jueves, 31 de enero de 2008

Otro endiosado

Hoy a través de meneame he llegado a este artículo del conocido blogger Ricardo Galli (que según tengo entendido es precisamente uno de los impulsores de meneame.net). Resulta triste comprobar cómo algunos, desde la silla de sus despacho, creen que son dioses que dan o quitan méritos a los demás. Todo un ejemplo de autosuficiencia y endiosamiento, que su autor intenta colarnos como ejemplo de crítica "alternativa" y que escapa a lo políticamente correcto. No, Galli, no, lo políticamente correcto es otra cosa, entérate bien. ¿Tan pocas ideas te quedan que sólo te queda hacerte el rebelde? Qué mal estamos, ¿eh?

No he podido evitar escribir una pequeña réplica precisamente en meneame, que copio y pego aquí (no tengo ganas de trabajar más, porque el asunto no lo merece):


Galli está un poco tonto, ¿no? ¿A qué viene ahora ese toque cascarrabias? ¿Es él mucho mejor blogger que los demás? Criticar es muy fácil, eso también lo sabemos hacer los demás. Es curioso cómo apunta al final que tiene "espíritu de conversación democrática", tras una serie de frases chulescas hacia el lector que tranquilamente llega a su blog dispuesto a leer algo interesante (y que sale defraudado, evidentemente).
Mira, Galli, ya que no has abierto los comentarios, te lo pongo aquí [en meneame], que supongo que lo leerás, ya que tienes "espíritu de conversación democrática" (no tengo ganas de enviarte un correo, como sugieres; supongo que por lo mismo que tú, porque no me da la gana):
Con tu artículo demuestras que no tienes ni idea de lo que es la blogosfera (llámala blogocosa si eso te hace sentirte como si fueras un ente superior). El autor de un blog no siempre quiere demostrar que es el más chachi-guay-inteligente-innovador-ingenioso del mundo. Hay gente que abre un blog simplemente para expresarse, para compartir ideas o experiencias, aunque sean cotidianas y "aburran" a los superintelectuales inspirados por la divinidad como tú. ¿Y sabes una cosa? Es más agradable leer los artículos de estas personas que cosas como la que has escrito. Por lo menos ellas no chulean al lector tras haber soltado descalificaciones no argumentadas.
En fin, que si te aburres, ya sabes dónde está la puerta.

miércoles, 30 de enero de 2008

Grandes obras que hoy no podríamos publicar (III)

Hoy me aparto de la música para irme a la literatura. Pero no a cualquiera de esos escritorzuelos de ahora que se dedican a escribir best-sellers que se fabrican como churros y se venden gracias a la promoción de una gran editorial, sino a uno de los más afamados autores de la literatura francesa: Stendhal.

De todos es sabido que sus dos grandes obras son La Cartuja de Parma y Rojo y Negro. Esta última es, sin duda, una de las obras más importantes y conocidas de la literatura francesa. El prestigio de Stendhal es tan grande que pocas voces se atreverían a criticarle como genio y gran representante de la novela romántica. Sus descripciones de las pasiones humanas han asombrado a generaciones enteras, haciéndole ganar un puesto entre los más gandes.

Sin embargo, si examinamos en qué consiste Rojo y Negro, veremos que su argumento se basa en lo que antes se llamaban crímenes pasionales y hoy en día se ha dado en llamar "violencia machista" y cosas así. De hecho, Stendhal se basó en un hecho real para escribirla. Al parecer, un joven seminarista llamado Antoine Berthet cometió un crimen de este tipo al asesinar en 1827 a una mujer casada, de cuyos hijos había sido tutor. Berthet fue condenado a muerte, pero Stendhal le inmortalizó en el personaje de Julián Sorel, tras quedar impresionado por la sincera declaración que hizo el chico en su juicio. A buen seguro que en nuestros días no se hubiera atrevido a hacer lo mismo (o sí, pero le hubieran puesto a caldo). Afortunadamente, tuvo la suerte de nacer en otra época, y su cualidad de clásico ha permitido que podamos seguir disfrutando de su obra, a pesar de algunos.

Imagen: http://www.allocine.fr/personne/galerievignette_gen_cpersonne=123&cmediafichier=18771035.html

domingo, 27 de enero de 2008

Eres lo que haces

Hoy he llegado, prácticamente por casualidad, a una la página que hay dedicada a Bob Black en la Wikiquote. En ella he podido leer algunas frases de este singular pensador (al que no conocía de nada), y me ha llamado la atención este texto:
Eres lo que haces. Si haces trabajo aburrido, estúpido, monótono, lo más probable es que acabes siendo aburrido, estúpido y monótono. El trabajo es una explicación mucho mejor de la creciente cretinización que ocurre alrededor de nosotros que esos mecanismos estupefacientes tan señalados como la televisión y la educación. La gente que pasa su vida regimentada, guiada de la escuela al trabajo y enjaulada por la familia primero y el asilo de ancianos al final, esta habituada a la jerarquía y es psicológicamente esclava. Su aptitud para la autonomía está tan atrofiada que su miedo a la libertad es una de sus pocas fobias con fundamento real. Su entrenamiento en la obediencia en el trabajo se lleva a las familias que ellos forman, reproduciendo de esta manera el sistema en formas diferentes, y se lleva a la política, la cultura y todo lo demás. Una vez que has drenado la vitalidad de la gente en el trabajo, probablemente se someterán a la jerarquía y a la especialización en todo. Están acostumbrados a ello.
Creo que es uno de los análisis más lúcidos de la situación en la que nos encontramos los ciudadanos modernos. Nos hemos vuelto mecánicos, metódicos, obedientes... en una palabra: aburridos. No tenemos empuje, pasión, espontaneidad... nos hemos vuelto tan fríos y aburridos como ese escritorio ante el que pasamos tantas horas, moviendo el ratón y escribiendo e-mails. La obediencia a nuestros jefes y nuestro sentido del orden y la disciplina nos han quitado esa encantadora alegría de la iniciativa individual, que surge como una pasión sin objetivo puramente económico, que es como el amor o el deseo sexual, algo que está ahí... porque sí, porque está ahí y punto.

La frase inicial, "eres lo que haces", me parece una interesante puntualización. Realmente, estar ocho horas al día (o más) haciendo lo mismo no ayudan a hacer de ti una persona despierta, polifacética y emprendedora. Más aún cuando en muchos casos se trata de una tarea más bien monótona, y a menudo, además, sedentaria. Cierto que no todos los trabajos son repetitivos, pero la mayoría sí, y no todos tenemos la suerte de ser una excepción a la regla. Me pregunto si habrá una manera de contrarestar ese efecto, pero me temo que es difícil, a menos que uno sea millonario y pueda dejar de estar ocho horas al día cumpliendo con las tareas que le encomienda su jefe o sus clientes.

Interesante este hombre, ya leeré algo más sobre él.

Imagen: http://www.jazztelia.com/eugeni/post/2006/01/12/usar-linux-es-aburrido

martes, 22 de enero de 2008

¡Dios míoooo, es el fin del mundoooooo!

Poco menos que esto es lo que parecen decir los titulares de los medios informativos y los comentarios de numerosas personas estos días, acerca de la crisis bursátil y financiera. "¡Recesión, recesión!", parecen gritarnos alarmados, sin que uno sepa ya si es de verdad o sólo quieren vendernos la noticia, como aquel del chiste de "¡que viene el lobo, que viene el lobooo!"

No sé, a lo mejor es que yo soy muy tranquilo, pero la verdad es que me parece todo bastante intrascendente. No soy un experto en economía, pero sí sé que cuando la bolsa ha ganado miles de puntos yo no he visto ni un duro, así que tampoco temo perderlo si baja. Hasta donde tengo entendido, la bolsa es poco más que un juego de apuestas; es pura especulación, no economía real. Que una empresa duplique el valor de sus acciones no significa nada. Los ciudadanos vamos a seguir estando igual de jodidos. Es más, la propia empresa es posible que no vaya mejor por eso, es simplemente que se vende más, que se cotiza más, pero perfectamente puede ser una empresa mal dirigida y que vaya a peor. Por supuesto, la riqueza del país no tiene nada que ver; seguiremos siendo igual de fuertes económicamente, del mismo modo que nada cambia si una semana se acumula el bote del euromillón o le toca a catorce personas, por mucho que al que no le toque sí que le joda; pues lo siento, chico, el juego consiste en eso. En el mismo sentido podemos leer hoy en El País:

Ante el nuevo descalabro, varios ministros japoneses han declarado que su Gobierno no tomará ninguna medida en relación a este desplome ni tampoco para controlar la apreciación del yen contra el dólar. Estas declaraciones vienen a reiterar la idea expresada hace una semana por el primer ministro, Yasuo Fukuda, de que la economía real goza de buena salud, a pesar del pánico en el mercado de valores.

De la misma opinión es el Banco Central nipón, que ha decidido por unanimidad dejar inalterado los tipos de interés en el 0,5% a pesar de las dificultades bursátiles.

Me resultaría mucho más coherente que los medios se hiciesen eco de la falta de competitividad de nuestras empresas, de las trabas que la administración les pone para que se desarrollen, de la poca diversificación de nuestra economía, apoyada como siempre en el ladrillo y en el turismo, de la falta de incentivos a la investigación y la formación, etcétera. Esa, y no otra es la riqueza real. Pero vende más hablar de Wall Street (y ya no digamos del Nikkei, eso sí que queda de entendido) y mostrar imágenes de los ordenadores de las bolsas, llenos de numeritos, de los que no pierden detalle los inversores, con cara de preocupación. Unos inversores que seguramente no somos ni tú, ni yo ni la vecina de enfrente, y que cuando han ganado miles de euros, el país no ha recibido ni uno.

Eso sí, si la crisis de confianza se hace muy profunda, entonces toda la economía se resentirá, y nos veremos afectados de una manera u otra, pero tendría que ser algo muy muy gordo, mucho más que perder mil o dos mil puntos de bolsa; y en ese caso, daría igual lo que hiciéramos, porque el torbellino nos iba a arrastrar igualmente. En fin, vamos a ver qué pasa durante esta semana. Yo ya me he comprado la bolsa de palomitas.

Lo más triste de todo es que ante estas situaciones nadie se plantea si en el fondo no es todo un error, si la economía global y el liberalismo económico no son tan fantásticos como parece y si no valdría la pena replantearse al menos algunas cosas. No, todo se soluciona diciendo "así es como funciona el sistema" y punto. Y pobre del que se atreva a ponerlo en duda, seguro que es un seguidor del Ché, o un iluminado, o incluso un terrorista.

lunes, 21 de enero de 2008

Terraformando planetas

Uno de los sueños que la Humanidad ha tenido siempre es el de colonizar otros mundos; pero este sueño ha chocado siempre con una dura realidad: las extremas condiciones que se dan en los planetas conocidos, que hacen imposible la supervivencia de seres humanos. Ante esta situación, surge inmediatamente la idea de transformarlos para hacerlos habitables. Es lo que se ha dado en llamar terraformación.

Lógicamente, la terraformación plantea grandes desafíos, que en unos casos son más asumibles que en otros. Resulta inviable plantearse por ejemplo la terraformación de Júpiter. Igualmente es inútil pensar en los numerosos satélites que pueblan nuestro Sistema Solar, más parecidos a rocas que a planetas, sin atmósfera la mayoría de ellos y sin ninguna posibilidad de adquirirla. Los dos grandes (y prácticamente únicos) candidatos son en realidad Venus y Marte.

Terraformar Venus es uno de los grandes sueños, porque es un planeta muy semejante a la Tierra. Tamaño casi idéntico, distancia al Sol muy similar... Yo de pequeño solía elucubrar mucho sobre esa posibilidad. Pero se plantean dos grandes inconvenientes. El primero son las condiciones extremas provocadas por su densa atmósfera, que es como un gran invernadero de dióxido de carbono y ácido sulfúrico que mantiene el planeta a más de 500ºC. El segundo es que su rotación es tan lenta que los días son larguísimos (116 dias terrestres), y además, esto hace que carezca de un cinturón magnético como el de la Tierra, que nos protege de la radiación solar.

Se sabe, por ejemplo, que lanzando grandes masas de hidrógeno sobre Venus, se podría crear un planeta rico en agua y carbón, aplicando la reacción de Bosch. Este hidrógeno se puede obtener de las atmósferas de Urano o Neptuno, por ejemplo, pero la cantidad a transportar es tan enorme y la distancia tan grande que parece una tarea inviable. También se ha planteado crear un escudo que tape el Sol y mantenga el planeta en la oscuridad, permitiendo así que se enfriase, pero sería necesario construir un disco colosal (con un diámetro varias veces superior al del propio Venus), lo cual casi parece más difícil que trasladar el hidrógeno desde los gigantes gaseosos. Se han llegado aplantear proyectos tan bizarros como modificar la órbita de un asteroide gigante para que lo golpee, y hacer "saltar" literalmente la atmósfera, aunque se ha visto que esto no sería posible debido a la gravedad del planeta, que volvería a atraparla a ella y a los materiales liberados del choque. Finalmente, aunque se consiguiera enfriar Venus y hacer saludable su atmósfera, la intensa radiación solar, al no estar bloqueada por un campo magnético, haría muy difícil sobrevivir en él.

Sobre Marte existen dudas parecidas. Tampoco tiene un campo magnético apreciable, por lo que la radiación solar sigue siendo extremadamente dañina para la vida. En este caso también sería necesario modificar la atmósfera pero al revés: hacerla más densa, incluso favoreciendo el efecto invernadero, para calentar algo este frío planeta.

Pese a ello, la Humanidad no se desanima, y existen colectivos que se plantean seriamente estos proyectos. Quién sabe si algún día alguien lo conseguirá.

Imagen: Representacion artística de un Marte terraformado (wikipedia).