lunes, 19 de mayo de 2008

Eurovisión: en eso, también somos diferentes

Tenía pensado no decir nada sobre Eurovisión, porque ya se habla demasiado del tema como para decir más cosas, aparte de que ya opiné hace tiempo en el blog de Thimbler y en otras partes, cuando aún no se sabía el candidato a ciencia cierta, pero tengo que poner este enlace que me envía Aleix, porque es demasiado bueno. Sobran las palabras :P

Perdón por no escribir mucho estos días, pero o no se me ocurre nada o son cosas que me requerirían mucho tiempo, y no tengo tanto. Pronto seguiré con mis artículos.

sábado, 10 de mayo de 2008

El sueldo del presidente

Hace unos días escuché en el telediario un comentario que me sorprendió. La familia Clinton acababa de poner seis millones de dólares de su propio bolsillo para esta recta final de la elección del candidato demócrata para las presidenciales de Estados Unidos. Seis millones de dólares. Casi nada. Y todo para unas semanas de campaña de dudoso final, y que no lleva a la presidencia sino a la candidatura, puesto que luego habrá que derrotar al candidato republicano.

Todo esto nos hace pensar inmediatamente en una cosa: Si una familia invierte seis millones de dólares en algo así, es porque espera ganar con ello muchísimo más. Sin embargo, está claro que el sueldo de presidente de los Estados Unidos, aún siendo elevado, no permite recuperar esta inversión, así que no nos queda más remedio que pensar que el dinero vendrá bajo cuerda, de la mano de empresas que se verán beneficiadas por ciertas decisiones de la administración. Es una aceptación implícita de los mamoneos que todos sospechamos que existen en los gobiernos de todos los países.

En España tenemos otros ejemplos como el de la retirada de Pizarro del PP una vez perdidas las elecciones. Evidentemente, este hombre espera ganar más en la empresa privada que de diputado; pero si piensa eso es porque de ministro sí esperaba ganar mucho más que en la empresa privada. ¿Y por qué? Pues evidentemente por todos los favores que hubiera hecho a empresas afines a él. No hay otra explicación.

Mientras tanto, nosotros agachamos la cabeza, y dentro de cuatro años volveremos a decir aquello de "¿y a quién vas a votar?" Ciertamente, el sistema está bien atenazado, y romper este círculo vicioso es difícil. Pero por lo menos no está de más alzar la voz continuamente para que se sepan todas estas cosas. Ya que no nos resulta fácl impedirlas, al menos no dejemos que se olviden.

Imagen: http://www.conservapedia.com/Hillary_Clinton

jueves, 8 de mayo de 2008

Los mejores amigos

Hoy me he quitado un peso de encima. Tenía una cuenta pendiente con una amiga con la que no me había portado muy bien recientemente y le he pedido disculpas. Ella las ha aceptado. Parece simple, pero no lo es; ya hace tiempo hablé de lo importante que es el perdón y lo difícil que es tanto para el que lo pide como para el que lo da. Ciertamente, dejar a un lado las diferencias y comprender los errores son actitudes que nos dignifican y nos hacen ser mejores como personas, porque al estar todos nosotros plagados de vicios y defectos, sería imposible mantener amistades sin estar dispuestos a aceptar errores y malentendidos. Por eso he llegado también a la conclusión de que los mejores amigos no son aquellos que nunca se pelean, sino aquellos que siempre están dispuestos a reconciliarse. Creo que es una máxima que llevaré siempre conmigo.

Imagen: http://fraynelson.com/blog/?p=2283

Meme(Z) II

Veeeenga, para que Thimbler no se queje:


Coger el libro mas cercano, ir a la pagina 18 y transcribir la línea 4: "Los niños se pasaron todo el día de acá para allá corriendo y asomándose a la ventana" (para quien tenga curiosidad, el libro es el Wilhem Meister de Goethe)

Cuenta lo último que viste en la tele: Supongo que el telediario de ayer en tele 5. Lo odio, pero me obligan.

A parte del ruido del ordenador, ¿qué más se escucha en este momento?: Las motos que pasan por la calle. Hace un rato tenía el myspace de los Million Dollar Babies puesto.

¿Cuando te reíste por última vez?: Esta tarde, hablando con un colega sobre lo pesaos que son los Blackers con ciertas cosas.

¿Qué hay en las paredes donde te encuentras ahora mismo?:A mi izquierda un cuadro de un hombre mayor, hecho con tinta china, creo, y al otro lado una especie de esos "discos de platino" de la EMI, donde trabajó mi madre hace un huevo.

¿Como estas vestido/a en este momento?Pues una camisa azul clara, tejanos azules y zapatillas de ir por casa. Muy normal, vamos.

Algo que los bloggers no sepan sobre ti: ¿Que no me gusta la mahonesa, por ejemplo?

¿Cómo son tus manos?: Pues no sé... tiene cinco dedos cada una. Las veo normales y algo huesudas quizás.

¿Qué ves desde tu ventana?: pues la calle de al lado y el bloque de enfrente. En medio hay un parque donde suelen jugar los niños.

¿Qué imagen podría definirte? Pues pongamos esta:

domingo, 4 de mayo de 2008

Que no te tanteen

Hombres y mujeres tenemos que hacer a menudo un gran esfuerzo para comprendernos y soportarnos. Desgraciadamente, algunas de las manías propias de cada sexo hacen que el contrario tenga que desplegar sus mejores cualidades para que la situación no desemboque en una gran enemistad. Yo, como casi todo el mundo, hay detalles de las mujeres que soporto con enorme paciencia, otros para los que ya no tengo tanta, y otros para los que no tengo (y a menudo tampoco quiero tener) la más mínima. Hoy voy a hablar del que se lleva la palma en el último caso: el tanteo.

¿En qué consiste el tanteo? Muy sencillo: Todos hemos vivido situaciones de esas en las que le dices a una mujer "Vamos a hacer A", y ella te responde "no, mejor hagamos B". Bien, hasta aquí nada especial. Se puede discrepar y cada cual puede defender lo que quiere hacer. Ocurre sin embargo que muchas veces, por amor a ellas, en nuestro eterno empeño por tenerlas contentas, o porque somos unos perezosos y no queremos discutir, o simplemente porque nos da igual, acabamos diciendo "de acuerdo, hagamos B". Bien, hasta aquí tampoco hay nada de especial; a fin de cuentas uno de los dos tenía que acabar cediendo.

Pero ahora viene la parte interesante. Resulta que de pronto, ante nuestra mirada atónita, ella suelta un "no, mira, creo que mejor hacemos A porque tal y porque cual". Bien, aunque la actitud resulte extraña (¿a qué viene cambiar ahora que te habías salido con la tuya?), en principio no debería haber problema, ya que a fin de cuentas era la opción que defendíamos. Lo único que nos mosquea y nos empieza a resultar sospechoso es que el porque tal y porque cual suele incluir alguna expresión del estilo "así te quedas tú contento" o "prefiero que decidas tú". Más que nada porque si taaaan desinteresada es la moza y taaanto se preocupa por tenernos contentos, ¿para qué nos lleva la contraria al principio?

En fin, da igual, nosotros seguimos en nuestro empeño de tenerla contenta y sobre todo en no discutir, así que respondemos "Bien, pues hagamos A", a lo cual ella responde entonces "ostras, pero lo que pasa es que claro, si hiciéramos B sería mejor por ésto y por lo otro". Aquí ya comenzamos a oler a chamusquina. Con la boca abierta y sin parpadear, nos esforzamos por intentar comprender la explicación de tan extraño comportamiento. Volvemos a cambiar entonces de opinión y aceptamos B, pero ella vuelve entonces a la A, y así va alternando hasta que, normalmente, el hombre, desesperado y con las manos en la cabeza, exclama "cariño por favor, di qué quieres que hagamos, hacemos lo que tú digas, de verdad, pero dime qué es lo que quieres". En otros casos, si el hombre es más irascible, puede acabar en pelea. De hecho, a mí estas situaciones me ponen de los nervios y he hechado más de una bronca por culpa de que me tanteen. Es probablemente lo que menos perdono a una mujer. No me importa que me ponga los cuernos, pero que no se le ocurra tantearme porque la liamos.

¿A qué viene este vaivén de voluntades? ¿Para qué nos marean de esta manera? Pues bien, he aquí la explicación:

Una de las características del sexo femenino es la de querer manejar nuestra voluntad mediante artilugios y sutilezas, puesto que en la fuerza física normalmente no pueden. Pero claro, para tener confianza en sus propios métodos, necesitan tantearnos de vez en cuando para comprobar hasta qué punto somos maleables. No es una prueba que se realice conscientemente, al menos en la mayoría de los casos; simplemente viene de serie con el carácter de la mujer; es algo que hacen instintivamente. Esta prueba periódica es el tanteo, y consiste justamente en lo que he descrito más arriba. El número de cambios que el hombre acepta antes de llegar al punto de desesperación, marca hasta qué punto es dominable:
  1. Ningún cambio: Cabezota, con el que es imposible hablar. Probablemente ella decidirá que no vale la pena seguir con alguien así, a menos que sea una sumisa convencida.
  2. Un cambio: Este es el nivel preferible. Eres un caballero que le cede la prioridad para tenerla contenta, pero no dejas que te lleven de un lado a otro como a un péndulo.
  3. Dos cambios: Vago. No tiene ganas de discutir, y cuando ve que la discusión no va a acabar nunca se rinde sólo para que le dejen en paz.
  4. Más de dos cambios: Calzonazos. Su voluntad está totalmente sometida. A las mujeres les divierte este tipo de hombre, aunque al final se acaban cansando que sólo sea un títere y prefieren al 1 o al 2.
Y hasta aquí la lección de hoy, amiguitos. La moraleja es: No dejes que te tanteen, una cosa es ser un caballero y otra un gilipollas.

He de puntualizar que en la lucha de ambos sexos por comprenderse y convivir, el esfuerzo es mútuo y este artículo que escribo no pretende meterse con las mujeres sin más: seguro que hay muchas cosas que ellas tienen que soportar de nosotros con idéntico espíritu de sacrificio. Simplemente quería comentar una situación habitual y que recientemente he tenido que vivir.

Imagen: http://www.syntagmamedia.com/category/credit-crunch/