturaleza, y durará siempre. Creo que este argumento es de mucho peso, y que si durante las últimas dos décadas no se han desarrollado e implantado más estas fuentes de energía, es por intereses económicos de ciertas empresas, o por desidia de ciertos políticos.

Ahora bien, como a día de hoy no es posible aún basarlo todo en renovables, ni lo sería incluso si se hubiera puesto más interés en ellas, es necesario recurrir a las otras fuentes de energía, que básicamente son dos: los combustibles (gas, carbón y petróleo), y la fisión nuclear. Ojalá algún día se pueda añadir la fusión del hidrógeno, que no es radiactiva y proporcionaría una fuente enorme de energía "prácticamente" inagotable.

En este contexto, el uso complementario de la energía nuclear no me parece mal. Ahora bien, la realidad es que, en caso de "problemas" (vamos a llamarlos así), es sin duda la más peligrosa. Mantener una central nuclear y hacerla completamente segura (bueno, completamente es imposible, pero vamos a decir "razonablemente") es algo muy costoso. ¿Sale realmente a cuenta? No lo sé. Pero es una pregunta que uno podría plantearse, porque lo cierto es que sobre el accidente de Japón se están diciento muchas tonterías (especialmente las que intentan compararlo con Chernobyl), pero también hay unos hechos indudables que no podemos ignorar:

  1. Es un hecho que no una, sino varias centrales nucleares han sido afectadas por el terremoto y que han tenido que detener sus reactores y dedicarse a intentar enfriarlos.
  2. Es un hecho que por culpa del tsunami posterior, han fallado los métodos de seguridad para enfriar los reactores, y se ha tenido que recurrir a enfriarlos con el agua del mar, en uno de los últimos pasos por conseguir que se enfríe el reactor.
  3. Es un hecho que se han producido varias explosiones de hidrógeno, que han matado al menos a 11 personas.
  4. Es un hecho que ha habido que soltar vapor de agua de la que se usó al principio para intentar enfriar el reactor (antes de usar la del mar), y que aunque la radiación que la ha afectado no es peligrosa, se han desalojado 20 Km a la redonda.
  5. Es un hecho que el terremoto se produjo el día 11 de Marzo, estamos a día 15 y las noticias no pueden ser mucho más desalentadoras: se sigue sin controlar la temperatura de los reactores y, aunque el tiempo en teoría juega a favor (porque poco a poco se irán enfriando), lo cierto es que tras cuatro días, no se está en mejor situación que al principio.

Probablemente todo quede en un susto. Probablemente los reactores se acaben enfriando, y los mayores problemas sean cómo reanudar el suministro eléctrico (lo cual, por cierto, no es un problema pequeño ahora mismo). Probablemente la gente pueda volver a sus hogares y nadie acabe enfermando por la radiación. Probablemente. Pero no podemos tachar de perroplautas a los que se preguntan, creo que razonablemente, por qué tiene que haber miles (quizás cientos de miles) de personas pendientes de esa "probabilidad".

Entiendo que se usen centrales nucleares en países como Francia o Alemania, donde el mayor desastre natural que se puede sufrir sea un desbordamiento del Rin o del Ródano (basta con situar la central a una cierta distancia de los ríos), pero ¿en Japón? ¿47 centrales (en alguna parte he leído que son más de 50)? ¿En uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo y que además tiene riesgos de sufrir tsunamis? Como dicen los americanos, definitely, not a good idea. Recordemos que tsunami es justamente una de las pocas palabras del vocabulario español que proceden del Japonés. La razón es evidente: mientras que aquí no tenemos un término para nombrar un fenómeno que no ocurre nunca, allá es algo bien conocido. No es el primero que sufren ni será el último. La pregunta que yo haría no sería si nuclear sí o nuclear no, si no más bien: ¿No debería cada país escoger la fuente de energía más adecuada a sus características? Si tenemos que instalar una fuente de energía en Egipto, ¿no parece lógico usar la fuerza del Sol o la enorme energía potencial del Nilo? Si estamos en los estrechos de Dinamarca, en Normandía o en Gibraltar, ¿no parece lógico aprovechar la fuerza del viento? Y si estamos en Japón, ¿no sería más prudente pensar que quizás, sólo quizás, algún maldito terremoto podría llegar a fastidiar nuestra bonita central nuclear? No soy yo quien puede contestar a estas preguntas, pero creo que es legítimo hacérselas.

Imagen: http://iesazucarera.educa.aragon.es/index.php?option=com_content&view=article&id=765:cementerio-nuclear&catid=94:noticias-de-interes&Itemid=59

sábado, 6 de febrero de 2010

Cuestión de gustos

Hace poco discutía con otra gente, a través de un foro, el ya gastado tema de que si es mejor un PC con Windows que un Mac, o si es mejor instalarse una máquina con Linux. Surgió la discusión por el renacido interés que Apple ha suscitado sobre sus productos durante los últimos años de relativa decadencia de Microsoft. Copio aquí mi opinión:

Al final, con los ordenadores pasa como con los coches. Quien se compra un BMW no es porque haya hecho comparaciones calidad/precio y, pudiéndoselo permitir, se haya decantado por esa marca, sino porque es el típico al que siempre le ha hecho ilusión tener un BMW y cuando ha podido tenerlo, lo ha comprado. Eso mismo pasa con Apple.

Quienes usan PC con Windows son los que prefieren ahorrar un poco y comprarse algo normalito y que sepan por sus referencias que funciona aceptablemente. Sería algo así como los Peugeot, Citroën, Nissan... Gente que hace lo típico y no está para gastos desorbitados ni para buscar cosas poco comunes.

Por último, quienes usamos Linux somos como los que ahora mismo se comprarían un coche de energía solar, que no sale en las revistas de coches, es megafriki y no lo usa casi nadie, pero tío, te ahorras una de pasta en gasolina... y hace lo mismo que los otros, respetando además el medio ambiente.

Es más una cuestión cultural que de prestaciones o relaciones calidad/precio. Muy poca gente se compra una cosa u otra por funcionalidades. Navegadores, paquetes de ofimática y otras aplicaciones básicas, están en los tres entornos. Y para jugar, el PC es una máquina desfasada (salvo para juegos de estrategia). Si lo que se quiere es jugar, es mucho mejor tener una consola.

Imagen: http://www.windows-7.com.es

viernes, 10 de julio de 2009

Por qué la Luna (III)

Ya expliqué anteriormente la importancia de valorar las misiones según sean puntuales o permanentes. Aplicando esta idea sobre las misiones a la Luna y a Marte, vemos que no estamos eligiendo entre dos proyectos, sino entre tres, dependiendo de si vemos la Luna y Marte como objetivos puntuales o como objetivos sobre los que hacer un estudio continuado (lo cual significa, en principio, establecer también una base permanente):

A. Base lunar.
B. Viaje puntual a Marte.
C. Estudio permanente de Marte (posiblemente con una base permanentemente habitada).

La cuarta opción, que sería un viaje puntual a la Luna, ya se hizo con el proyecto Apolo, y a día de hoy no tiene ningún sentido.

Quienes defienden la opción marciana y afirman que es posible realizarla con la tecnología actual y con un presupuesto asumible, presuponen que se están refiriendo a la opción B. La C está fuera de lo económicamente asumible hoy en día, y prácticamente nadie se la plantea. Es importante, por tanto, tener en cuenta que no estamos decidiendo sólo entre la Luna y Marte, sino entre una base permanente y una visita puntual, que no tendrá continuidad hasta no sabemos cuándo (aunque visto lo visto con el Apolo, quizás una o dos misiones más, y luego 50 años de espera).

La elección no es fácil, porque Marte es el lugar más parecido a la Tierra que conocemos, y siempre será el destino preferido dentro del Sistema Solar, pero personalmente, creo que en el momento actual es más adecuada la Luna, y estos son los argumentos que considero más convincentes:

  1. Es "lo que toca hacer" en el momento actual de la astronáutica. El viaje a Marte sería útil para motivar a la Humanidad, pero va algo más allá de lo que ahora mismo resulta práctico.
  2. Es asumible 100% con la tecnología actual. Sin duda alguna. En el viaje a Marte no está tan claro. El despegue de Marte me parece especialmente difícil, y nunca se ha realizado algo parecido.
  3. Riesgo pequeño: Ante un imprevisto (no fatal, claro) es posible volver a la Tierra en pocos días. Durante un viaje a Marte, si ocurre algún imprevisto, la tripulación puede estar condenada. De hecho, existe una larga tradición de fallos en las visitas de sondas a Marte, que algunos ya han llamado "la maldición del Planeta Rojo".
  4. La misión marciana no tendrá continuidad. Quedará bien de cara a la galería y permitirá hacer algunos experimentos interesantes, pero básicamente será ir allá a plantar una bandera. La misión lunar será el lógico paso siguiente a la ISS y un nuevo peldaño en la conquista del Espacio.
  5. Por último, una de las grandes razones: El dinero. Ir a Marte será evidentemente más caro, y los presupuestos actuales no son precisamente grandes.

De todos ellos, el que considero básico es el primero. Como planteamiento a largo plazo, la colonización de la Luna resulta útil, a pesar de ser ella misma un simple cuerpo rocoso escasamente atractivo. ¿Por qué? Pues porque es el campo de pruebas ideal para poder afrontar más tarde retos como la exploración de Ganímedes, de Calisto, de Titán, de Ío, de Europa, de Tritón, y de tantos y tantos objetos interesantes, incluído el propio Marte. Evidentemente, una parte de la experiencia no es útil porque cada cuerpo tiene sus características. En Europa habrá que protegerse de la radiación joviana, cosa que en la Luna no hay que hacer; en Titán los astronautas estarán inmersos en una atmósfera llena de nubes, y en el suelo estarán rodeados de lagos; en Ío de volcanes; en Encédalo se enfrentarán a una superficie congelada y quizás tengan que perforarla buscando un océano sumergido... Pero siempre habrá algo reaprovechable, y puesto que tarde o temprano querremos ir a todos ellos, no conviene prescindir del escenario de pruebas más cercano que tenemos.

Eso no quita que, lógicamente, a la larga lo que se desea (yo el primero) es tener una base permanente en Marte, que es más interesante. Y no sólo en Marte, sino en otros muchos sitios. Pero hay que ir paso a paso, y este es el paso que toca ahora. Marte es un salto muy bonito, pero al final, igualmente, vamos a tener que recorrer el terreno intermedio andando.

Imagen: http://www.infojardin.com/fotos/displayimage.php?album=5821&pos=5

Por qué la Luna (II)

Antes de decidirnos por la Luna o por Marte, creo que es necesario revisar ciertas ideas a tener en cuenta.

Misión puntual vs. misión permanente

En mi opinión, existe una gran diferencia entre una misión puntual y un proyecto a largo plazo. En los primeros tiempos de la astronáutica, sólo se planteaban misiones puntuales. El objetivo de Gagarin era subir hasta la órbita terrestre y volver en seguida. El objetivo de Armstrong y Aldrin era plantar la banderita de barras y estrellas. Y así con todo. Cada misión estaba orientada a unas horas o unos pocos días de actividad. Para ello se construía un enorme cohete, se preparaba a los astronautas, se enviaba un barco a buscarlos al océano... Un enorme derroche de medios con el único objetivo de llevar a cabo una acción puntual, la cual, encima, podía no salir bien.

Este enfoque era comprensible en aquellos primeros tiempos en los que la gracia estaba en ser el primero en colgarse la medalla de haber logrado tal o cual hito. Pero a medida que fueron pasando los años, el enfoque comenzó a ser más práctico. Aparecieron las estaciones espaciales, para maximizar el tiempo útil de permanencia de los cosmonautas respecto a la cantidad de lanzamientos, y Rusia apostó decididamente por este enfoque. Estados Unidos, en cambio, planteó el problema como una simple cuestión de "reutilización" de los módulos y presentó el "Shuttle", una nave muy mediática (porque no nos engañemos, vende más un ingenio con alas que la amorfa Soyuz) que en teoría iba a abaratar el coste de los vuelos. Sin embargo, el concepto de fondo se mantenía: misiones cortas y por tanto escasa presencia en el espacio.

Creo que a estas alturas es ya irrefutable que el tiempo ha dado la razón a los rusos. Por mucho que en su momento pareciese que el transbordador hacía que EEUU tomara la delantera, la estrategia de aprovechar una base permanente como eran las Salyut y la Mir, resulta a la larga más eficiente que reaprovechar una pequeña parte del ingenio que sale de tierra. Además, no es comparable una misión de meses de permanencia con otra que sólo dura unos días. Por mucho que el avioncito vuelva a casa, sale más a cuenta quedarse más tiempo e ir recibiendo suministros de una Progress. Esto ha quedado patente en la apuesta internacional por la ISS y en el abandono del transbordador por la NASA para el próximo año. Sí, nadie niega que estéticamente fue un gran aporte en su momento, pero no es la mejor solución, y de hecho, tanto Rusia como la ESA, que llegaron a pensar en tener también el suyo, han acabado prefiriendo diseños más "feos" pero más prácticos.

En las sondas espaciales, la progresión es también similar. Si nos dan a escoger entre una misión como la Cassini o como las de los rovers que han recorrido Marte, y por otro lado una visita de unos pocos días de una sonda a cualquier cuerpo celeste, creo que siempre preferiremos la primera opción. Quizás no sea así si nunca se ha llegado a ese cuerpo (caso de Plutón), pero cuando se trata de un "viejo conocido" como Marte o Júpiter, resulta chochante plantearse un viaje, por barato que salga, en el que todo el objetivo es tomar cuatro fotos y realizar unas pocas mediciones. Ya sabemos que se puede llegar allá, y ya hemos visto cómo son por encima; si vamos, es para obtener resultados sustanciales, y esto sólo es posible con sondas capaces de realizar misiones de meses y obtener una gran cantidad de datos.

¿Cómo afecta esto a la futura misión tripulada a Marte? Lo discutiré en la siguiente entrada. Ahora vamos a fijarnos en otra idea.

Orden de magnitud de la dificultad

Creo que en un desafío como la conquista del Espacio, en el que los objetivos a muy largo plazo son tan distantes y quizás imposibles (imaginemos viajes a otras galaxias e incluso a otros cúmulos de galaxias), hay que tener claro qué orden de magnitud tienen los problemas que somos capaces de resolver. Está claro que si no somos capaces de ir al planeta de al lado no tiene sentido ir a otra galaxia, aunque quizás si que podamos preferir un viaje a otro planeta algo más alejado pero más interesante.

Por ejemplo, ahora mismo probablemente sería más o menos igual de factible un viaje a Mercurio que a Marte. Sin embargo, nadie se plantea la primera opción, puesto que hay lugares mucho más interesantes a los que ir antes. Precisamente este es uno de los grandes argumentos de quienes defienden la opción marciana: ¿Para qué ir a un cuerpo rocoso y muerto como la Luna, cuando hay otro como Marte tan interesante? Pero esta pregunta deja de lado la importante cuestión de que, mientras ir a Mercurio es algo comparable a ir a Marte, ir a la Luna no lo es: Se trata de una misión con un grado de complejidad mucho menor. Estamos hablando de unos 75 millones de kilómetros de distancia (en el momento de máxima aproximación a la Tierra) contra menos de 400.000. La Luna está, por tanto, más de 100 veces más cerca, dos órdenes de magnitud.

A esto podríamos sumarle más inconvenientes, porque para colmo, la gravedad marciana es mayor, lo que obliga a disponer de más potencia para aterrizar y para despegar; y por si fuera poco, la escasa fuerza de la luz solar obliga a disponer de grandes paneles solares para abastecerse de energía eléctrica, o fuentes de energía alternativas como la nuclear. Pero en cualquier caso la gran dificultad es que se trata de un problema completamente diferente. Las dos misiones no son comparables en dificultad y, por tanto, los riesgos y los esfuerzos necesarios para cada una tampoco.

Aquí es donde surge una duda general: Antes de afrontar desafíos de un nivel superior, ¿debemos tener ya una experiencia probada en los de nivel inferior? Yo creo que sí. Hubiera sido absurdo querer llegar a la Luna sin una amplia experiencia en vuelos orbitales tripulados, como hubiera sido una estupidez realizar vuelos tripulados sin haber realizado antes vuelos no tripulados, etc. Por la misma razón, dudo mucho que alguien piense en realizar viajes interestelares antes de disponer de una experiencia probada en viajes dentro de nuestro propio sistema solar.

La impaciencia de algunos por afrontar los desafíos más ambiciosos es comprensible, porque son también los que más nos apasionan, pero no es aconsejable. A todos nos encantaría enviar una nave a un exoplaneta, descubrir allá que existe otra civilización y entrar en contacto con ella, etc., pero creo que es razonable haber desarrollado antes la capacidad de llegar a cualquier punto del Sistema Solar. Esta capacidad no es necesario que haya sido probada en cada rincón de nuestro entorno, pero sí que debe estar ya madura como para atrevernos a dar el siguiente paso. De lo contrario, el salto al siguiente desafío no servirá de mucho, porque al final tendremos que dar marcha atrás y acabar de desarrollar lo que nos quedaba por hacer. En realidad, esto mismo es lo que ha ocurrido con la Luna.

La Luna como escala

En 1969, la NASA llevó a cabo una misión desproporcionada para la tecnología de la época, y por eso luego hubo que dejar a la Luna de lado e ir mejorando nuestra experiencia en la construcción de bases espaciales; hasta ahora, que ya estamos en disposición de afrontar ese desafío. La llegada de Armstrong estuvo bien como símbolo y como acicate, pero desde el punto de vista práctico fue bastante ilógica. Ahora ya no lo es tanto, porque nos encontramos en un momento tecnológico adecuado. Nos resulta relativamente "fácil" viajar por nuestro entorno más cercano; la ISS ha permitido tener una gran experiencia sobre la permanencia humana en el espacio en bases permanentes; se ha visto que es posible una cooperación internacional que haga las cosas más fáciles; el nivel de las diversas ingenierías hace factible la colonización de la Luna sin necesidad de desarrollar nada nuevo o especialmente arriesgado. En definitiva, es un proyecto totalmente asumible.

Sobre la misión a Marte, no se puede decir lo mismo. Jamás se ha realizado un viaje tan largo, ni a una centésima parte de esa distancia. Jamás se ha permanecido en la superficie de otro cuerpo que no sea la Tierra durante varios días, ya no digamos meses, como se pretende hacer. Las características de la nave que tenga que realizar el viaje son muy diferentes a las de cualquiera ya construída, y ya no digamos el módulo de aterrizaje/despegue. Jamás nave alguna ha despegado de Marte, y así como en la Luna, la baja gravedad y la ausencia de atmósfera permiten despegar con un módulo sencillo, en Marte no parece tan fácil.

Se ha dicho también muchas veces que la base lunar no es necesaria para el viaje a Marte, ni como escala (es más práctico ir directamente que pasar por la Luna) ni como experiencia previa (las condiciones marcianas son muy diferentes a las lunares). Lo de la escala es totalmente cierto; lo de la experiencia lo es parcialmente (algo siempre se puede aprender de la experiencia lunar). Debemos pensar a más largo plazo: Tarde o temprano querremos ir más allá incluso de Marte. Ganímedes, Europa, Titán, Encédalo... incluso Plutón probablemente acabe recibiendo alguna visita nuestra, dentro de mucho tiempo. Algunos de estos cuerpos se parecen más a la Luna y otros menos, pero está claro que una humanidad que disponga de la experiencia de colonizar la Luna, está más preparada para dirigirse a cualquiera de ellos que una que no lo esté. Quizás entornos como Titán requieran naves algo diferentes, pero otros como Ganímedes no tanto, y en cualquier caso, la experiencia de disponer de una base en un suelo no terrestre, de desplazarse con vehículos por su superficie, de disponer de un habitáculo adecuado, etc., será muy parecida. Si ahora mismo ya se prueban estas cosas en los desiertos de la Tierra, ¿no iba a ser más útil una prueba en la Luna?

En el próximo artículo, más.

Imagen: http://losojosdelaluna.bligoo.com/content/view/532604/Alta-va-la-luna-de-Federico-Garcia-lorca.html

miércoles, 8 de julio de 2009

Por qué la Luna (I)

El día 20 se cumplirán 40 años de la llegada del hombre a la Luna. Un gris aniversario empañado por la triste situación de la astronáutica actual y el muy dudoso porvenir de la futura. Los aficionados a la exploración del Espacio miramos con añoranza la dorada época de la pugna entre soviéticos y norteamericanos, cuando aquella sociedad aún en pañales tecnológicamente hablando (pensemos por ejemplo en la capacidad de los ordenadores de 1969) fue capaz de los más increíbles logros en un espacio de tiempo muy pequeño.

Ahora, en cambio, reina la apatía. Mientras los transbordadores norteamericanos realizan sus últimas misiones y la ESA sigue sin decidirse a emprender programas tripulados, Rusia sigue tirando de las fiables pero algo anticuadas Soyuz. Japón, China e India, muy alejados en experiencia y presupuesto, a duras penas pueden ir lanzando algunas sondas o colaborando de manera totalmente secundaria en proyectos como la ISS. Precisamente es la ISS el único gran proyecto reciente de la astronáutica mundial. Con años de retraso sobre la planificación y muchísimas peleas políticas, ya estamos acabándola, pero incluso ella tiene amenazado su futuro a partir del 2020, y sólo muy recientemente se ha podido comenzar a mantener una tripulación permanente de más de tres personas.

Quedan las sondas espaciales, sí, pero incluso los proyectos no tripulados, mucho más fáciles y baratos, caen con cuentagotas. Júpiter no se visita desde hace años, exceptuando el fugaz tránsito de la New Horizons. En Saturno, la excelente Cassini agota sus últimos meses de vida sin un sustituto en el futuro cercano. Los planetas más alejados yacen en el olvido, si no fuera por la singular visita a Plutón de la New Horizons, quizás la única sonda realmente ambiciosa desde la propia Cassini. Marte, la estrella de los objetivos a medio plazo, sigue recibiendo regularmente visitas de sondas y vehículos (sólo faltaría que ni fuésemos a Marte), pero la llegada de astronautas, que en los 80 se veía posible para los primeros años del siglo XXI, parece ahora mismo inviable antes de 2020 como muy pronto.

La crisis mundial agrava las ya tradicionales críticas sobre la utilidad de los programas espaciales, una utilidad que muchos siguen poniendo en duda, mientras miran cada día en TV la predicción del tiempo con fotos del Meteosat o ven las olimpiadas que se celebran al otro lado del globo... evidentemente, vía satélite.

El futuro se plantea gris con un programa Constellation cada vez más discutido, una leeeeenta recuperación de Rusia, que sigue dependiendo de sus diseños de los años 60 y 70, y una casi total apatía de la ESA, que ni siquiera se decide a sacarle todo el partido al ATV. China le está poniendo muchas ganas, pero no puede hacer en diez años, con los presupuestos actuales, lo que Rusia y EEUU han hecho en más de 50 con un enorme presupuesto durante los primeros tiempos. India y el estancado Japón poco pueden aportar a día de hoy.

La alternativa de las empresas privadas como SpaceX sigue sin ofrecer proyectos visiblemente útiles, fiables e importantes. La impresión que dan es que les queda aún mucho camino que recorrer.

En definitiva, la astronáutica ha quedado restringida básicamente a dos actividades: la ISS y los lanzamientos de satélites y sondas a lugares cercanos a la Tierra. Y aún gracias, que muchos aún se cuestionan los gastos de estos programas.

Pero incluso en este clima de apatía, se hace necesario un objetivo importante que impulse la astronáutica mundial, como en su momento lo fue la llegada a la Luna. De hecho, todos los logros parciales (primer satélite, primer cosmonauta en órbita, primer paseo espacial, etc.) fueron en realidad pasos intermedios necesarios para conseguir el objetivo principal: que un ser humano pisase la Luna. Prueba de ello es que las potencias no se detuvieron jamás en los logros parciales, sino que los fueron dejando atrás, mientras que la llegada a la Luna, una vez conseguida, fue algo así como un punto final. Realizada ya la gesta, el programa espacial perdió atractivo y la "carrera" finalizó.

En los últimos 20 años, la ISS ha sido ese objetivo importante, ese proyecto abanderado ("flagship", como dirían los norteamericanos) que ha impulsado el esfuerzo global, hasta el punto de que diferentes naciones han olvidado parcialmente sus diferencias para lograrlo. Prueba de ello es que ahora que ya está casi acabadas han aparecido, una vez más, las diferencias y la apatía. Se hace necesario, por tanto, un nuevo "abanderado" que motive a los políticos a dar dinero a las agencias, puesto que, mientras el negocio privado no esté claro, sólo pueden ser las agencias nacionales las que impulsen la astronáutica. Pero como los políticos sólo se mueven por efectos mediáticos, necesitan también un proyecto muy mediático que les motive.

A día de hoy, se hace cada vez más evidente que sólo hay dos proyectos con esta capacidad: un viaje tripulado a Marte y una base espacial permanente en la Luna. Cualquier otro objetivo, aunque quizás más práctico y más interesante desde el punto de vista científico, jamás podrá motivar a los responsables políticos.

En el caso de EEUU, parecía claro que el proyecto Constellation de George W. Bush había decantado la balanza por la opción lunar, a pesar de que son muchos quienes prefieren la opción marciana. Rusia y la ESA siguen sin decantarse y, al no haber planes conjuntos claros, es evidente que por ellas mismas no van a embarcarse en ninguno de los dos proyectos.

Por hoy ya vale. En la siguiente entrada analizaré cuál de las dos opciones me parece preferible y por qué. En cualquier caso, una de las dos al menos se hace necesaria en estos días.

Imagen: http://ciecia-ficcion.blogspot.com/2008/09/apolo-11-el-hombre-en-la-luna-20-de.html

martes, 17 de febrero de 2009

¿1984 o el paraíso?

Ya hace unos días comenté algo sobre las redes sociales. Hoy me gustaría abordar un tema relacionado y del que se está hablando mucho últimamente: la privacidad.

Frente a las dos posturas radicales sobre las consecuencias de la difusión de nuestros datos por Internet, mi visión es que ni es para tanto, ni tampoco puede uno descuidarse. Hay quienes creen que la existencia de redes como facebook es poco menos que la materialización de la obra 1984. Otros piensan que, al contrario, es un paraíso, una manera fantástica de promocionarse como profesional y de captar amistades, y restan importancia al hecho de que se pueda saber algún dato personal o que se puedan ver nuestras fotos del fin de semana. Yo lo que constato es que:
  1. En una red social, a fin de cuentas, tú publicas lo que quieres. Si quieres subir una foto tuya, la subes. Si en su lugar quieres poner un teleñeco, pues pones un teleñeco. Nadie te va a pedir explicaciones.
  2. Normalmente, no estás obligado a publicar ninguno de tus datos, ni a asegurar que sean correctos. Hay montones de personas dadas de alta con nicks en lugar de su verdadero nombre, o que dicen vivir donde no viven, etc. Yo mismo, en tuenti, tengo algunos datos falsos, porque no quería darlos y no encontré cómo evitar que me los pidiera. De hecho, usar nicks es una práctica totalmente normal y tradicional en Internet. Frente al vicio de cotillear, la virtud de mentir, por así decirlo.
  3. Suele haber opciones para restringir el acceso de los demás usuarios, y que sólo puedan ver tus datos quienes tú aceptas como amigos. Luego será tu responsabilidad ir "agregando" a diestro y siniestro o hacerlo cuando realmente es prudente.
  4. Es cierto que tus contactos pueden subir fotos sin que tú lo evites, pero al menos puedes borrar la etiqueta en la que apareces, lo cual dificulta que te busquen y te reconozcan (a menos que te encuentren por casualidad y te conozcan lo suficiente como para reconocerte, pero eso ya es algo inevitable, dentro y fuera de la red).
  5. Cuando te dejas fotografiar en alguna parte, normalmente es también tu responsabilidad al dejar que te la hicieran. Rara vez se publica una foto hecha por sorpresa; por lo general se suben fotos en las que el retratado quería aparecer y no le importó que se la sacaran con una máquina que no era suya. Una vez aceptado esto, parece ilógico lamentarse de que la haya visto medio mundo. Haberte apartado.
  6. Lo mismo que ocurre con las fotos ocurre con los comentarios. Si de verdad no quieres que todo el mundo se entere de algo que le dijiste un día a un contacto, pues usa los mensajes privados, que para eso están, y no lo pongas en su muro. Tan fácil como eso.
En realidad, el problema de fondo es: ¿Para qué queremos las redes sociales? Esta pregunta tiene diferentes respuestas. Para algunos, sirve para promocionar sus canciones, videos, libros... Para otros, sirve simplemente para mantener contacto con los amigos y para recuperar viejos contactos ya perdidos. Otros las usan para ligar. Otros simplemente por exhibicionismo. Otros, en fin, porque les llegó la invitación y aceptaron, con la idea de ver qué tal estaba aquello. Según el objetivo que se marque cada uno, tratará su privacidad de modo diferente. Alguien que está en la red para promocionarse, probablemente publique direcciones e incluso teléfono de contacto. Quien la use para ligar, seguramente introducirá su estado civil y sus tendencias sexuales, cosa que otras personas distarán mucho de hacer. Quien sólo busca mantener sus contactos, pondrá pocos datos y aceptará pocas amistades nuevas. Cada cual hará lo que toque según sus necesidades.

En definitiva, lo que pienso es que la privacidad es algo importante, pero que no está en tan grave riesgo si uno la sabe cuidar. Yo nunca he publicado mi número de teléfono en ninguna parte; quien lo hace es porque quiere, que no se queje luego si le llaman desconocidos. Nunca subo fotos (excepto la del perfil, porque sí me parece aceptable que se sepa que soy yo) y si veo alguna subida por otro usuario en la que no me interesa aparecer, le borro la etiqueta. No acepto amistades sospechosas, aunque estoy abierto a casi cualquiera; pero si alguien me agrega como amigo y a los tres días no me ha enviado un triste mensaje, ya se puede dar por borrado. Tampoco pongo nada de mis ideas políticas, tendencias religiosas, etc. Mis amigos ya las conocen y quienes no son mis amigos no tienen por qué conocerlas. Aún así, tampoco me parecería grave expresarlas, puesto que en este mismo blog las digo bien claras. Mis ideas no son tampoco ningún secreto. En resumen, no pongo nada que no se pueda averiguar fácilmente por algún otro medio, con lo cual, en el fondo, me da lo mismo que esté ahí puesto. Me parecería demasiado radical no participar en una red que me viene bien para contactar con otras personas, con el único argumento de que alguien puede verme la cara y saber en qué ciudad vivo, pues no mucho más es lo que tengo publicado. Resumiendo, yo diría que nuestra privacidad depende básicamente de nosotros mismos, no podemos echarle la culpa a Internet.

viernes, 9 de enero de 2009

Frío tritoniano

Tengo la suerte de vivir en un lugar especialmente caluroso como la Costa Dorada, por lo cual, el frío que últimamente está azotando Europa no me afecta mucho. Hace rasca, pero por lo menos las temperaturas no bajan de cero grados, no como en León, por ejemplo, donde esa es la temperatura máxima (brrrr), y ya no digamos Alemania, donde han bajado de los veinte bajo cero... En sitios como Siberia prefiero no pensar.

A pesar de que el frío que sufrimos en la costa de Barcelona no es una exageración, ya hace unos días surgió la coña con una compañera de empresa en llamar a esta ola de frío frío tritoniano. ¿De dónde sale esta calificación? Pues de un curioso lugar llamado Tritón.

Se trata del mayor (y de hecho el único importante) satélite del planeta Neptuno, y tiene la característica de ser uno de los cuerpos más fríos del Sistema Solar, con una temperatura aproximada de -235ºC, tan solo unos 34 grados por encima del cero absoluto. Un mundo al borde del mayor frío posible. Esto se traduce en su aspecto fantasmal, parecido al de una roca congelada, que nos transmitió la sonda Voyager 2, hasta ahora el único visitante terrícola de este lejano lugar, situado en los confines de nuestro sistema planetario.

Toda la superficie del planeta está compuesta de hielo de diversos materiales (nitrógeno, metano, monóxido de carbono, agua...), sustancias muchas de ellas que aquí apenas imaginamos en otro estado que no sea el gaseoso, pero que en Tritón, sometidas a un inmenso frío, se solidifican y se convierten en rocas. Pero lo que más ha llamado la atención de los científicos son dos detalles. El primero es que existen volcanes; pero no como los de la Tierra que arrojan lava, sino que son criovolcanes, que arrojan nitrógeno líquido y quizás otras sustancias como el metano.

El otro detalle curioso de este mundo es la disparidad de su superficie. Mientras una parte de ella es escarpada e irregular, otra aparece cubierta con una curiosa estructura helada que algunos llaman "cáscara de melón". El cambio de una a otra es claramente visible, y es realmente como si tuviéramos dos planetas en uno.

Para desgracia de los aficionados a la astronáutica, no está previsto realizar misiones a estas regiones del espacio. Las agencias, poco motivadas y con menos presupuesto que nunca, se limitan a llegar a Saturno como mucho; lo que hay más allá queda para futuras generaciones, y aún podemos dar gracias a que en el 2015 llegará la New Horizons a Plutón, y podremos observar un mundo quizás muy parecido a este.

Así que ya sabéis: Por mucho frío que estéis pasando, aunque estéis en la misma Siberia, no sabréis nunca lo que es el frío hasta que no paséis un fin de semana en Tritón.

Fuentes:
http://www.astrored.net/nueveplanetas/solarsystem/triton.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Triton_(moon)

Imagen: http://www.astrored.net/nueveplanetas/solarsystem/triton.html

jueves, 13 de noviembre de 2008

Para los que sufrimos con Oracle

No me puedo resistir a pegar la respuesta de un forero sobre un problema de instalación de la base de datos Oracle. Llevo horas con un compañero intentando reconfigurar un servidor al que hemos cambiado el nombre, y cuando miro por Internet intentando encontrar ayuda sobre la razón por la que no funciona, he visto esto:

It doesn't work because Oracle is a piece of ... never mind.
I installed on a network with a machine that has a static IP address. Yesterday I worked on a customer database all day, now today I cannot access anything with enterprise manager. And none of the remedies outlined here worked.
I am currently reinstalling.
I'm not trying to send a man to the moon, I am just trying to install a database on a server.
Maybe version 11 solves world hunger, but I have to install 10.
I am genuflecting, doing the rosary, sacrificing a chicken and spraying it's blood all over the server.
wish me luck....

Still no joy, trying one more time.

Brutal. Ya no me siento solo en este mundo.

La entrada original la podéis ver aquí.

martes, 30 de septiembre de 2008

La NASA, una agencia más

Aparte de los temas políticos y económicos que suelo comentar a veces por aquí, estamos asistiendo también, en este 2008 a un auténtico relevo en otro ámbito: la exploración del espacio. Durante décadas, la NASA ha sido el emblema de esta exploración, mientras los rusos competían con ella, a veces un poco por delante (durante los 50 y 60 sobre todo) y a veces un poco por detrás. El resto de organizaciones apenas podían permitirse otros lujos que el de poner algún satélite en órbita, y gracias.

Pero estos días las cosas están cambiando. Recientemente hemos visto que los chinos, a bordo de su Shenzou 7, han podido salir por fin a dar un paseo por el espacio, con un traje de fabricación propia, y regresando a casa sin problemas. No sólo eso, sino que la India está ya a punto de lanzar una misión hacia la Luna, la Chandrayaan 1.

Todo esto, además, coincide con la decadencia del transbordador americano, abocado a desaparecer en dos años como máximo, con lo cual la NASA se quedará sin misiones tripuladas propias hasta el 2015 como mínimo, pero que muy probablemente será 2016 ó 2017. Durante el periodo 2010-2016 seguramente tendremos que acostumbrarnos a ver que el espacio está totalmente dominado por Rusia y China. Las misiones marcianas o a planetas más lejanos, que tampoco son tan numerosas, apenas suponen un incentivo para considerar a la NASA un serio competidor. Si incluso alrededor de la Luna, declarada recientemente objetivo importante de la agencia, ya hay una nave china orbitando, a la que pronto se unirá la mencionada misión india, ¿cuál es el liderazgo de los norteamericanos?

Esta decadencia es algo más que simbólico. La exploración espacial no es sólo un capricho para científicos, es la punta de lanza de la alta tecnología, es el dominio de la industria aeroespacial, es aumentar el potencial científico de una nación... y los norteamericanos llevan algunos años ya quedándose descolgados. Incluso cuando llegue el 2016, ¿qué tendrán? ¿Un Apollo 2.0? ¿Y qué se consigue con eso? Se han dormido en los laureles, y ahora van a estar unos años a remolque de los demás. La NASA es ya sólo una agencia más.

Imagen: http://isidro.ciberblog.es/2007/10/02/si-bebes-no-conduzcas-una-nave-espacial/

martes, 9 de septiembre de 2008

La razón estrangulada

No todos los días tiene uno la suerte de leer artículos tan interesantes como este que he encontrado hoy por casualidad. La verdad es que no he leído "La razón estrangulada", ni conocía a su autor, pero la crítica que se hace en esta página me ha gustado mucho y me anima a leerlo.

Ciertamente, los periodistas son uno de los colectivos que más autocrítica deberían hacer y menos hacen. Dada la enorme influencia de la difusión de la información, el periodista asume una responsabilidad que le debería obligar a realizar su labor con una profesionalidad pareja a la que se le exige a un policía, un juez, un médico o un político. O más, porque si los jueces hicieran su trabajo de manera irresponsable, podríamos aún esperar que desde los medios de comunicación se denunciase este hecho; pero si son los periodistas mismos quienes ejercen de manera irresponsable, ¿quién se encargará de sacarles los colores?

La falta de profesionalidad, el amarillismo y el "copiar y pegar" abundan en el periodismo en general, sobre todo en la televisión, solo que en el tema de la ciencia es probablemente donde más lejos llega la incompetencia y la incapacidad de transmitir una descripción correcta de las noticias, y de ahí la importancia de este libro de Carlos Elías.

Las puntualizaciones que hace son certeras, y los hechos que denuncia tristes. La ciencia no es apenas mencionada en los medios, salvo para caer en el amarillismo (como el tema de la búsqueda de extraterrestres cuando sólo se envía una misión a buscar agua en Marte) o incluso el alarmismo sensacionalista (como todo lo que se ha montado con los agujeros negros que se comerían la Tierra, a raíz de la puesta en marcha del LHC). El periodismo, además, colabora en una tradicional actitud despectiva de la sociedad española hacia todo lo que tenga que ver con la ciencia. El detalle de la mención de la muerte de Dirac es suficientemente ilustrativo. Como muy bien señala el artículo, se presenta siempre al científico como una especie de "friki" antisocial y despistado, centrado en fórmulas y encerrado en un laboratorio con su bata blanca y sus probetas, cuando lo cierto es que en numerosos equipos científicos y tecnológicos abunda la gente con una cultura variada, un gran sentido del humor, y por supuesto, muchos de ellos ya casados y con hijos y con tanta vida social como pueda tener un cocinero, un conductor de autobús o un profesor de latín. Y da igual que hayas ganado un premio Nobel o que tus descubrimientos hayan aportado mucho al conocimiento humano: Al final, le dedicarán más lineas al actor de moda o al traspaso de un futbolista.

El problema de fondo (en el que quizás el artículo no entra muy a fondo, por centrarse en la cuestión del periodismo) es que en España siempre se ha visto con mejores ojos ser futbolista o torero que practicar profesiones tan útiles y admirables como la de científico. La sociedad, inconscientemente, se decanta por el glamour y por el dinero, y está claro que lo de ser torero tiene mucho más glamour que ser químico, por ejemplo; y desde luego, se gana mucho más dinero si estás en la élite. Aún los ingenieros tienen un poco de prestigio porque durante un tiempo se consideraba que estudiar informática, telecomunicaciones o ingeniería de caminos era una gran opción en la vida. Hoy sabemos que quienes toman esa decisión acabarán muy probablemente de becarios o se acabarán reciclando como comerciales o como mandos intermedios de alguna empresa. Pero por lo menos ganarán un sueldo que no estará mal, mientras que el científico es casi imposible que acabe ejerciendo el oficio que domina, y acabe haciendo a regañadientes otro que sólo conoce a medias, y por el que, por tanto, cobrará poco. En el país del "que inventen ellos", se ve la ciencia más como una pérdida de recursos que como una manera de avanzar. Y así nos va.

Una última puntualización: Se habla en el artículo de la clásica dualidad letras-ciencias. En mi opinión, tal dualidad es un error. La mayoría de las personas a las que suele denominarse "de ciencias" leen libros (quizás de ciencia ficción preferiblemente, pero ¿acaso no es también literatura?), ven películas, escuchan música, y en general se interesan por el arte tanto como muchas personas "de letras", y en algunos casos más. Por contra, no abundan (aunque existen, afortunadamente) las personas con formación de letras capaces de entender textos científicos y de interesarse por una teoría de la física o un problema de matemáticas. En realidad, sería más correcto decir que hay personas aptas para la ciencia y otras no aptas para la ciencia. Estos últimos son los que propiamente denominamos "de letras". Y muchos de ellos son seguramente quienes tienen que llenar los ya de por sí raros y breves artículos científicos que alguna que otra vez aparecen en algún medio. Así vamos.

Imagen: http://www2.uca.es/grup-invest/corrosion/integrado/alquimista.GIF

miércoles, 26 de marzo de 2008

Bye, bye, Microsoft

No soy muy dado a escribir artículos de informática, precisamente porque después de todo el día trabajando sobre el tema, prefiero hablar de otras cosas, pero como hace pocos días me compré un portátil nuevo (desde el que estoy escribiendo esto, precisamente), me apetecía comentar un poco en tema de su configuración.

Como casi todos los equipos que se venden hoy en día, el portátil venía equipado con Windows Vista (concretamente la versión Home Premium). Yo no tenía muy buena experiencia con Vista desde que lo probé en el trabajo. Demasiado insistente pidiendo permiso para ejecutar casi todo, y un interfaz que, al menos yo, no encuentro nada intuitivo. De todas maneras, mi primera intención era darle una oportunidad y al menos probarlo unos días, para luego realizar una instalación dual, con una parte del disco dedicada al Linux Ubuntu, y la otra al Windows Vista. Más que nada por aquello de "y si me hace falta algo de Windows, pues lo tengo aquí mismo para arrancarlo".

Finalmente no ha sido así. Vista se me ha hecho insufrible desde el minuto 1. Arranque lentísimo (seguramente debido a una precarga que dicen que realiza de tus programas más habituales para luego ir más rápido ejecutándolos), usabilidad más que discutible (por lo menos para administrarlo) y un interfaz lleno de pijerías, pero menos directo y sencillo que XP. Sin duda, Microsoft la ha cagado y mucho con este producto. Tanto es el rechazo que provoca que incluso quienes no usan Linux se lo desinstalan para poner XP. De hecho, el proceso de downgrade a XP es una petición muy común entre los nuevos usuarios, algo que ilustra lo poco atractivo que es Vista.

Ante esta situacion, he acabado dedicando todo el disco a Linux y punto. Buen rendimiento, fácil instalación (casi casi sólo hay que decirle en qué idioma la quieres y adelante), y la maravilla del gestor de paquetes, que hace que todo el software instalado esté bien ordenadito. A fin de cuentas ya no hay prácticamente nada de Windows que me resulte necesario. Para la ofimática tengo el Open Office, que puede abrir los documentos de Microsoft Office, para chatear tengo el amsn que funciona incluso mejor que el Live Messenger, para el P2P tengo el amule que es calcado al emule, para navegar por supuesto el Mozilla, e incluso para editar música tengo el Tuxguitar, compatible con los ficheros de Guitar Pro. Sólo les falta pulir un poco el sonido en la reproducción, para que sea algo más relalista, pero se puede trabajar perfectamente. Creo que ahora sí ha llegado el momento de decir "bye, bye, Microsoft".

lunes, 21 de enero de 2008

Terraformando planetas

Uno de los sueños que la Humanidad ha tenido siempre es el de colonizar otros mundos; pero este sueño ha chocado siempre con una dura realidad: las extremas condiciones que se dan en los planetas conocidos, que hacen imposible la supervivencia de seres humanos. Ante esta situación, surge inmediatamente la idea de transformarlos para hacerlos habitables. Es lo que se ha dado en llamar terraformación.

Lógicamente, la terraformación plantea grandes desafíos, que en unos casos son más asumibles que en otros. Resulta inviable plantearse por ejemplo la terraformación de Júpiter. Igualmente es inútil pensar en los numerosos satélites que pueblan nuestro Sistema Solar, más parecidos a rocas que a planetas, sin atmósfera la mayoría de ellos y sin ninguna posibilidad de adquirirla. Los dos grandes (y prácticamente únicos) candidatos son en realidad Venus y Marte.

Terraformar Venus es uno de los grandes sueños, porque es un planeta muy semejante a la Tierra. Tamaño casi idéntico, distancia al Sol muy similar... Yo de pequeño solía elucubrar mucho sobre esa posibilidad. Pero se plantean dos grandes inconvenientes. El primero son las condiciones extremas provocadas por su densa atmósfera, que es como un gran invernadero de dióxido de carbono y ácido sulfúrico que mantiene el planeta a más de 500ºC. El segundo es que su rotación es tan lenta que los días son larguísimos (116 dias terrestres), y además, esto hace que carezca de un cinturón magnético como el de la Tierra, que nos protege de la radiación solar.

Se sabe, por ejemplo, que lanzando grandes masas de hidrógeno sobre Venus, se podría crear un planeta rico en agua y carbón, aplicando la reacción de Bosch. Este hidrógeno se puede obtener de las atmósferas de Urano o Neptuno, por ejemplo, pero la cantidad a transportar es tan enorme y la distancia tan grande que parece una tarea inviable. También se ha planteado crear un escudo que tape el Sol y mantenga el planeta en la oscuridad, permitiendo así que se enfriase, pero sería necesario construir un disco colosal (con un diámetro varias veces superior al del propio Venus), lo cual casi parece más difícil que trasladar el hidrógeno desde los gigantes gaseosos. Se han llegado aplantear proyectos tan bizarros como modificar la órbita de un asteroide gigante para que lo golpee, y hacer "saltar" literalmente la atmósfera, aunque se ha visto que esto no sería posible debido a la gravedad del planeta, que volvería a atraparla a ella y a los materiales liberados del choque. Finalmente, aunque se consiguiera enfriar Venus y hacer saludable su atmósfera, la intensa radiación solar, al no estar bloqueada por un campo magnético, haría muy difícil sobrevivir en él.

Sobre Marte existen dudas parecidas. Tampoco tiene un campo magnético apreciable, por lo que la radiación solar sigue siendo extremadamente dañina para la vida. En este caso también sería necesario modificar la atmósfera pero al revés: hacerla más densa, incluso favoreciendo el efecto invernadero, para calentar algo este frío planeta.

Pese a ello, la Humanidad no se desanima, y existen colectivos que se plantean seriamente estos proyectos. Quién sabe si algún día alguien lo conseguirá.

Imagen: Representacion artística de un Marte terraformado (wikipedia).

miércoles, 9 de enero de 2008

"Bow shock"

No, no es el título de una película, aunque lo parezca. Se trata del término anglosajón para designar la barrera que forma el sistema solar al deplazarse a través del espacio interestelar. Es un tema curioso de la astronomía, y bastante desconocido: no estamos flotando en medio del vacío, por muy negro que se vea el cielo en las fotografías de las naves espaciales. Aunque no lo parezca, el espacio está lleno de gas, polvo, iones,... y por supuesto está sometido a rayos de todo tipo y campos electromagnéticos. En nuestro sistema solar (y en cualquier otro sistema cuyo núcleo sea una estrella), un componente fundamental del entorno que nos rodea es el viento solar. En efecto, el Sol "escupe" continuamente partículas, a una velocidad muy alta, que a la altura de la Tierra es de unos 450 Km/s. Sin embargo, el viento va perdiendo velocidad a medida que se aleja, entre otras cosas porque el espacio interestelar no está tampoco vacío, sino lleno de más partículas que forman el medio interestelar. Este medio ejerce a su vez una presión en sentido contrario, de manera que al final el efecto que se produce es más o menos el que veríamos sí en una playa nos decidimos a bombear agua mar adentro. Al principio, el agua que bombeamos formaría una corriente en el sentido en que la impulsamos, pero luego, la fuerza de las olas la iría frenando hasta que ambas fuerzas quedasen equilibradas en un frente de choque. Más allá, el sentido de la corriente sería el de las olas, y no el de nuetro bombeo. Arriba he puesto una imagen artística que representa idealmente el "bow shock" que forma el Sol a medida que se desplaza por el medio interestelar de la Vía Láceta. Abajo tenéis un diagrama de los principales conceptos que usan los científicos:
Al "entorno" que forma el Sol y su viento, se le llama la heliosfera, la cual está delimitada por la heliopausa, que es justo donde el viento solar queda totalmente frenado. Por debajo y por encima de ella, los científicos determinan dos fronteras adicionales: el frente de choque de terminación ("termination shock") y el "bow shock" (que podría traducirse quizás como "arco de choque"). El primero determina dónde el viento solar ya se ha hecho tan lento que se va acumulando, incrementando su presión y temperatura; el segundo determina lo mismo para el medio interestelar, que también sufre un efecto parecido (de ahí que se represente en la imagen como una especie de barrera de fuego). Aquí podéis ver una bella foto en la que se aprecia el "bow shock" que forma el medio interestelar alrededor de varias estrellas.

Para llegar al frente de choque de terminación, hace falta alejarse unas 80 unidades astronómicas (la distancia de la Tierra al Sol), por lo que hasta ahora sólo se sabe de dos naves, las Voyager 1 y 2, que hayan sido capaces de traspasar esta frontera, muy recientemente. El "bow shock" está mucho más lejos aún, a unas 250 UA.

Imágenes y fuente: wikipedia

viernes, 20 de abril de 2007

Control de calidad

Hace unos días llegué por casualidad a este artículo de la wikipedia en que se cuenta cómo un ingeniero con ganas de broma y bastante valor se atrevió a proponer un proyecto de memorias WOM (memorias de sólo escritura), evidentemente inútiles, y que sin embargo llegó a entrar en la cadena de producción y a publicarse en el catálogo de productos. Aparte de pasar un rato divertido (la hoja de especificaciones es para llorar de risa con sus mil detalles graciosos), demostró así lo inútiles que son tantos controles burocráticos sobre los proyectos, pues a menudo quienes les tienen que dar la aprobación (presuntamente personas muy capacitadas para hacerlo) no tienen ni idea, y aunque la tengan, pasan de opinar, aprueban porque sí y confían en que el ingeniero haya hecho algo útil; en todo caso ya le echarán la bronca si no. También es una muestra de lo importante que es el control de calidad, y de que no sirve hacerlo porque sí, para cumplir y llenar papeleo, sino que hay que llevarlo a cabo para no acabar haciendo cosas como... como las memorias WOM.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Pequeños grandes trabajos

A menudo nos olvidamos del trabajo extraordinario que realizan muchas personas para que puedan llevarse a cabo hechos famosos y espectaculares, sin que más tarde se les recuerde a ellos ni a su extraordinaria labor. Hoy mismo, leyendo acerca de la sonda Huygens en la wikipedia, me he topado con una anécdota curiosa que seguro que a los técnicos les encantará:

Largo tiempo después del lanzamiento, unos tenaces ingenieros descubrieron que el equipo de comunicación de la Cassini tenía un fallo crítico de diseño, que hubiese causado la pérdida de todos los datos transmitidos por la sonda Huygens.

Dado que Huygens es demasiado pequeña para transmitir directamente a la tierra, esta diseñada para transmitir por radio a la Cassini la telemetría obtenida durante el descenso, que a su vez la retransmite a la Tierra usando su antena principal de 4 metros de diámetro. Algunos ingenieros, entre los que se puede mencionar a los empleados de la ESA en Darmstadt Claudio Sollazzo y Boris Smeds se sentían intranquilos sobre el hecho de que, en su opinión, esta característica no había sido probada antes del lanzamiento en condiciones realistas. Smeds logró, con ciertas dificultades, convencer a sus superiores para ejecutar tests adicionales mientras la Cassini estaba en vuelo. A principios del 2000, envió datos simulados de telemetría a varios grados de potencia y desplazamiento Doppler desde la Tierra a la Cassini. Sucedió que la Cassini fue incapaz de retransmitir los datos correctamente.

La razón: cuando Huygens desciende a Titán, acelera relativamente a la Cassini, causando que su señal se desplace debido al efecto Doppler. De esta manera, el hardware de Cassini' fue diseñado para recibir en un rango de frecuencias desplazado. Sin embargo, el el firmware no fue diseñado teniendo en cuenta que el efecto Doppler no sólo cambia la frecuencia portadora, sino también el timing de los bits, codificados a 8192 bits por segundo, y esto no era tenido en cuenta por la programación del módulo.

Reprogramar el firmware era imposible y como solución la trayectoria tuvo que ser cambiada. Huygens se separó un mes después (diciembre del 2004 en vez de noviembre) y se aproximó a Titán en un rumbo tal que sus transmisiones viajan perpendicularmente a su dirección de movimiento respecto a la Cassini', reduciendo grandemente el desplazamiento Doppler.

El cambio de trayectoria anuló el fallo de diseño y la transmisión se realizó con éxito.


Hoy quiero dedicar esta humilde entrada a Claudio Sollazzo, Boris Smeds y todos sus compañeros, gracias a los cuales se pudo llevar a cabo con éxito una misión tan importante, cuyo fracaso hubiera supuesto una gran pérdida de tiempo, dinero y credibilidad de la comunidad científica a la hora de obtener apoyo para sus futuras misiones. Va por vosotros.