miércoles, 19 de septiembre de 2012

Una visión alternativa sobre la "emprendeduría"


Hará cosa de un año o dos, me llegó una invitación para asistir a unas conferencias sobre algo que está muy de moda, y que determinados círculos han bautizado con la divertida palabra "emprendeduría". Es decir, la creación de empresas. El emprendedor (lo de "empresario" está mal visto y nos recuerda a un tipo gordo y con cara de mala hostia que se pasea en su Mercedes fumando un puro) es un tipo guay. El superhéroe de nuestra época, sobre todo en España, donde tanto se está criticando últimamente el carácter tradicionalmente pasivo y poco emprenderdor del español medio.

Pues bien, el caso es que me hizo gracia ver como estaba el tema, y fui. Eran una serie de conferencias, algunas bastante interesantes, que me hicieron ver las cosas de otra manera; pero probablemente en el sentido contrario al que pretendían sus organizadores. Me explico: antes de ir a las conferencias, yo comulgaba bastante con esa idea de que el emprendedor es la hostia. Un tipo que se arriesga, que crea empleo (aunque esto último es matizable), que dinamiza la economía... Cuando salí de allí, me di cuenta de que los emprendedores son, junto con los becarios y los subcontratados, una especie más explotada por el sistema; con la diferencia de que la mayoría no son conscientes de esa explotación. Pero vayamos poco a poco, que si no no se entiende.

La financiación

Algunas conferencias iban sobre el tema de la financiación. Se habló mucho de los business angels, es decir, tipos con pasta (o incluso empresas) que ponen capital para impulsar a ciertos emprendedores. Dicho así, con esas palabras (ojo a la palabra "angels", que tiene narices), parece encantador, como si lo hicieran de manera desinteresada. Nada más lejos de la realidad. Son, en realidad, inversores que quieren realizar operaciones de altísimo interés (hablamos incluso de doblar o triplicar la inversión inicial en un par de años), a cambio de asumir el riesgo de la empresa. Y no lo hacen así como así, sino a menudo a través de empresas intermedias que filtran miles de proyectos y los reducen a una pequeña bolsa de 10 o 20, que tienen posibilidades reales de éxito.

En definitiva, un fondo de inversión como cualquier otro, pero con un nombre bonito.

Aprovecho para puntualizar que se hablaba sobre todo de empresas relacionadas con las nuevas tecnologías, la informática, etc. Montar un bar es otra historia. Por eso el paradigma del triunfador, el modelo que se presentaba para animar a los futuros emprendedores, era Google.

También se habló de financiación por parte de las administraciones. Era reducidísima, y sólo a través de avalarlo casi hasta con tus órganos. Vamos, nada que no pudiera hacer un banco cualquiera.

De todo esto puede sacarse una primera conclusión: Si esperas financiación, ya puedes ir avalando con todas las posesiones que tengas, si es que tienes, porque si no, no habrá dinero para arrancar. En un caso muy poco probable, si tu proyecto es muy, muy interesante y te mueves mucho, quizás algún inversor ponga parte de la pasta (ojo, una parte no muy grande), a costa de devolvérsela con unos intereses acojonantes, y muy a menudo con una parte de la propiedad de la empresa. Y encima los llamán "ángeles".

Pero hasta aquí todo normal. Sigamos. En casi todas las conferencias se habló de la bajísima probabilidad de éxito de una empresa nueva. En los primeros dos años de actividad, la mayoría de empresas desaparecían. De las que sobrevivían, tan sólo una pequeñísima parte conseguían luego crecer y llegar a ser empresas "con cara y ojos". El resto, o desaparecían, o quedaban estancadas como eternas pymes, donde se trabajaban muchas horas para, simplemente, sobrevivir. Hablamos de un 2%, un 4% de verdadero éxito final. Ciertamente, cifras muy bajas teniendo en cuenta el riesgo que se asume y lo mucho que hay que trabajar.

La paradoja de la investigación

Lo más divertido era enterarse de que, de las poquísimas empresas que llegaban a abrirse paso con un futuro prometedor, la mayoría acababan siendo adquiridas por los gigantes del sector, que se plantaban ante los propietarios con ofertas de esas que no se pueden rechazar. Los antiguos emprendedores, o bien pasaban a formar parte del personal de la gran empresa (Dios sabe por cuánto tiempo), o bien se iban con la pasta y montaban otra start-up. Si la suma era muy elevada, quizás se dedicasen el resto de su vida a veranear en la Polinesia, pero no era lo más habitual. Resultaba curioso incluso enterarse de que las grandes empresas apoyaban la aparición de estas start-ups. Uno podía pensar que para el gran empresario eran un riesgo, y que por tanto querría aplastar a todos estos pequeños futuros competidores en potencia; pero no. Todo lo contrario. Veamos por qué: 

Imaginemos que un gigante como Apple (por decir algo) quiere lanzar nuevos productos exitosos. Una opción es tener un enorme y costosísimo departamento de I+D, dividirlo en equipos (pongamos 10 equipos), y encargar a cada equipo que se invente algo. Al cabo de un tiempo, se hace una presentación de cada novedad, se seleccionan los proyectos más interesantes (pongamos que sólo la mitad lo son) y se sacan al mercado. Una vez en el mercado, quizás uno o dos de ellos tengan éxito, pero muy posiblemente el resto sean fracasos. ¿Qué conclusión sacamos? Hemos financiado a 10 equipos de I+D durante, pongamos, 1 año, para acabar sacando 1 o 2 productos rentables. El resto son pérdidas.

Ahora imaginemos que Apple, en lugar de hacer eso, simplemente contrata a unas personas para que sondeen el mercado buscando pequeñas empresas que están empezando a abrirse paso con ideas interesantes. Pongamos que en 1 año estas pocas personas sondean unos cuantos centenares de empresas, de las cuales seleccionan 10. De esas 10, los directivos deciden comprar 2. Resultado: Apple se ha gastado una pasta en comprar esas 2 empresas, más el sueldo de los "sondeadores" del mercado. Pero fijémonos en dos diferencias:

1. No hay apenas riesgo: como se están comprando proyectos que ya están en el mercado y que se sabe que están gustando a los consumidores, el éxito tras la compra está prácticamente garantizado.
2. En lugar de 10 proyectos, se pueden haber sondeado centenares, quizá miles, con lo cual es más probable llegar a encontrar algo interesante. Con la opción de crear equipos internos de investigación, podría pasar perfectamente que ninguno de los 10 acabase teniendo éxito. Y crear centenares de equipos hubiera sido inviable y costosísimo.

Es decir, que a las grandes empresas les sale más a cuenta que emprendan otros y, si tienen éxito, comprarles su empresa. Cierto que esa compra les cuesta un dinero, pero mucho menos que lo que les costaría crear centenares de equipos de investigación.

Esta estrategia la han usado durante décadas muchas empresas, y de hecho a Microsoft se la ha acusado infinidad de veces de aprovecharse de ideas de los demás, en lugar de crear las suyas. Por ejemplo, su base de datos, SQL Server, fue en realidad una adquisición de este tipo.

Evidentemente, las situaciones no son tan extremas, y las grandes empresas, aunque compran ideas, también mantienen departamentos internos de I+D.

En cierto modo, la "emprendeduría" es el último paso de la externalización. Al principio las empresas tenían trabajadores; luego pasaron a tener becarios, contratos de prácticas, etc.; luego vino la época de las subcontratas; y la compra de empresas es ya el último paso, una externalización llevada al extremo en la que la empresa grande no hace ya nada: es sólo una marca que ha conseguido prestigio, y un montón de dinero. Vaya, que se comporta como un banco, como un inversor; un ente que no crea nada ni asume ningún riesgo, sólo compra cosas que le interesan y se desprende de las que no le interesan. Las ideas, que las ponga otro; el riesgo, que lo asuma otro; ellos se limitan a comprar cuando ya se ve que la cosa va a funcionar. El beneficio gordo, se lo quedan ellos; los sacrificios, que lo pongan esos simpáticos chicos que van a las escuelas de negocio para crear su start-up.

La maestría de la jugada consiste en presentar al emprendedor como el modelo a imitar, cuando en realidad, es el más pringado de todos. Y lo más mágico, genial, y macabro de todo: lo hace contento. Jamás un trabajo externalizado hizo tan feliz a quien lo practicaba. Ni George Orwell hubiera podido imaginar algo así.

Conclusiones

En general, el ambiente de aquella escuela de emprendedores me pareció muy sectario; era como si a esos chavales les hubieran lavado el cerebro para que sacrificasen su tiempo, su salud y sus pocos ahorros en crear futuros productos de las grandes empresas. Por ejemplo, en otra conferencia, apareció un joven emprendedor que había montado una empresa con unos colegas y que se había beneficiado de un programa (creo que de Banesto, pero hablo de memoria), que le había dado la oportunidad de ir a California para asistir a conferencias, intercambiar experiencias con empresarios de prestigio de allí, etc. Algo que no está nada mal, ciertamente, pero me llamó la atención no sólo el extraño entusiasmo del chico, sino el lenguaje de los conferenciantes, que se daban siempre la razón entre ellos, las lapidarias afirmaciones con las que sostenían que la "emprendeduría"  era poco menos que la panacea, la solución a todos los males del mundo. El emprendedor era algo así como el superhombre de Nietzsche, vamos. Qué queréis que os diga, lo vi todo muy sectario; casi me imaginaba que en unos minutos nos harían levantar a todos y cantar Góspel haciendo palmas.

Las conclusiones a las que llegué al final fueron estas:

1. Es digno de admirar que haya gente con el valor necesario para crear nuevas empresas, afrontar nuevos retos, y embarcarse en la aventura de trabajar para sí mismos, en lugar de para otros. Aunque esto ya lo sabíamos, no hacía falta ir a conferencias.
2. Quienes lo hacen, tienen una probabilidad ínfima de llegar a crear una empresa importante. Quizás puedan sobrevivir, pero sería muy raro que consiguieran mucho más.
3. La mayoría de los pocos que lo consiguen (5%) acaban vendiendo su empresa a una multinacional.
4. Los que arrancan pero no acaban de despuntar (20%) malvivirán como hace cualquier autónomo, aunque su suerte puede ser diversa. Aquellos que acaben teniendo una empresa mediana, con unos beneficios aceptables, seguramente son los más afortunados y dignos de imitar.
5. El resto (75%) acabaran, imagino, en la puta calle, tras haber pagado con todo su patrimonio las deudas a los inversores.
6. Una ínfima parte (mucho menos del 1%) decidirá no venderse a las grandes empresas y quizás, con suerte, acaben convirtiéndose ellos mismos en grandes empresas. Es el caso de Google, que se mencionó docenas de veces en las conferencias, pero que no es nada, pero que nada representativo del futuro que le espera a una start-up.

Los porcentajes que pongo son aproximados, hablo de memoria, pero más o menos iban por ahí.

Yo qué quieren que les diga, con unas perspectivas como estas, la "emprendeduría" no me parece nada atractiva. Pero no sólo eso: no me parece que sea para nada la solución de nuestra economía. No puede ser que unos pocos dinosaurios se adueñen del mercado a base de talonario, mientras unos cuantos chavales les hacen el trabajo sucio.

Todo esto a veces me lleva a pensar que las sociedades anónimas no deberían existir. No puede ser que una empresa, que es un proyecto de vida y el resultado de muchos sacrificios e ilusiones, se venda y se compre como si nada. La empresa debe ser de quienes trabajan en ella. En el fondo, deberían ser siempre cooperativas. Si dos empresas deciden fusionarse, de acuerdo, pero no que un inversor mueva las fichas de la economía real como si estuviera jugando al Risk.

Pero eso es para otro artículo.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Algunas recomendaciones


Ya sabemos que uno de los vicios de la blogosfera es "mirarse el ombligo", es decir, acabar hablando, no de otras cosas interesantes, sino de sí misma, en una extraña endogamia provocada unas veces por la vanidad de los bloggeros, otras veces por la falta de ideas.

Pero aún así, comentar un poco los blogs que uno encuentra interesantes no está nada mal, porque ayuda a que los lectores descubran sitios valiosos en los que quizá no se hubiesen interesado sin una recomendación previa. Así que hoy os hago tres breves reseñas, por si a alguien le interesa, y porque los autores se lo merecen.

El primero es un blog algo caótico (como el mío), en el que se habla de cualquier cosa, pero en el que no es raro encontrar ideas impactantes, y refelexiones profundas, expresadas de una manera directa y contundente. Se trata del Diario de la crisis. El nombre podría llevar a engaño: no se habla de la actual crisis económica, sino de cualquier cosa, y siempre con un gran sentido crítico, apartándose, si es necesario, de la opinión mayoritaria. 

Los autores son venezolanos, o al menos residen allí, así que a menudo hay referencias a este país y su presidente. Me llama la atención, sin embargo, que su manera de expresarse es muy española, así que la lectura me resulta muy natural.

El segundo: Intersexciones, un blog dedicado a las relaciones sentimentales. Este blog me sorprendió porque, al igual que ocurre con el Diario de una ex-azafata, creo que es muy meritorio hablar siempre sobre un solo tema y, a pesar de eso, resultar interesante la mayoría de las veces. Más aún cuando la "jefa" del blog y autora de la mayoría de los artículos (otros los escriben algunos colaboradores) es de Bielorrusia. Tiene mucho mérito hablar de estos temas con seriedad, pero sin caer en el aburrimiento, con humor, pero sin caer en tópicos, y con desparpajo, pero sin caer en la vulgaridad. Más aún cuando Internet rebosa de páginas que hablar de amoríos y de sexo, pero caen en la cursilería, o en la pedantería de quien pretende ser un gran escritor sin serlo, o se reducen a los típicos diarios de solteras desengañadas que, básicamente, lo único que hacen es soltar bilis sobre los hombres.

Aquí, en cambio, se afrontan las diferentes vertientes de las relaciones de una manera bastante madura, creo, y con un estilo literario bastante alto, en mi opinión. Pero lo mejor son los comentarios. Se ha creado alrededor del blog un cierto grupo de seguidores (básicamente seguidoras) de un gran nivel que, con sus puntualizaciones, son capaces de convertir incluso los artículos mediocres en páginas interesantes sobre el tema. Y fue precisamente una de las seguidoras del blog, Ronronia, la que me sorprendió cuando descubrí que llevaba una página, que es la tercera que voy a comentar.

Se trata del blog What Ronronia Wants. Un blog que habla casi de cualquier cosa, pero especialmente de temas científicos, de una manera muy amena, con muchas referencias a otros sitios donde informarse mejor, y con artículos extensos y profundos. Me pregunto de dónde sacará el tiempo su autora para publicar tan a menudo y con un contenido tan bien preparado. Creo que junto con Fogonazos, es una de las páginas imprescindibles para quienes nos gustan las curiosidades, especialmente las que están relacionadas con la ciencia.

Y hasta aquí las recomendaciones. Espero que las disfrutéis tanto como yo.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Por qué Olvido Hormigos no debe dimitir


A veces hay sucesos que aparentemente son meras anécdotas curiosas e incluso graciosas, pero que contienen un mensaje mucho más profundo, que nos debería mover a actuar para cambiar las cosas. Es el caso del escándalo desatado por un vídeo erótico en el que Olvido Hormigos, concejal del ayuntamiento de Los Yébenes, Toledo, aparece masturbándose. Es un vídeo breve y en el que no se ve más de lo que se puede ver en cualquier playa a la que esta señora fuese a hacer top-less sin que nadie la criticase, pero por lo visto a los meapilas de este país, que siempre han sido muchos y cada vez parecen ser más, les resulta insoportable.

No es la primera vez ni el único lugar en el que la gilipollez colectiva sale a la luz con este tipo de temas. Recordemos el reciente caso de de Karina Bolaños, una viceministra de cultura de Costa Rica que tuvo que dimitir por algo parecido. Y quién no recuerda el caso de Clinton, aunque aquello fue ligeramente diferente. Este tipo de cosas te hacen recordar que, en el fondo, la sociedad tiene los políticos que se merece: corruptos aburridos. Gente a la que nunca pillarán en un vídeo masturbándose, porque están más ocupado amañando concursos públicos para favorecer a la empresa del cuñado, o construyendo un aeropuerto en medio de la nada con un dinero que no tienen pero que tampoco les importa porque, total, nadie les va a pedir responsabilidades.

El tema ha llegado tan lejos que la concejal dimitió ayer mismo, según he entendido por lo que leo en Internet, al parecer porque no se sentía cómoda con las críticas y comentarios de sus vecinos y por la manera en la que este hecho pudiera afectar a la imagen de su partido y a la suya propia como política.

Fíjense cómo será la cosa que, en realidad, el vídeo ni siquiera lo ha subido ella. Por lo visto alguien (no se sabe aún quién) consiguió el archivo (no se sabe aún cómo) y lo subió. Ella no ha hecho otra cosa que grabarse a sí misma, nada más, ni siquiera lo ha hecho público. Pero ahí la ven ustedes, dimitiendo.

Todo esto me lleva a pensar varias cosas:

1. Me pregunto qué coño le importa a la gente que alguien se grabe en vídeo, sea éste erótico o no, de cara a valorarlo como político.
2. Me pregunto si hay algo malo en que una señora se masturbe, e incluso en que lo grabe, si es que esa grabación es privada suya y no la difunde por ahí. Y me respondo que nada, y que me cuesta mucho creer que nadie que no sea un santurrón retrasado piense de otra manera.
3. Me pregunto si por ejemplo a Carlos Fabra (por poner un ejemplo entre mil, porque España está plagada de casos de todos los partidos políticos) le afectan en su conciencia todos los mamoneos que lleva a cabo desde su cargo político, si algún día le quita un sólo minuto de sueño el derroche de dinero de su estúpido aeropuerto, un dinero que tan necesario sería para las arcas públicas. Seguro que no.
4. Me pregunto a continuación si Fabra habrá tenido que aguantar críticas y burlas de sus conciudadanos que le molesten hasta el punto de dejar su cargo por su propia tranquilidad y por el bien de su partido. Seguramente tampoco.
5. Me pregunto entonces si tiene sentido que, mientras gente como Fabra campa a sus anchas sin molestarse lo más mínimo despues de desarrollar una labor pública tan poco digna, tengamos que ver cómo la concejal toledana dimite por algo que en nada debiera afectar a su cargo público.
6. Me pregunto también qué catadura moral tienen los partidos políticos que, desde su seno, ni censuran los mafiosos como Fabra (desde el PP se le ha llegado a llamar "ciudadano ejemplar"), ni piden a Olvido que reconsidere su dimisión (la concejal ha recibido múltiples apoyos, pero a título particular, aún no he escuchado ninguna declaración oficial del PSOE).
7. Me pregunto también qué catadura moral tendrán aquellos ciudadanos, que en medio de una crisis como la actual, una falta de dignidad política tan grave como la actual, con listas electorales plagadas de imputados y de reconocidos corruptos, no tienen otra cosa que hacer que juzgar a sus cargos en base a vídeos privados que nada tienen que ver con su actividad pública.

Por todas estas cosas, creo que sería positivo que Olvido Hormigos reconsiderase su dimisión. Incluso se ha abierto una página para recoger firmas, en la que yo mismo ya he firmado, por supuesto. Porque no, no es un asunto local de Los Yébenes, es algo mucho más grave. Es algo que nos lleva a plantearnos qué idea tenemos los ciudadanos acerca de la dignidad de un político y qué idea tienen ellos mismos y sus partidos al respecto. Porque la dimisión, en cualquier puesto, sea político o no, sólo puede deberse a dos razones. Una es la imposibilidad de realizar su labor (problemas de salud, falta de capacidades, etc.), que encuentro que no es el caso. La otra, es una cuestión de dignidad. Dimite quien cree que es indigno del cargo o cree que los demás lo van a considerar así. Y ahí es donde yo quería llegar: ¿Dignidad, es salir a la palestra con cara de amargado, como Rajoy? ¿Falta de dignidad es masturbarse, e incluso grabarlo? 

La realidad es que nuestra sociedad tiene un nivel cultural y democrático muy bajo, y si queremos que algún día las cosas sean de otra manera, es necesario moverse, dar la cara y enviar un mensaje de aliento a quienes creemos en la verdadera dignidad, y de rechazo a quienes critican sin razón. Y si Olvido dimite definitivamente, se estará haciendo todo lo contrario: se estará lanzando el mensaje de que todo está perdido, de que la dignidad de una persona que está en la política no depende tanto de lo que robe, sino de que se le vean las tetas. 

Entiendo que no debe ser fácil, y que debe haber motivos totalmente personales que lleven a Olvido a dimitir a pesar de todo, por su propia tranquilidad. Pero todos sabemos (y quienes entran en la vida política lo deberían saber más que nadie) que a veces hay que hacer sacrificios personales para conseguir un bien colectivo. Dar la cara en un caso como este y responder con valentía a las críticas, no sólo devolvería una cierta dignidad a su partido y a la política española, sino que seguramente haría mucho más bien por las mujeres y su proyección en la vida pública que cien pomposos ministerios de Igualdad, con sus correspondientes Bibianas Aído.

Por todas estas cosas, me sumo a las innumerables peticiones para que Olvido no dimita. Porque aunque el vídeo es totalmente personal, y su cargo es puramente local, este asunto es cosa de todos.

Imagen: http://caminohacialavidaenigualdad.blogspot.com/2012/06/dia-51-quien-soy-yo-verguenzaatrevimien.html

Actualización: Leo que de momento Olvido no piensa dimitir, lo cual me alegra sobremanera. Gracias a todos los que la han apoyado para que reconsidere su decisión.

lunes, 30 de julio de 2012

El curioso caso de Violeta Jessop


Ayer fui a ver la exposición sobre el Titanic que actualmente se encuentra en el Museo Marítimo de Barcelona. Bastante interesante y surtida, salí contento. Tan solo eché en falta alguna explicación más sobre el destino del capitán del barco, el señor Edward John Smith.

Ahora bien, el destino del Titanic es de sobra conocido; lo que no es tan conocido es que este enorme barco era gemelo de otros dos de la misma serie: el Olympic y el Britannic. La exposición a la que fui los menciona, aunque no nos aclara sus destinos, bastante poco conocidos. Ambos fueron usados en la Primera Guerra Mundial, el primero para transporte de tropas, y el segundo como buque hospital. El Britannic fue hundido durante el transcurso de este conflicto, en 1916. El Olympic , por su parte, sobrevivió a la guerra y continuó en servicio hasta 1935.

Pero hay algo todavía menos conocido y es lo siguiente: El Olympic entró en servicio antes que el Titanic, concretamente en junio de 1911. Entre su tripulación se encontraba la enfermera Violeta Jessop, nacida en Argentina, aunque de familia irlandesa. El 20 de Septiembre de ese mismo año, el Olympic tuvo un accidente al chocar con el buque de guerra HMS Hawkee, lo que ocasionó un enorme boquete en su casco. Pero afortunadamente no hubo heridos, y el barco fue conducido a los astilleros para ser reparado.

Violeta fue entonces destinada al barco gemelo Titanic, para el viaje inaugural. Pero como todos sabemos, el choque con un iceberg creo una enorme abertura en el casco, lo que hizo que el barco se hundiera. Violeta, sin embargo, se contó entre los pasajeros que pudieron ser rescatados del Titanic.

¿Adivinan cuál fue su siguiente destino? En efecto, el Britannic. Allá permaneció hasta 1916, cuando, mientras el barco estaba frente a las costas de Grecia, se produjo una gran explosión que abrió un boquete en el casco, y el barco se hundió. Nunca ha quedado claro si fue culpa de una mina, un submarino o una explosión interna del propio barco, pero sí se sabe que casi todos los tripulantes consiguieron salvarse en los botes salvavidas, excepto 29 cuyos botes fueron absorvidos por el vórtice de la hélice. En uno de esos botes iba Violeta, que pese a todo tuvo la intuición de arrojarse al agua antes de que el bote fuera absorvido, y finalmente fue rescatada por otro bote, por lo que sobrevivió también a este tercer percance. Murió mucho más tarde, en 1971.

Fuente y foto: wikipedia

jueves, 19 de julio de 2012

Polonia, Julio de 1939


Retrocedamos 73 años en el tiempo. En esta misma época del año, pero en otro país, Polonia. Un hombre se levanta por la mañana y va a trabajar. Todo parece normal. La gente disfruta del calor estival y las tiendas comienzan a abrir mientras él se dirige a su despacho. El hombre está tranquilo, pero su rostro transmite una cierta preocupación. Presiente que se acercan años oscuros. Compra un periódico en el quiosco de la esquina. Las noticias son desalentadoras: Hitler se muestra cada vez más belicoso con el resto de Europa. Sus recientes éxitos en Austria y Checoslovaquia le respaldan. Francia y Gran Bretaña parecen dos espantapájaros inútiles. Los Estados Unidos no están ni se les espera. Polonia tiene todos los números de ser el siguiente, pues contiene antiguos territorios del Imperio Alemán.

El hombre llega a su oficina, se sienta y se pone a trabajar. Sabe que quizás dentro de unos meses ese edificio haya sido destruido por las bombas, que quizás él pase a estar muerto o ser prisionero de los alemanes, pero... ¿qué solución le queda? No está en su mano cambiar el mundo. Como mucho, podría emigrar, pero ¿a dónde? ¿A Francia, por ejemplo? ¿Sería ese un lugar seguro uno o dos años después? Aparentemente sí, el ejército francés le protegería. Dicen que es uno de los mejores de Europa. Si Europa parece peligrosa, quizás estaría bien una país alejado de los nazis. ¿Vietnam, por ejemplo? ¿Tailandia? ¿Se estará seguro en esos lugares en los próximos años? ¿Valdrá la pena ir a un país tan apartado y tan diferente?

Estos días me siento como ese ciudadano polaco. Sé que los últimos meses de 2012 y los primeros de 2013 van a ser claves, y para nada bueno. Se acerca el fin de la economía capitalista tal y como la hemos conocido desde la Segunda Guerra Mundial. Grecia, Portugal o España son sólo los primeros síntomas, lo gordo está por venir. Francia está jugándosela con las nuevas medidas de su presidente, que han aumentado la deuda en 72.400 millones de euros. En Inglaterra, el sistema financiero ha perdido toda credibilidad tras el escándalo del Líbor. Pero lo divertido va a ser cuando en Enero de 2013 se produzca el llamado acantilado fiscal en Estados Unidos.

En medio de este apocalipsis casi seguro de nuestra sociedad, uno no sabe muy bien qué hacer. Emigrar es una opción discutible, ya que casi cualquier país del mundo (a menos que uno se vaya a Corea del Norte) está metido de lleno en todo este conglomerado mafioso llamado sistema financiero mundial, alias "los mercados", probablemente el mayor enemigo de la Humanidad en toda su historia. Cuando se produzca el gran cataclismo, unos arrastrarán a otros, y todo se irá a la mierda. Probablemente dé un poco igual estar aquí que allá. La caída del mundo capitalista será como la caída del bloque comunista: no importa demasiado si te pilla en Varsovia, en Sofía o en Minsk. El caso es que ese mundo en el que llevas décadas viviendo se derrumba, y aparece otro que no sabes si será mejor o peor; sólo sabes que el tránsito será doloroso.

Me pregunto qué ocurrirá entonces. ¿Una revolución comunista? ¿Una dictadura militar, aprovechando el caos de los primeros días? ¿La anarquía total? ¿Se dividirán los Estados Unidos de América y aquí se crearán los Estados Unidos de Europa? ¿Se esfumarán el dólar y el euro? ¿Y qué surgirá entonces?

Bien mirado, vamos a vivir unos momentos históricos y emocionantes. No sólo se siente uno como ese polaco que presiente la invasión nazi, también se siente como ese alemán que presiente la caída del muro, o como ese francés que sueña con la caída de Luis XVI. Veremos qué sucede. De momento, vuelvo a mi oficina a seguir trabajando. Como si no pasara nada.