
Con el carácter de las personas suele ocurrir algo parecido. No conozco a nadie, por muy perfecto que sea, al que no se le puedan achacar al menos una o dos manías, defectos o vicios de su carácter. Es natural: somos humanos, y lo extraño sería que no apareciesen esos detalles desagradables. Además, las personas a menudo arrastramos algún que otro trauma personal, alguna que otra desgracia que nos persigue y nos provoca malestar ante según qué personas o en según qué circunstancias.
Pero esos detalles desagradables no hacen que uno sea indigno ni que debamos apartarnos de él; muchas veces son sólo los posos naturales del mejor aceite. Basar nuestro aprecio o desprecio por alguien en esos detalles es una estupidez; debemos mirar al conjunto de la persona y ver si vale le pena o no. Unos posos no hacen que toda la garrafa sea mala.
Imagen: http://www.oleoguta.com/fabricacion.htm
2 comentarios:
Me ha gustado tu post de hoy.
Esos posos mi padre los llama "madre" y también se dan en el vino, materia viva también.
un abrazo,
Bueno, no conoces a nadie excepto a mi, no? Ah bueno, ya creía, yo soy IMPOLUTA!!
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