jueves, 14 de febrero de 2008

Aaah, sí, el programa....

Hoy me ha dado por hacer aquello que todo ciudadano debería hacer cuando se acerca una cita electoral: leerme los programas electorales (o al menos intentarlo). Como vivimos en la sociedad de la información, era de esperar que los dos grandes partidos del país tuviesen sus programas electorales bien accesibles en sus páginas, así que he ido a pp.es y psoe.es a ver qué me encontraba. Y este ha sido el resultado:

La página del PP me ha producido auténticos retortijones de estómago (cosa previsible, por otra parte). Excepto la etiqueta (electoralista, por supuesto) de "NO al canon digital", el resto es una acumulación de barbaridades que me tomaría mucho rato explicar, y no quiero alargarme. Otro día quizás me dé por comentar alguna. El caso es que me he puesto a buscar si en alguna parte ponía "Programa electoral". Mmmm... nada. Venga, Pablo, ánimo, debe estar en alguna parte. Por fin, a través de un apartado llamado "documentos" he visto una lista de enlaces, en la que, mezclado con todo tipo de pequeños artículos, había uno donde ponía "Con Rajoy es posible. Los ejes básicos del programa político". Y como ya estaba cansado de buscar por la web, pues me lo he bajado. No sé si esto es ya el programa, o una especie de resumen o qué diablos es, pero es que no he encontrado otra cosa. Esto de entrada ya me da una impresión negativa, porque parece como si no quisieran decir claramente qué proponen. Creo que en plena campaña, un partido debe mostrar claramente las ideas de su programa, y éste debe poder descargarse de la página principal de su web mediante un enlace claramente identificable. Muy mal.

Por cierto, edito para enlazar este artículo de otra persona que ha tenido la misma sensación. Para que se vea que no son manías mías.

Luego me he ido a la del PSOE y he tenido más suerte. Aquí sí hay un enlace directo, y además es inequívocamente el programa. Lo del PP no sabe uno si es un resumen o qué leches es. Minipunto para los socialistas. (Hala, Sonia, que luego no digas que sólo me quejo :P)

Luego, por probar con alguna otra candidatura, he dicho "venga, vamos a ver qué tal lo llevan Carod-Rovira y sus chicos", y me he pasado por esquerra.cat. El resultado: aún peor que el PP. Aquí sí que he desistido. Tras algunos minutos paseando arriba y abajo no he encontrado nada que claramente fuese el programa electoral de ERC. No sé, a lo mejor soy tonto y está por ahí metido, pero ¿tiene acaso el ciudadano que empezar a indagar a ver dónde leches está el dichoso programa, cuando estamos en plena campaña y se supone que si visitas la web es para eso? Patético.

Seguimos con CiU. Aquí ha sido inmediato: a la derecha (cómo no :P) y bien claro está el programa electoral, aunque una etiqueta de "Resum" nos advierte de que es una versión reducida. Bueno, ya me vale, porque luego accedes a la página y te puedes descargar el PDF con el texto completo. Muy bien por Durán.

Ya por último, el otro partido con una cierta entidad en Cataluña es IC (ya que aquí son ellos quienes realmente ocupan el lugar de IU). Aquí hay una de cal y una de arena. Por un lado, ves claramente a la izquierda, en el menú, la etiqueta "Programa i resolucions", pero en realidad lleva a los programas del pasado. El del 2008 se presenta a la derecha de un modo algo peculiar, como "Les 30 propostes prioritàries". Bueno, por lo menos está.

Vosotros os preguntaréis: ¿Y tan importante es todo esto? Hombre, pues yo creo que al menos es un síntoma de el empeño de cada partido por acercarse a los ciudadanos y de decir a las claras qué es lo que proponen. Si en el año 2008 no son capaces de crear un miserable PDF explicando qué propuestas presentan y publicarlo claramente para que esté accesible a todo el mundo, ya vamos mal.

Bueno, otro día hablaré de los contenidos de cada uno, que tienen guasa. Por hoy ya está bien.

Imagen: http://www.ea9il.com/entrada.htm

miércoles, 13 de febrero de 2008

Los políticos le echan más morro aún

Acojonante. Pensaba que con esta gentuza mi capacidad de sorpresa había llegado límite, pero le echan tanto morro que todavía son capaces de sorprenderme. No han pasado ni dos días desde la vergonzosa e inexplicable censura del Gobierno a Amnistía Internacional, y ahora me entero de que sus señorías han decidido autoindemnizarse si los ciudadanos no les elegimos en las elecciones. ¿Qué será lo siguiente? Yo ya me espero cualquier cosa. Después de escuchar ayer a Esperanza Aguirre prometiendo un colegio catalán en Madrid... Como si no supiéramos de sobra qué tipo de persona es ella y como si no se notase que es un patético (y además inefectivo y contraproducente) intento por arrancar votos de Cataluña.

El día 9 tenemos todos una cita para intentar que esta gente saque la mínima representación posible. Qué pocos se salvan en el hemiciclo, qué pocos... por no decir ninguno.

Imagen: http://blogotitlan.com/noticias/2006/12/03/hasta_los_capitalistas_critica.html

lunes, 11 de febrero de 2008

El gobierno intenta silenciar a Amnistía Internacional

Hoy me he quedado impactado al leer esta entrada de Jorge Cortell donde explica que el Gobierno lleva ocho meses intentando impedir que se difunda este anuncio de Amnistía Internacional, con excusas como que no es de interés general o que es propaganda política. En fin, creo que sobran los comentarios, excepto uno: ayuda tú también a difundirlo.

sábado, 9 de febrero de 2008

El voto útil

Ya que estamos en campaña, y que yo me presento por uno de los partidos (sí, ya he salido en el BOE, es oficial), supongo que no está de más que haga algo de campaña en mi propio blog. Y hablar de esta campaña es, más que nunca, hablar del voto útil.

Vivimos en tiempos de estancamiento político. Los ciudadanos tienen ahora, más que nunca, la sensación de que los partidos conocidos sólo ofrecen "más de lo mismo". Existen docenas de partidos en España, pero todos sabemos que en la práctica sólo unos ocho o nueve son conocidos (y no ser conocido equivale a no tener posibilidades), y de ellos la mayor parte son regionales (CiU, ERC, PNV, etc.), con lo que quedan en realidad sólo tres partidos conocidos a nivel nacional. De ellos, IU está en clara recesión, tras muchos años de decandencia al no saber renovar su discurso tras la "caída ideológica", podríamos decir, del comunismo. Sólo quedan los de siempre, el llamado PPSOE, un grupo de oligarcas agrupados en dos formaciones aparentemente distintas, pero cuyas discrepancias se centran casi siempre en temas algo idealizados (nacionalismos, concepto cristiano de familia, etc.), no en la esencia misma de la sociedad, la economía, la democracia... Ninguno de ellos, además, es capaz de afrontar la crisis de nuestra devaluada democracia, sólo saben entonar un canto lastimero cada vez que la abstención muestra su mayoría aplastante (o sea, siempre, porque los españoles pasamos mayoritariamente de votarles). Al contrario: el PP ha propuesto recientemente modificar la ley electoral para hacerla todavía más hostil (por si no lo fuera bastante) a los partidos pequeños y fomentar así aún más el bipartidismo. Hace falta que "esto se mueva", y por eso se hace más necesario que nunca, votar a otras formaciones políticas, que puedan traer aires renovados a esa especie de caverna en la que se ha convertido el Congreso.

Desgraciadamente, las alternativas suelen brillar también por su ausencia. La mayor parte de partidos minoritarios muestran un lado algo radical o anclado en el pasado (existen montones de grupos con siglas comunistas, republicanas, fascistas e incluso carlistas), o bien defienden temas con un alcance muy limitado e incluso discutible, como es el Partido Antitaurino o el Partido Cannabis.

Mi punto de vista personal es que, ante la decadencia de nuestra democracia (de la que hablaré más profundamente en futuros artículos), es necesario votar a aquellos partidos que apuesten por reformarla. Uno de ellos es CiudadanosEnBlanco, por el cual me presento.

Desde la plataforma CiudadanosEnBlanco, apostamos por mejorar un aspecto importante de nuestro sistema electoral, y por tanto de nuestra democracia: que todos los votos sean útiles, que todos cuenten de cara a la representación en el Congreso y el Senado. Actualmente esto no ocurre, puesto que los votos en blanco no suponen representación alguna. Si el ciudadano vota en blanco, este rechazo a los partidos actuales no queda patente en otro lugar que en las estadísticas que publican los periódicos al día siguiente de las elecciones. Al cabo de unos pocos días ya nadie se acuerda de ellos, ni han servido para nada. A mí eso me parece grave por dos razones:

La primera es que no tiene lógica alguna. ¿Por qué eliminar del resultado final en escaños una de las opciones del votante? Si el ciudadano ha decidido votar en blanco, el sistema democrático debe respetar su decisión. No podemos eliminar los votos en blanco, como tampoco podríamos eliminar a uno de los partidos por la cara. Para eso, prohibamos votar en blanco y ya está. Pero no podríamos prohibirlo puesto que el ciduadano debe tener derecho a poner de manifiesto su rechazo a los políticos actuales. Esto nos lleva a la segunda razón:

La segunda razón es que este rechazo es, en épocas de estancamiento como la actual, el último resquicio de libertad, de protesta que nos queda. Cuando todo falla, cuando el bipartidismo ha fagocitado ya todas las alternativas posibles y la oligarquía amenaza con estancar el sistema, la última opción, el último destello de libertad en medio de la oscuridad es el voto en blanco. Si nos quitan eso, ya no hay alternativa posible. Sin voto en blanco, los ciudadanos pierden la posibilidad de "luchar" legalmente contra los oligarcas. La abstención no sirve porque los defensores de la pseudodemocrácia actual entonan siempre aquella conocida cantinela de que quien no vota no tiene derecho a quejarse. Pero claro, si sólo puedes quejarte votando y sólo puedes votar a los de siempre... ¿Cómo puedes salvarte de la oligarquía? Pues de ninguna manera. Por eso el sueño de los políticos actuales sería seguramente que ni siquiera se pudiera votar en blanco, para que de este modo ya no quedase manera alguna de quitarles su parte del "pastel".

Existen mil aspectos que reformar en nuestra democracia, pero quizás este es uno de los más básicos, y por eso nos centramos en él. De hecho, todo nuestro programa consiste en eso, y durante el resto de la legislatura, los escaños de CenB quedarán vacíos, representando al voto en blanco. De este modo, no sólo lucharemos por esta reforma, sino que, mientras no se produzca, nosotros mismos serviremos para materializarla.

Así que ya sabes, si no crees en los políticos actuales, vota en blanco, pero hazlo a través de CiudadanosEnBlanco, para que tu voto sea útil al mismo tiempo.

domingo, 3 de febrero de 2008

Glamour sin pies ni cabeza

Los medios se están poniendo tan pesaditos que hace falta estar muy apartado del mundo para no enterarse de que hoy se entregan los premios Goya. Nos lo recuerdan a todas horas, por activa y por pasiva, hasta el punto de que incluso ha sobrepasado al tradicional bombardeo de pseudonoticias relacionadas sobre Zapatero y Rajoy. Pero no sólo es que insistan una y otra vez en decirnos la fecha de la ceremonia, y en recordarnos que Alfredo Landa va a recibir un premio a toda su carrera; es que nos lo intentan vender como unos Oscar a la española. Hoy en el telediario he escuchado la palabra glamour repetida dos veces en menos de diez minutos. ¿Glamour?, me pregunto yo. ¿Qué glamour? ¿Alfredo Landa tiene glamour? Nuestros actores, protagonistas normalmente de películas mediocres y de presupuestos ínfimos comparadas con las norteamericanas, y que incluso lo tienen difícil para triunfar en España (no digamos ya exportarlas), ¿tienen glamour? ¿Se reduce el glamour a poner una alfombra (verde en este caso, para que no cante demasiado la copia) a la entrada de la sala? ¿Consiste en que las actrices vengan luciendo vestidos carísimos que nadie lleva nunca?

En los últimos años, casi siempre que he llegado a leer en la red artículos de cinéfilos hablando sobre el cine español, encuentro una conclusión parecida: nuestro ciene es mediocre, y no merece la subvención y protección que se le da. Todas esas obligaciones que impone la administración para que haya una cuota de cine español en la cartelera o para financiar películas (con tu dinero y el mío, entre el de muchos otros), no es más que un vano esfuerzo por intentar ocultar que la mayor parte (siempre hay honrosas excepciones) del cine español aburre. Esta es la conclusión general que uno percibe. Sin embargo, el mundillo pretende seguir aparentando que no, que todo marcha bien, que somos tan glamourosos y tan guays como las estrellas de Hollywood. Pues no. No somos glamourosos; lo siento pero para mí gente como Juan Echanove, Alfredo Landa o Antonio Resines tienen menos glamour que un botijo. Podrán ser muy buenos profesionales, podrán ser muy trabajadores... ahí ya no entro; pero glamour... va a ser que no, ¿eh?

Es que vamos a ver: el glamour no se consigue poniéndose guapo para un día y paseando sobre una alfombra verde. Uno tiene que crear ese glamour en sus películas. Un actor yankee que interpreta a reyes, guerreros y superhéroes en sus películas, si que inspira un cierto glamour. Y la actriz que interpreta a reinas o heroínas, no resulta extraña cuando se presenta toda despampanante pisando la alfombra de los Oscar. Pero claro, te llega la típica actriz española que siempre has visto haciendo de maruja o de niña pija o vete tú a saber qué otro estereotipo cotidiano, y qué quieres que te diga, o tiene una belleza divina (que no suele ser el caso) o te quedas con una sensación de que algo no cuadra. Para crear glamour, las propias películas deben ser glamourosas, y las españolas, en general, no lo son. Nos acostumbramos a ver a nuestros actores haciendo papeles de ciuadano mediocre, y eso hace que luego sea imposible verlos con otros ojos. Y no es que esté mal que nuestras películas se basen en la vida cotidiana, pero entonces luego no intentéis copiar a los americanos, porque no pega. Si se quiere hacer de otro modo, pues bien, cambiemos de cine, hagamos otras películas que rodeen a nuestros actores de esa aureola que sólo tienen las grandes producciones, y entonces sí, ya podremos hacer estos derroches de glamour, pero no antes.

Creo que quedaría mucho mejor y más acertada una ceremonia más sobria, menos presuntuosa, más acorde con nuestro propio cine. Por lo menos tendría personalidad propia. Ahora en cambio, sólo se da un penoso espectáculo, al intentar copiar a los americanos, sin base para ello.

Imagen: http://blogs.20minutos.es/quemepongo/post/2008/01/28/al-fin-alfombra-roja